Persisten presiones inflacionarias

| La medición subyacente superior al límite máximo fijado, y los riesgos de un desborde salarial llevaron a ampliar el rango entre 3% y 7%

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELÍN

En el año recientemente finalizado, el Índice de Precios al Consumo (IPC) se incrementó un 8,5%. Unos meses antes, en agosto la inflación acumulada en los últimos doce meses alcanzaba al 9,03%. En ese momento se prendió la luz de alerta y explícitamente el gobierno dejó de manifiesto que el principal objetivo de corto plazo en materia económica era evitar que la inflación se acelerase.

En tal sentido, se apeló a una serie de medidas heterodoxas, tales como controles de precios (las tarifas públicas no aumentaron y en algunos casos bajaron) y subsidios, todas de impacto inmediato pero efímero, a la espera de que las medidas de carácter monetario, de impacto tardío pero duradero, hagan su trabajo a mediano plazo.

El objetivo no fue otro que evitar la aceleración de los precios, que de haber superado la barrera del 10% hubiese provocado que los salarios públicos y las pasividades se reajustasen dos veces en el presente ejercicio. De así haber pasado, dado el mecanismo cuasi indexatorio de ajuste de remuneraciones en el sector público, se hubiese agravado aún más el problema inflacionario y, no menos importante, también se hubiese deteriorado el frente fiscal, en un año preelectoral en el que se van agotando los márgenes para contener el gasto.

En el cuadro que acompaña esta nota se presenta la evolución de los principales precios relativos de la economía a lo largo del año 2007. En el caso del IPC se observa claramente que la variación de este índice se fue acelerando a medida que fue avanzando el tiempo.

MEDIA HISTORIA. Explicaciones hubo muchas, pero la oficial era que la economía uruguaya estaba recibiendo una serie de shocks, tales como el aumento del precio internacional de los commodities, fundamentalmente petróleo y alimentos. Ello se ve reflejado directamente en el aumento de esos productos, algunos de los cuales tienen un peso relevante en el IPC, tales como combustibles, carnes y productos elaborados en base a harinas.

Pero también indirectamente por el impacto que esos y otros aumentos tuvieron en los precios de nuestros principales socios comerciales, fundamentalmente los regionales.

No hay que olvidar las inclemencias del tiempo que afectaron la producción de frutas y verduras frescas.

Todo ello contribuyó, sin duda, a la escalada del IPC. Pero muchos de esos precios son naturalmente volátiles, caso combustibles y frutas y verduras, por lo que para tener una idea más acabada de la existencia o no de verdaderas presiones es que se recurre a indicadores de inflación subyacente, que no es otra cosa que el IPC depurado de aquellos componentes que presentan grandes fluctuaciones.

En esta columna solemos presentar un índice de inflación subyacente tradicional, esto es excluidos los combustibles y las frutas y verduras. Pero a partir de agosto este indicador se ve distorsionado por las medidas que tomaron las autoridades operando sobre una amplia gama de precios, por lo que elaboramos un indicador que excluye todos los precios controlados por el gobierno (tarifas, boleto y salud).

Se observa que la inflación subyacente medida de esta manera fue creciente a lo largo del año, lo que señala que la escalada de precios responde a algo más que los shocks negativos que recibe la economía.

Para un análisis más profundo podemos descompones el IPC entre precios transables, no transables de mercado y tarifados (fijados por el gobierno).

Como se ve en el cuadro, los tarifados se desaceleraron notoriamente en el último trimestre al punto tal que en promedio resultaron apenas 1% superiores a los vigentes un año atrás.

INFLACIÓN IMPORTADA. Los restantes precios presentaron una tendencia creciente. El caso más llamativo es el de los transables internacionalmente, máxime cuando el tipo de cambio se apreció en el año que acaba de finalizar.

Aquí la explicación viene por el aumento de los precios internacionales de los alimentos. Ello se puede corroborar al analizar la evolución de los precios mayoristas agropecuarios que en el último semestre crecieron a tasas muy elevadas (63% respecto a igual período de 2006).

Pero en lo que refiere a estos precios también hay que tener en cuenta la "inflación que importó el país", que fue muy elevada y según el último informe del Comité de Coordinación Macroeconómica se estima en el 15% medida en dólares.

La inflación en dólares al cabo del año fue relevante. En promedio, los precios al consumo del último trimestre del año 2007 resultaron 19% más elevados que los vigentes un año atrás y los mayoristas casi un 30%. El gran salto que se registra en ese período responde a la apreciación del peso (9%) a partir del momento en que el "combate" a la inflación pasa a ser prioritario y se abandonan otros objetivos, como por ejemplo el nivel del tipo de cambio.

A lo largo del año los precios en dólares del país se encarecieron frente a los de Estados Unidos y Argentina, no así ante Brasil, economía que sufrió una apreciación de la moneda mayor que la uruguaya.

HISTORIA RESTANTE. Los precios no transables de mercado fueron los que más aumentaron durante 2007. Este grupo incluye a las frutas y verduras frescas que, como vimos, experimentaron aumentos muy importantes debido al clima. Si se excluyen esos artículos igual es el grupo que presenta el mayor incremento.

Es a nivel de este grupo donde la atribución de todas las culpas a los shocks externos resulta insuficiente. Hay factores "subyacentes", diferentes a los mencionados, que determinan que estos precios suban. Una fuerte expansión monetaria durante gran parte del año en un contexto de indexación salarial agregó más leña al fuego. Como se aprecia en el cuadro, los aumentos salariales prácticamente que se trasladaron a los precios no transables.

El aumento de los costos salariales no sólo contribuye a la aceleración de la inflación subyacente en virtud de la indexación existente, sino que impacta negativamente en la competitividad de las empresas. Medidos en dólares, los salarios promedio de la economía en el último trimestre del 2007 resultaron 25% superiores a los vigentes un año atrás.

De ahí la preocupación manifiesta en los últimos tiempos al respecto y la intención de que en la próxima ronda de Consejos de Salarios las cláusulas de ajuste no sean ya en función de la inflación pasada, sino de la semisuma de la pasada y la prevista.

PERSPECTIVAS. Como señaláramos al momento de efectuar las proyecciones para el año 2008, pensamos que el gobierno persistirá en volver al rango de la meta de inflación.

En aquel entonces el rango de inflación previsto para el presente año era 4%-6%.

Nosotros proyectamos una variación algo superior, 7%. El mercado también pronosticó que no se cumpliría la meta (6,5%).

En la última reunión del Comité de Coordinación Macroeconómica se decidió ampliar el rango de variación en dos puntos porcentuales, de 4%-6% a 3%-7% anual para el período que finaliza en junio de 2009, reconociendo que la inflación subyacente se encuentra por encima del rango superior de la meta.

Asimismo, reconoce que las coordenadas en que se desenvuelvan las futuras negociaciones salariales en el sector privado serán claves para que la inflación evolucione de acuerdo a lo previsto.

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