Fondos soberanos ayudan a Estados Unidos con poco riesgo

| Los gobiernos pueden hacer las compras en base a intereses estratégicos y no económicos

Kevin Hasset / Bloomberg

Con el paso de los años nos hemos acostumbrado a que los gobiernos rescaten a empresas financieras. No obstante, lo raro de la actual crisis de crédito es que el rescate no lo está realizando el Gobierno estadounidense.

En su lugar, los fondos soberanos gubernamentales están apareciendo en los encabezados. La plétora de actividad ha generado preocupación en círculos políticos de Washington, en donde la pregunta clave es ahora: "¿Es bueno o malo que gobiernos extranjeros compren activos estadounidenses?"

La respuesta a esa pregunta, por supuesto, no es clara, lo que sugiere que el Congreso podría intervenir.

La inyección de US$ 5.000 millones de efectivo de que se informó a fines de diciembre por parte de la estatal Temasek Holdings Pte. de Singapur a Merrill Lynch & Co. puede ser la más reciente en una serie de transacciones de alto perfil. El mes pasado, Abu Dhabi Investment Authority compró una participación de US$ 7.500 millones en Citigroup Inc., lo que redujo considerablemente las preocupaciones de liquidez del banco. China Investment Corp. también ha hecho desde entonces una inversión de US$ 5.000 millones en Morgan Stanley.

Dada la magnitud de la tensión financiera, es probable que entre todavía más dinero de fondos soberanos a firmas estadounidenses claves en los próximos meses.

El flujo de caja potencial es enorme. Actualmente los fondos gestionan entre US$ 2 y US$3 mil millones. Para darle perspectiva al monto, eso es considerablemente mayor que la suma de todos los fondos de cobertura del mundo. Algunos analistas financieros calculan que la cantidad total de activos administrados podría aumentar a US$ 12 mil millones en los próximos ocho años.

ESCALA ABRUMADORA. Es impresionante cuando uno hace una pausa y considera la magnitud de estas operaciones. El fondo de riqueza soberano más grande del mundo es Abu Dhabi Investment Authority, que administra US$ 625.000 millones, principalmente obtenidos con las ganancias petroleras de los Emiratos Árabes Unidos.

Los fondos de Noruega, Singapur, Kuwait y China administran cada uno US$ 200.000 millones o más. Estados Unidos tiene uno: el fondo Alaska Permanent Reserve Fund con US$ 40.000 millones, que ha invertido las ganancias mineras obtenidas por el estado desde 1976.

El fondo más antiguo de esta categoría es Kuwait Investment Authority, establecido en 1953 para aprovechar los ingresos petroleros excedentes.

Los fondos de riqueza soberana han sido utilizados desde hace tiempo para invertir las ganancias obtenidas con menguantes recursos naturales, no solo el petróleo.

Kiribati Revenue Equalization Reserve Fund, creado en 1956 para invertir las ganancias obtenidas con la exportación de fertilizante hecho a base de excremento de aves, administra una cartera de nueve veces el tamaño de la economía de la diminuta isla del Pacífico.

METAS ESTRATÉGICAS. Las compras de estos fondos son distintas de las de los accionistas normales por una simple razón. A los gobiernos no siempre les importa maximizar las ganancias, sino que también tienen intereses estratégicos.

Los chinos pueden invertir en un fabricante estadounidense de semiconductores, y luego utilizar su influencia en la junta directiva para reducir las actividades que compiten directamente con los productores chinos. O quizá alienten una actividad que compita con los fabricantes japoneses.

Esa manipulación no carece de precedentes, aunque los culpables principales hasta la fecha han sido las gobernaciones estatales de Estados Unidos. En California, Safeway Inc. tuvo que luchar contra sus propios sindicatos y los demócratas en la gobernación estatal cuando el Sistema de Ahorro para el Retiro de Empleados Públicos de California intentó influir en la elección de miembros de la junta directiva más amigables con los sindicatos.

ESCENARIOS PREOCUPANTES. El gobernador de Minnesota, el republicano Tim Pawlenty, intentó que Pfizer Inc. moderara los aumentos en los precios de los medicinas de venta con receta después de invertir US$ 463,5 millones de los fondos de Minnesota State Board of Investment en las acciones del laboratorio farmacéutico de Nueva York.

Cuando hay gobiernos extranjeros involucrados, los escenarios negativos pueden ser preocupantes. Un enemigo de Estados Unidos podría, si tuviera el suficiente control de nuestras instituciones financieras, utilizar ese poder para recabar información de inteligencia sobre las actividades de ciudadanos estadounidenses. Incluso podría usar su influencia para atacar la economía estadounidense durante un tiempo de conflicto.

Imaginemos, llevando las cosas al extremo, que los chinos compraran Citigroup, luego lo cerraran durante un conflicto con Taiwán si Estados Unidos intentara interferir.

Afortunadamente, las actividades de los gobiernos extranjeros hasta la fecha sido de todo, menos ominosas. De hecho, muchos analistas equiparan los fondos de riqueza soberana a los fondos de las universidades privadas estadounidenses. Pero mantener esa imagen es crucial si los fondos han de mantenerse vigentes.

CUIDADO, CONGRESO. Por ello, el Congreso necesita pensar con más cuidado leyes que aseguren que las inversiones de los fondos y los gobiernos tengan sus límites.

Afortunadamente hay una solución simple. Si el riesgo de la participación de un gobierno extranjero es que el gobierno siga una estrategia que no concuerda con la maximización de las ganancias de los accionistas, entonces sólo es necesario limitar la influencia de los accionistas gubernamentales.

Hay una manera fácil de hacerlo: aprobar una ley que prohíba que gobiernos extranjeros ejerzan derechos de voto sobre las acciones que compran.

Con esa regla, los gobiernos dependerían de accionistas privados para que tomen decisiones clave sobre los activos que poseen, exactamente como yo lo hago cuando no voto sobre las acciones que poseo mediante fondos mutuos.

En virtud de que a los accionistas privados les importa maximizar el valor de sus inversiones, los intereses de los inversionistas en fondos de riqueza soberana estarían completamente alineados con los de sus socios, siempre y cuando esos intereses se centren exclusivamente en los rendimientos a largo plazo.

Dado que la intervención gubernamental puede ser perniciosa, y que ya ha ocurrido a nivel estatal, parece esencial que un proyecto de ley en este sentido se incluya en la agenda del 2008.

NOTA: Kevin Hassett, director de estudios de política económica en American Enterprise Institute, es columnista de Bloomberg News. Es asesor del senador republicano John McCain de Arizona en su candidatura para la nominación presidencial 2008. Las opiniones que aquí expresa son propias.

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