Cuando la primera Comisión sobre Habilidades de la Fuerza Laboral Americana emitió en 1990 su informe "Opciones de América: altas competencias o salarios bajos", la globalización de la economía recién comenzaba. Se estaba desarrollando un mercado laboral mundial de bajas competencias y el trabajo que requería dichas habilidades se iría a aquellos países donde el precio de ellas fuera menor. Si Estados Unidos quería continuar compitiendo en ese mercado, podía esperar una disminución en salarios y muy largas jornadas de trabajo. Alternativamente, podía abandonar el trabajo de bajas calificaciones y concentrarse en competir en el mercado mundial de productos y servicios con alto valor agregado, para lo cual tendría que adoptar altos estándares mundiales para educar a estudiantes y trabajadores.
Ahora el informe de la Nueva Comisión de Habilidades de la Fuerza Laboral Americana, "Decisiones difíciles o tiempos difíciles", publicado a fines de 2006, indica que la primera Comisión nunca soñó que Estados Unidos terminaría compitiendo con países que podían ofrecer grandes cantidades de trabajadores altamente calificados dispuestos a trabajar por salarios bajos. En su análisis destaca que India, China y otros países en desarrollo están formando numerosos jóvenes con avanzadas habilidades matemáticas y analíticas, lo que implica una disponibilidad de profesionales en diversos campos del mercado mundial y que trabajan por una fracción de lo que cobran los profesionales norteamericanos. A modo de ejemplo, los ingenieros de India ganan un promedio de US$ 7.500 al año contra US$ 45.000 de un ingeniero estadounidense con las mismas calificaciones.
A esto debe sumarse otra tendencia mundial: si hace un siglo Estados Unidos lideró el proceso mundial de integración vertical, en que las empresas desempeñaban todas las funciones necesarias para poner sus productos en el mercado, hoy el país está liderando la deconstrucción de la empresa verticalmente integrada y muchas de las funciones que antes hacían trabajadores estadounidenses las subcontrata en países donde lo hacen mejor y más barato.
El desafío económico y educativo que esto plantea -a diferencia del informe de 1990 que indicaba que el problema eran las bajas habilidades de los trabajadores- es que ahora los trabajadores estadounidenses con habilidades altas, medias y bajas están siendo reemplazados por trabajadores en otros países. En este contexto, se advierte que todo el estándar de vida americano bajará si no se hace algo.
PERFIL. Según el informe de la Nueva Comisión, quienes están en mayor riesgo dentro de este panorama son las personas de todo tipo de habilidades que hacen trabajos de rutina porque es lo más fácil de automatizar o de enviar al exterior. Y esto no se refiere sólo a trabajos de bajas habilidades: habría muchos buenos trabajos de la clase media, bien pagados, que involucran labores rutinarias y que están siendo automatizados rápidamente. Por el contrario, las mejores oportunidades y salarios más altos se encontrarán en las industrias que están en las fronteras tecnológicas y creativas.
¿Cuál es el perfil del trabajador con las nuevas habilidades que se requieren para obtener buenos empleos? El liderazgo en la economía global no depende sólo de la tecnología, sino también de una profunda veta de creatividad que se renueva constantemente. Esto requiere personas capaces de imaginar cómo la gente puede usar cosas que nunca antes estuvieron disponibles, de crear campañas ingeniosas de marketing y ventas, escribir libros, construir muebles, hacer películas e imaginar nuevos tipos de software que capturen la imaginación de la gente y se vuelvan indispensables para millones de personas. En el mundo actual se requiere un alto nivel de preparación en lectura, escritura, expresión, matemáticas, ciencia, literatura, historia y artes. Además, los aspirantes a buenos empleos deben ser personas que se sientan cómodas con ideas y abstracciones, buenas tanto para el análisis como para la síntesis, creativas e innovadoras, autodisciplinadas y organizadas, capaces de aprender con rapidez, de trabajar en equipo y con flexibilidad para adaptarse a los frecuentes cambios en el mercado laboral en la medida que los cambios en la economía son cada vez más rápidos y dramáticos. En suma, el perfil del trabajador exitoso considera: alto desempeño académico, creatividad y capacidad de innovación y capacidad para aprender muy rápido.
