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POPULISMO | América Latina no va en dirección del chavismo vociferante, que está empezando a presentar puntos muy vulnerables
El gran desafío de la oposición es armar un proyecto poskirchnerista
El modelo económico de los Kirchner es tener un país a la medida de la provincia de Santa Cruz, es decir a la medida de su propia ambición

A diferencia del presidente venezolano, el matrimonio Kirchner ha montado en forma más callada e inteligente un sistema legal de presidencias vitalicias. Pero la idea de detentar un poder absoluto e ilimitado en el tiempo indica que existe una irracionalidad en ese proyecto político, afirmó el Dr. Mariano Grondona en diálogo con ECONOMIA & MERCADO. El reconocido politólogo argentino evaluó la gran tentación populista en la región y definió a la ideología del actual gobierno argentino como un peronismo infantilista. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-En las décadas de los sesenta y setenta proliferaron los gobiernos dictatoriales en América Latina como una derivación de la Guerra Fría. Los años ochenta y noventa se caracterizaron por la restauración de los gobiernos democráticos liberales en toda la región. ¿Estamos transitando una nueva etapa que nos conduce hacia el predominio de las "democracias populistas"?

-El progreso de los países al comenzar el siglo XXI se va forjando por aquellos gobiernos que logran la síntesis más armónica posible entre los principios de la libertad y la igualdad. Si se diera rienda suelta a la libertad de los mercados, sería lo más eficiente desde el punto de vista económico; pero esa situación genera un estrés en la sociedad por la presunta pérdida de la igualdad que termina fatalmente en intervenciones estatales que son contrarias a esa libertad. Eso me recuerda a la Argentina de la década del treinta, que era una economía formidable, pero se generó un enorme vacío social por donde se introdujo el peronismo años más tarde. Siempre el populismo es una reacción ante un capitalismo indiferente a las necesidades de los más carenciados. Sin embargo, en ninguna parte ha triunfado un fundamentalismo de mercado ni tampoco un igualitarismo extremo. Por lo tanto, los países que realmente progresan son aquellos que han logrado realizar una síntesis entre la libertad que estimula la iniciativa privada y la igualdad que modera los efectos extremos de la competencia.

-¿A qué países se refiere específicamente?

-Me refiero a los países desarrollados como el Reino Unido, Estados Unidos y varias naciones europeas. En ellos se observa que, por un lado, hay un mínimo de libertad para la creatividad y competitividad económica y, por otro lado, existe un Estado democrático, cuyas funciones consisten en equiparar adecuadamente las condiciones de vida de los sectores menos favorecidos de la sociedad.

-En una región con un altísimo grado de desigualdad social como es América Latina, han surgido últimamente varios gobiernos que promueven un fuerte igualitarismo, que muchos analistas definen como "neopopulismo". ¿Qué posibilidades existen de que surjan nuevos gobiernos con esa orientación?

-El populismo apunta por razones electorales a poner énfasis en mejorar las condiciones de vida de los sectores más pobres en el corto plazo. Ese enfoque generalmente tiene un gran atractivo entre los votantes de países con grandes necesidades económicas. Por eso, existe una corriente populista muy fuerte en América Latina, que está obteniendo poder político a cambio de aprobar medidas de promoción social inmediata y estancamiento económico a largo plazo. Hasta ahora esa corriente, que por su carácter mediático tiene mucha exposición, es minoritaria en la región. En cambio, hay muchos más países que discretamente se están encaminando hacia una racionalidad económica y la equidad social, como son los casos de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

-¿No cree que la propuesta del presidente Chávez es muy atractiva para amplios sectores de la población latinoamericana?

-Creo que América Latina no va en dirección del "chavismo" vociferante, que empieza a presentar puntos muy vulnerables. El presidente venezolano perdió un plebiscito y, cuando no quiso reconocer la derrota, los propios militares le obligaron a aceptar el veredicto de las urnas. A partir de ese momento, ha comenzado la cuenta regresiva del propio Chávez. Me pregunto cuánta fuerza le queda aún.

-¿Quiénes se están oponiendo al neopopulismo en América Latina?

-Como la tentación populista es muy grande en la región, la mayoría de los gobiernos no populistas se manejan con mucha prudencia respecto a ese tema. Por ejemplo, no se ve en ningún momento que el presidente Lula critique a su colega venezolano. En ese sentido, la madurez que están demostrando los partidos políticos de América Latina es notable.

-¿Se destaca algún partido en particular por su oposición a la propuesta chavista?

