Japón logró en 2007 escapar de las garras de la deflación con un repunte de los precios del 0,8%, el mayor incremento en una década, gracias a las subidas del crudo y los alimentos, algo que puede dañar el débil consumo doméstico.
El Índice de Precios al Consumo (IPC) de Japón, que excluye de su análisis los artículos perecederos por su excesiva volatilidad, aumentó el 0,8% en diciembre en términos interanuales, según informó el viernes el Gobierno nipón.
Se consolida así la tendencia inflacionista inaugurada el pasado octubre cuando, tras ocho meses consecutivos de caídas, los precios aumentaron un tímido 0,1%.
Entre enero y septiembre de 2007, el IPC mensual japonés había descendido de forma ininterrumpida, manteniendo las inercias deflacionistas que lastraban el crecimiento de la segunda economía del mundo desde la década perdida nipona que siguió a la explosión de la burbuja económica a principios de los años 90.
Este incremento de los precios en Japón es ligeramente superior a las expectativas de los analistas, que habían pronosticado un alza del IPC del 0,6% de media, según una encuesta de la agencia nipona de noticias Kyodo. EFE