DESAFÍO. La Nueva Comisión se pregunta cuál es la capacidad del sistema educativo estadounidense para responder a estos requerimientos, considerando la proporción de la población que está siendo educada, la calidad de la educación que se está ofreciendo, el costo que tiene el sistema actual y su baja eficiencia comparada con otros países desarrollados. Advierte que la calidad de los graduados es mediocre si se toman en cuenta los resultados de los estudiantes en pruebas como PISA y TIMSS, cuyos logros se sitúan en la media o por debajo de ella. Situación similar se observa al evaluar las habilidades de los adultos jóvenes en el mercado laboral.
Según el informe, el sistema educativo estadounidense obtiene pequeñas ganancias a costos cada vez mayores, y no estaría a nivel de cumplir con las nuevas realidades, habiendo probado y fracasado con diversas estrategias: más dinero, más programas, más iniciativas. "El problema central es que nuestro sistema de educación y capacitación está construido para otra era, en la cual la mayoría de los trabajadores necesitaban sólo una educación rudimentaria. No es posible llegar donde queremos ir remendando el sistema. No hay dinero suficiente en ningún nivel de nuestro sistema intergubernamental para arreglar el problema gastando más en el sistema que tenemos". La gran conclusión de la Comisión es que el sistema es el problema. Y su propuesta es construir un nuevo sistema para el siglo XXI.
FALLAS. Para enfrentar el cambio requerido, la Comisión plantea que hay que encarar unos pocos hechos que caracterizan la situación actual, entre ellos:
• el reclutamiento de profesores entre los estudiantes menos capaces de la secundaria que van a la universidad;
• la tolerancia al despilfarro en el sistema, donde fracasan los alumnos en los primeros años, cuando el costo de hacer bien las cosas en estos niveles sería relativamente bajo, y se trata de remediarlo más tarde a un costo mucho mayor;
• el progresivo aumento de esta ineficiencia del sistema a lo largo del tiempo;
• la creciente desigualdad en los ingresos familiares, que está contribuyendo fuertemente a las grandes diferencias en los logros de los estudiantes;
• el fracaso en motivar a la mayoría de los estudiantes para tomar cursos difíciles y trabajar duro, perdiendo con ellos uno de los conductos más importantes al éxito en los países de mejor desempeño;
• un sistema de compensación de los docentes diseñado para premiar su tiempo en el servicio más que para atraer a la profesión a los mejores alumnos de la secundaria y premiar a los mejores profesores;
• un sistema de evaluación que normalmente premia a los alumnos que son buenos en un trabajo de rutina, sin proveer la oportunidad para que desplieguen su pensamiento creativo y sus capacidades de análisis;
• la burocracia escolar, donde, aparte del superintendente de educación, a menudo quienes tienen la responsabilidad no tienen el poder y quienes tienen el poder no tienen la responsabilidad;
• la mayoría del personal que seguirá trabajando en las próximas décadas: si ellos no logran adquirir las destrezas de alto nivel requeridas, no importará lo que se haga con las escuelas;
• las pocas oportunidades existentes para que los adultos continúen la educación y capacitación que necesitan para sobrevivir en el mundo que viene.
CAMBIOS. De acuerdo con la Nueva Comisión, es indispensable un sistema nuevo. El problema, sostiene, no son los educadores, sino el sistema en el cual trabajan. Por eso recomienda dar diez pasos. El primero consiste en reformular la progresión de los alumnos en el sistema, lo cual generaría ahorros que contribuirían a financiar parte de las propuestas planteadas. Algunos de los principios por los que se debería guiar el nuevo sistema incluyen: reclutar profesores del tercio más alto de los estudiantes preuniversitarios, reprogramar los fondos para obtener mejores retornos, crear incentivos para el desempeño de las escuelas dándoles espacio para innovar, crear un sistema de financiamiento justo de manera que todos los niños tengan posibilidades de éxito, reformar el sistema de administración de las escuelas, hacer menos pruebas pero de mayor calidad, y crear para los adultos que trabajan oportunidades de adquisición de nuevos conocimientos y habilidades.
Fuente: Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (Preal)