-La fuerza política más importante que está en favor de un desarrollo económico armónico y sostenido del mercado con una dimensión humanística es el socialismo latinoamericano que cada vez se parece más al europeo como, por ejemplo, el PSOE. En la región, los casos emblemáticos son el partido socialista de Chile o el PT de Brasil, que procuran la equidad social pero, al mismo tiempo, son conscientes de que no pueden avanzar hacia ese objetivo si no apoyan las inversiones y buscan un clima de seguridad jurídica para los negocios.

-¿Qué grupos de poder tradicionales en Latinoamérica podrían tomar partido e intervenir en un eventual conflicto de intereses sociales?

-La solución militar es un tema superado en América Latina. Hoy los militares se reservan para intervenir sólo en casos de grandes catástrofes. En cambio, las presiones del gremialismo sindical y empresarial continúan siendo un serio problema. Es evidente la connivencia de los sindicatos con los gobiernos populistas, pero también los empresarios tienden a buscar la protección del Estado. Lamentablemente, muchas empresas en vez de desarrollar sus habilidades para competir en los mercados interno y externo, se han especializado en hacer lobby.

Kirchnerismo

-¿Dónde ubica al kirchnerismo en esta división que se viene dando en América Latina entre gobiernos "populistas" y de "izquierda respetable" como los denomina la diplomacia estadounidense?

-Diría que es un peronismo infantilista. Representa la vuelta al peronismo inicial con sus aristas más salientes: confrontativo, autoritario, concentrador de poder y totalmente irracional en el plano económico. No podemos olvidar que la verticalidad del peronismo proviene de la formación militar de su fundador. Resulta intolerable que un dirigente peronista cambie de partido. Se lo considera un acto de traición porque, supuestamente, esa persona se pasa al enemigo. En cambio, cuando surge un nuevo líder dentro del peronismo, toda la dirigencia se mueve en bloque sin sentimiento de culpa porque es lo que les enseñó Perón: en el movimiento manda uno y los demás obedecen. Como el justicialismo tiene esa marca inicial, depende mucho de quien lo conduzca. Con Menem, el peronismo era liberal y ahora con Kirchner se repite la primera época de Perón cuando estaba sin distribuirse la enorme riqueza que había acumulado Argentina durante la Segunda Guerra Mundial. La diferencia radica en que hoy el país está fuertemente endeudado y carece prácticamente de crédito internacional.

-¿Podría decirse que el kirchnerismo es un equivalente del chavismo en Argentina?

-A diferencia del presidente venezolano, el matrimonio Kirchner ha montado en forma más callada e inteligente un sistema legal de presidencias vitalicias. Si bien han logrado instalar un régimen de poder indefinido, es difícil prever por cuánto tiempo podrán mantenerlo porque, en realidad, se han propuesto una utopía, sobre todo actuando dentro de los parámetros de una democracia representativa. Es posible que consigan hacerlo funcionar relativamente bien mientras dure la actual bonanza de los precios de los commodities. Pero la idea de detentar un poder absoluto e ilimitado en el tiempo indica que existe una irracionalidad -diría que es casi un delirio- en el proyecto político. Hoy el peronismo se llama Kirchner de acuerdo con el régimen de verticalidad que impera en esa colectividad política, pero mañana todos los gobernadores, legisladores, intendentes, etc. en bloque pueden darle la espalda con la mayor soltura y sin remordimientos.

-Luego de más de medio siglo de existencia, ¿es factible que el peronismo bajo alguna de sus distintas denominaciones se convierta definitivamente en el partido hegemónico de Argentina?

-Más preocupante que la hegemonía del peronismo es el fracaso de los sectores no-peronistas. Su prédica y acción se agotaron en la irritación generada por las políticas de Kirchner durante los pasados cuatro años. Reconozco que el kirchnerismo todavía tiene mucha fuerza y no ha llegado aún el momento oportuno para que se consolide una gran fuerza opositora. Pero, cuando el gobierno empiece a exhibir los primeros síntomas de vulnerabilidad, los opositores tendrán que consensuar para la designación de un liderazgo alternativo y formular seriamente un programa de desarrollo a largo plazo. Quizás la confección de un proyecto poskirchnerista constituye el gran desafío de la oposición porque no se sabe aún en base a qué ideas se lograría movilizar al electorado. Es el mismo problema que se planteó en Argentina a la caída de Rosas hace más de ciento cincuenta años.

