El padre de todos los desatinos

JUAN SÁNCHEZ

Al contrario de lo que se había pronosticado, ni la reforma tributaria ni la de la salud demostraron aun su inviabilidad y son dos reformas sustantivas que tienen cierta eficacia redistributiva. Una situación diferente refiere a la Reforma del Estado.

Los jerarcas responsables de los anteriores intentos de reforma, creemos, compartían en los hechos una visión común: los cambios a fondo eran casi inviables políticamente y por tanto optaron por el "last-best" (la última opción), esto es, cambios "ponderados", "adulcorados" y "siempre negociados" en desigualdad de condiciones. Como contracara de ello el resultado fue: mantener privilegios si eran adquiridos, mantener ineficiencias si eran usuales y mantener cierto grado de corrupción si era tolerable.

MANOS ATADAS. En los últimos días la prensa argentina consignó una noticia referida al gobierno de Buenos Aires. Su jefe de gobierno cree que en febrero podrá despedir cerca de 2.500 empleados, pero esa renovación de la administración tiene que esperar a que la Cámara Porteña revoque un fallo del Poder Judicial. Según esta crónica, para Mauricio Macri, quien ha pactado con el gremio más representativo, la decisión judicial acerca de los contratados es clave para su gestión.

El jefe de gobierno arremetió contra el gremio de municipales y ahora espera que la Justicia lo saque del "brete" que le provocó la intervención de la obra social gremial.

En el caso de la Intendencia de Montevideo, hace años se que observan problemas que son el resultado de debilidad gerencial, irresponsabilidad, inoperancia, sin descartar la inexperiencia o ingenuidad y sin mencionar la corrupción.

PROBLEMAS DE AGENCIA. Los extremos de inoperancia vistos en Montevideo están fuera de toda referencia. El intendente Ricardo Erlich, para poner fin al conflicto con Adeom, aceptó que la IMM pagara la retroactividad 2005-08, incluyendo los aportes jubilatorios por U$S 30 millones. Esta deuda generada en la administración Arana con un grupo de funcionarios, y extendida de oficio al resto de los mismos, debería constituirse en un hito en la historia de las ineficiencias de la gestión pública en general, y de la gestión municipal en particular.

En una entrevista reciente, el Director de la Oficina de Planeamiento expresó: "quiero tener funcionarios públicos de carrera", y señaló que un tercio de los funcionarios están en situación de contratados y con los dos tercios restantes se busca promover la carrera funcional y achicar la brecha salarial.

MÁS DE LO QUE ABUNDA. Enrique Rubio mencionó que se haría todo dentro del marco normativo existente, pero no descartó una Reforma Constitucional para promover más descentralización, pero no para modificar el estatuto del funcionario público.

El gobierno parece preocupado por más descentralización y más coparticipación. En otras declaraciones, el director de OPP consideró importante que el Presidente Vázquez hubiera anunciado que iba a trasmitir en persona al Pit-Cnt los cambios que se proyectan con la Reforma del Estado. La novedad podría haber sido otra, que el propio Presidente se ocupe de liderar las orientaciones de un cambio sustantivo.

A su vez, Conrado Ramos afirmó en otra entrevista, "no queremos un Estado más chico", "no me interesa". El sub director de OPP agregó que el proyecto de Reforma del Estado definiría nuevas reparticiones.

Un economista del Frente Amplio criticó a su correligionario Ramos por razones -equivocadas-, sosteniendo que no puede decir que los trabajadores públicos tienen "beneficios truchos".

Todas estas rarezas hacen sospechar que el Frente todavía no sabe qué hacer con los funcionarios públicos ni con el Estado y lo que hace es diferir soluciones de fondo por temer a las consecuencias.

SITUACIONES IRREGULARES. Los casos de situaciones "irregulares" detectadas en el ámbito del Ministerio de Economía, del Ministerio de Defensa, de la Administración Nacional de Puertos, del Banco Hipotecario, de OSE y en el últimos años reiteradamente en la Intendencia Municipal de Montevideo, permiten señalar que estos hechos más que casuales, habilitan a dimensionar el problema de abuso de funciones, despilfarro y inoperancia.

