F. BORRAZ Y M. ROSSI | COLUMNISTAS INVITADOS
El objetivo de esta nota es analizar qué pasaría si se liberalizara el comercio mundial de carnes. Para ello nos basamos en los resultados de nuestra investigación "Impactos sociales en Uruguay de la liberalización del comercio mundial de la carne", un estudio sobre varios aspectos relacionados al funcionamiento del mercado cárnico. Dicho trabajo se puede bajar de la siguiente dirección de Internet: www2.um.edu.uy/fborraz/impacto-carne.pdf. El propósito fue cuantificar el impacto en los ingresos laborales, en el empleo, en la pobreza y la distribución del ingreso de diferentes escenarios de liberalización comercial del mercado mundial de la carne. En una nota de la semana pasada nos focalizamos en la presentación de los resultados obtenidos sobre el análisis del nivel de competencia en el sector cárnico y en esta comentaremos el resto de las conclusiones.
En primer lugar, los precios domésticos cambian ante el nuevo escenario mundial de liberalización comercial de la carne. Los cambios en los precios domésticos afectan a los individuos de diferentes maneras dependiendo de su nivel educativo, su rama de actividad, región geográfica, etc. A manera de ejemplo, el impacto de los cambios en los precios varía según el porcentaje de consumo de carne de cada individuo en la canasta de consumo, si son productores netos (productores o dueños de frigoríficos) o consumidores netos. En segundo lugar, los nuevos precios afectan el ingreso del hogar. Este efecto es explicado pues la liberalización comercial del sector carne implica una reasignación de recursos entre sectores, resultando en un cambio en el precio de los factores productivos, por ejemplo aumentando el empleo y los salarios de trabajadores del sector cárnico.
La liberalización comercial del mercado de la carne conduce a un cambio en los precios domésticos que afecta a los productores y consumidores internos. Las estimaciones sobre las modificaciones en el precio de la carne bajo diferentes escenarios de liberalización del mercado mundial de carnes fueron realizadas por Marcelo Olarreaga. Dichas simulaciones muestran que Doha bajo un escenario normal (escenario 1) daría una suba de precios de 1,3 por ciento. Si consideramos un escenario más ambicioso (escenario 2) la suba sería 3,9 por ciento. Por otra parte bajo un tratado de libre comercio con Europa (escenario 3) los precios subirían un 5,6 por ciento y con Estados Unidos (escenario 4) un 7,6 por ciento. La combinación de un acuerdo preferencial con Estados Unidos y con Europa (escenario 5) elevaría los precios un 13,2 por ciento. En el trabajo analizamos los impactos sociales de una suba del precio internacional de la carne en los distintos escenarios señalados.
Dado el aumento de precios internacionales por la liberalización comercial es necesario estimar la transmisión a los precios domésticos. Como mencionamos en la nota de la semana pasada el trabajo muestra que existe una relación estable y de largo plazo entre los precios domésticos al productor y los internacionales. Es decir, ambos precios se mueven conjuntamente en el largo plazo. Este resultado no debería sorprender pues aunque el mercado internacional de la carne no sea un mercado libre, a la larga las presiones alcistas de los precios internacionales se deberían trasladar a los precios locales. Sin embargo, no podemos concluir que los precios al productor se mueven al ritmo de los precios internacionales. Las estimaciones realizadas nos muestran que ante un 1% de aumento del precio internacional de la carne los precios domésticos solo aumentan un 0.76%. Es decir, concluimos que no existe una transmisión perfecta de precios pues el coeficiente obtenido es diferente de 1. Esto indica que los productores ganaderos uruguayos no están perfectamente integrados con el mercado externo. Es decir, existen imperfecciones en el mercado de la carne.
Dados los aumentos supuestos en el precio internacional de la carne por la liberalización comercial y la estimación de su impacto en los precios domésticos, estimamos el efecto en el empleo, ingresos laborales, pobreza y distribución del ingreso. En términos generales, se constata que recién a partir del escenario de un Tratado de Libre Comercio con Europa hay impactos estadísticamente significativos. Para los escenarios de Doha no se observan impactos relevantes.
Las simulaciones realizadas para el caso de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que elevaría los precios internacionales de la carne un 7,6%, muestran que los impactos de los cambios en los precios de la carne sobre el salario son cualitativamente diferentes para hombres y mujeres (Cuadro Nº 1). Para todos los hombres independientemente de su sector de actividad y nivel educativo, el aumento de los precios de la carne se traduce en mayores salarios. Sin embargo, los más beneficiados son los hombres en el sector agropecuario con educación alta.
En cambio, para las mujeres si bien el efecto es positivo tanto en el sector agropecuario, frigorífico y otras industrias, en el caso del sector agropecuario es sensiblemente menor al efecto para los hombres. A su vez, la pérdida para las mujeres es relativamente importante en el caso de otros sectores. Estos resultados se explican por la baja representación de las mujeres en el empleo agropecuario (aproximadamente 20%) y su menor nivel educativo.
En las simulaciones realizadas para medir el impacto sobre la desigualdad y la pobreza se observa que en ningún escenario hay cambios significativos en los niveles de pobreza. En cambio, existen variaciones en la desigualdad de la distribución del ingreso medida por los coeficientes de Gini y Theil en los escenarios tercero a quinto: disminuye la concentración del ingreso en los hombres y aumenta la concentración del ingreso en las mujeres.
Por último, el Cuadro Nº 2 presenta el cambio en la probabilidad de estar empleado para el escenario de un Tratado de Libre de Comercio con Estados Unidos observando que los cambios son pequeños, son fracciones de un punto porcentual. Los cambios son negativos para el caso de los hombres empleados en el sector agropecuario y las mujeres empleadas en otros sectores y positivos para el resto de los casos.
En síntesis, luego del cambio de precios por la liberalización comercial en los distintos escenarios los hombres reciben mayores salarios, especialmente los que tienen mayor nivel educativo en el sector agropecuario y en el caso de las mujeres los aumentos son muchos más pequeños y llegan a ser negativos para aquellas que se encuentran empleadas en otros sectores de actividad.
En cuanto a la distribución del ingreso, solo se observan resultados significativos a partir del escenario de un Tratado de Libre Comercio con Europa mejorando la distribución del ingreso para los hombres y empeorando para las mujeres. Por último no se observan cambios estadísticamente significativos en la pobreza y las variaciones en el empleo son de poca importancia.