Modelo económico

-Desde el punto de vista económico, ¿qué modelo de país aspira construir el matrimonio Kirchner-Fernández?

-Quieren un país a la medida de la provincia de Santa Cruz, es decir a la medida de su propia ambición. El objetivo de los Kirchner es tener una economía que puedan manejar a su voluntad. Podría definírsele como un estatismo personalizado, es decir que todas las actividades tienen que estar controladas por ellos. No les interesa que una empresa con gran capacidad de financiamiento, como es el caso de la angloholandesa Shell, invierta en Argentina, lo cual equivale a colocarle un cerco al crecimiento económico. Los altísimos precios internacionales de los commodities permiten que la economía argentina siga creciendo bajo semejantes condiciones, pero no se tiene en cuenta el lucro cesante. Me refiero a todas las grandes inversiones que el país no ha logrado atraer en un momento de gran disponibilidad de capitales a nivel global. Sin embargo, esta apreciación es muy difícil de explicar a una población que vivió de cerca el hambre y el desempleo durante la crisis del 2001-02. Si ahora la gente siente que ha mejorado su situación económica, no resulta nada fácil demostrarle lo que se está perdiendo de ganar.

-¿No se puede esperar un mejor relacionamiento del nuevo gobierno con los productores agropecuarios y con los industriales?

-Tengo la sensación de que Argentina viene siendo gobernada por un matrimonio desde hace cinco años. Todo lo que hacen ya ha sido conversado en el dormitorio que es un recinto hermético a los trascendidos. Ellos adhieren a una ideología de odio a la oligarquía terrateniente, pese a que hoy ya no existe como tal.

Para los Kirchner el campo está destinado a alimentar a las ciudades con precios baratos. Las ciudades tienen dos tipos de ocupaciones: la enorme burocracia estatal que, por definición, es ineficiente y una industria que nunca ha podido competir y, por tanto, ha estado protegida por el Estado desde hace sesenta años. Como los salarios públicos y privados son muy bajos, hay que dar alimentos baratos, básicamente carne y pan, a los trabajadores urbanos y la única forma de conseguirlo es seguir "ordeñando" al agro. Incluso, existe un apego del gobierno a la famosa tesis de Raúl Prebisch referida al deterioro de los términos de intercambio, donde se pone énfasis en que el sector primario no constituye una fuente laboral importante. Pero hoy día la actividad rural no tiene nada de primitiva. Toda la tecnología que está implícita en la siembra de una semilla es probablemente más avanzada que muchos procesos de la industria metalmecánica.

Desafíos

-¿Cuáles son los mayores desafíos en materia económica que afrontará la nueva administración?

-La actual irracionalidad económica tiene necesariamente que desembocar en algunas dificultades. Las mayores preocupaciones las generan una inflación creciente y un grave déficit energético. Justamente la prospección y la explotación de los yacimientos de hidrocarburos requieren grandes inversiones extranjeras. Pero, si la idea prevaleciente es que las empresas multinacionales tienen que someterse a los dictados irracionales del Poder Ejecutivo, resulta difícil atraer esos capitales de riesgo. Por eso se ha presentado el caso de la venta del 25% del paquete accionario de Repsol-YPF, al Grupo Petersen, propiedad de la familia Eskenazi, con fondos prestados por la propia empresa. En realidad, los españoles quieren salir de Argentina cuanto antes dado que están obligados a vender su petróleo a la mitad del precio internacional en el mercado interno.

-Llama la atención que, a pesar de la falta de inversiones, la industria argentina haya podido seguir creciendo todos estos años.

-Ese progreso se ha logrado bajo el gobierno de Néstor Kirchner, primero, y el de Cristina Kirchner, ahora, porque la economía argentina está cruzada por una red de subsidios inimaginable. En ese sentido, la clave del éxito de Kirchner ha sido el superávit fiscal. Los fondos excedentarios se manejan discrecionalmente, protegiendo a sus aliados y aislando a sus enemigos. Si bien el gobierno no permite que los sectores productivos aumenten sus precios internos, les concede diferentes subsidios de modo que no se afecte la bonanza social, tanto en el número de empleos como en el nivel de los salarios.

-¿Cuál será el rol que desempeñe Néstor Kirchner en la nueva administración?

-Sin duda Cristina Kirchner va a hacer varias tareas que no eran del gusto de Néstor, como es todo lo que se refiere al protocolo diplomático. El ex presidente va a estar dedicado full time a aumentar el poder político de la pareja. Ejercerá de hecho el cargo de ministro de Economía. Los Kirchner han instaurado un nuevo modelo político de absoluta concentración del poder con la total subordinación de las provincias, cuyos presupuestos son deficitarios y que, por tanto, dependen económicamente del Estado nacional.