Honestamente no podemos afirmar que contamos con la información para una evaluación seria de las operaciones de Pluna y el Nuevo Banco Comercial, pero podemos señalar que el Estado uruguayo gastó no menos de U$S 70 millones en los últimos años en la primera y un importe indeterminado en la segunda, sin contar que en ambos casos, al haber promovido estos proyectos, está expuesto a contingencias por un monto difícil de evaluar (fianza, riesgos extraordinarios, participación minoritaria).

En el año 2007 el Banco Hipotecario fue noticia, destitución de jerarcas, desinteligencias con el Ministerio de Economía, funcionarios excedentarios, pérdidas millonarias (sumado a las pérdidas por descalces que llegaron a superar largamente los U$S 200 millones en años anteriores).

Según el sub Secretario de Vivienda debido a los "altos costos" del banco "se deben tomar decisiones urgentes". Además, Igorra dijo que el banco cuenta con un exceso de agencias y que si por él fuera "las suprimiría a todas". Parece que no hay consenso para hacer reformas que implican afectar intereses (Fucvam, funcionarios, otros).

Estimamos que solo las extravagancias de los Casinos Municipales podrían alcanzar los U$S 20 millones. Por su parte, el Correo perdió $ 600 millones en solo dos años. La Reforma del año 1996 no cambió lo más importante, más allá de mejoras técnico-operativas lógicas que aumentaron su eficacia. Solo desde los años noventa, este organismo le generó al Estado una pérdida equivalente a todo el valor del Banco Comercial y la empresa Pluna juntas, lo que luce totalmente desproporcionado.

LA REITERACIÓN NO VALIDA. La propuesta de Reforma del Estado es del mismo tenor, alcance y quizás resultado que las ya ensayadas: Programa de Desburocratización, Reforma de UTE, Reforma del BROU, Reforma del Cepre. Éstas han sido buenas para las firmas (Unión Fenosa, Conex, Booz Allen, Dexcor, Tea-Deloitte, etc.) y no tanto para el Estado, al tiempo que demandaron recursos por más de U$S 200 millones.

La falta de liderazgo lleva a soluciones de "cotillón" en lugar de definir reformas con contenidos sustantivos que pueden afectar intereses creados de corporaciones o grupos de poder con o sin legitimidad social.

Seguir esquivando ciertas decisiones con altos costos de transacción quita legitimidad y seriedad a estas reformas, frente a quienes observan el fenómeno desde fuera de la administración y de la política.

La repetición del plato único que desde el 2002 sirve la conducción económica, un mix de política anti-inflacionaria, una teórica flexibilidad cambiaria, una tímida y poco fiable estrategia de pesificación, el mantenimiento de una presencia descomunal y discutible del Estado en el mercado de dinero y opciones, debería estar acompañado con una Reforma del Estado que se sustente en el cambio de la cultura institucional (por ejemplo, la creencia de que se puede reformar seriamente "este Estado" sin modificar tanto cantidad como calidad de la "plantilla)".

Al contrario de los que muchos colegas sostienen no nos conforma la conducción de Astori en ninguno de todos estos aspectos claves referidos, pero reconocemos la relevancia de los cambios sustantivos en el área tributaria y de la salud, más allá de su valoración, ya que son de otro tenor.

La culpa es nuestra. Los jerarcas y políticos, ciertamente, pero nosotros los economistas hemos subestimado la necesidad de ciertas reformas, nos hemos concentrado en recortar, ajustar y frenar, hemos desconocido el retorno y los efectos positivos de la inversión, aun de la pública, la reasignación de recursos y también hemos subestimado el efecto negativo de las "No Reformas" del Estado. Entiendo que tenemos responsabilidad, o directamente por la gestión o indirectamente en la formación de opinión.

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