-¿Cómo se explica la elección de Martín Lousteau como ministro de Economía?

-Es un economista joven y bien preparado. Quizás podría introducir algunos cambios marginales interesantes, pero no tiene fuerza alguna para efectuar modificaciones de importancia en los lineamientos de la política macroeconómica. En efecto, las demás figuras que integran el gabinete de Cristina Kirchner son prácticamente las mismas que acompañaron a su marido. Es gente probada en su lealtad. Son "yes men".

Asambleístas de Gualeguaychú radicalizados

-¿Vislumbra una dilucidación del conflicto argentino-uruguayo a raíz de la construcción de la planta de Botnia?

-En realidad, el problema que tiene Uruguay no es con Argentina, sino con un grupo de asambleístas de Gualeguaychú. Este hecho, que comenzó como un asunto local, fue tomando mayores dimensiones por la "manija" que los habitantes de Gualeguaychú se dieron unos a otros y que hoy parecería que están luchando por la sobrevivencia de la especie. Sin embargo, el principal responsable de esta situación fue el propio Kirchner por su avaricia electoral. Para no perder un solo voto de la provincia de Entre Ríos, le delegó a una asamblea de vecinos la soberanía territorial en la frontera con Uruguay. Es un hecho nunca visto en la historia argentina. Esa actitud define el electoralismo absoluto de la estrategia de Kirchner. Habrá que esperar el fallo del Tribunal Internacional de La Haya, que probablemente le va a dar la razón a la posición uruguaya, para que la radicalización actual de los asambleistas se vaya diluyendo con el paso del tiempo.

Chávez convierte los bonos argentinos a la cotización del dólar paralelo

-¿Hacia dónde apuntará la diplomacia del nuevo gobierno?

-El tema básico es cómo equilibrar la política exterior argentina entre Estados Unidos y Venezuela. Sin duda, una "tercera posición" parece muy difícil de alcanzar luego de las primeras semanas de la administración de Cristina Kirchner, que mostraron una crisis en las relaciones con Washington y una mayor dependencia de Caracas. Esto indica que Argentina no puede prescindir del apoyo venezolano porque, al haber quedado aislada del mundo, Chávez es la única fuente de financiación con que cuenta el matrimonio Kirchner. Además, existe el agravante de que los bonos argentinos que está comprando Venezuela han generado una red de corrupción fenomenal. Esos títulos por valor de US$ 5.000 millones que adquirió el Estado venezolano han permitido a Chávez hacerse de US$ 15.000 millones en el mercado negro de Caracas al convertirlos en efectivo a la cotización del dólar paralelo en ese país. Esa plata negra le permite financiar a los distintos movimientos de apoyo a su régimen en América Latina. Es decir que las valijas repletas de dólares no circulan sólo hacia Argentina, sino que recorren toda la región.

-Antes de asumir la presidencia, Cristina Kirchner realizó una única visita al exterior para entrevistarse con el presidente Ignacio Lula da Silva. ¿Cómo evalúa la relación de Argentina con Brasil en el marco del Mercosur?

-Como argentino me duele mucho reconocer que mi país ha quedado relegado en el Mercosur. Si bien se ha podido terminar aparentemente con la tradicional rivalidad entre ambos países, Brasil nos ha sacado una ventaja que difícilmente podamos descontar. Es imposible desconocer el liderazgo del país norteño no sólo dentro del bloque, sino en toda América del Sur. La diplomacia brasileña difícilmente vaya a romper con Chávez. Seguramente, continuarán los elogios del Palacio de Itamaratí al gobierno venezolano porque los brasileños prevén que el líder de la revolución bolivariana se va a caer solo en poco tiempo; mientras tanto Brasil se va convirtiendo en el gran referente en Latinoamérica.

Ficha técnica

Mariano Grondona, argentino, 75 años, se doctoró en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Realizó estudios de postgrado en sociología en la Universidad de Madrid y en ciencia política en el Instituto de Estudios Políticos de Madrid. Es profesor titular de Derecho Político en la UBA desde 1987 y profesor consultante en la misma Facultad desde 2004. Fue académico visitante e investigador asociado del Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard. Es columnista político del diario La Nación de Buenos Aires y conductor de programas de radio y TV.



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