Colusión en la industria frigorífica

F. BORRAZ Y M. ROSSI | COLUMNISTAS INVITADOS

Recientemente se ha divulgado un trabajo de investigación del área Defensa de la Competencia y del Consumidor del Ministerio de Economía y Finanzas alertando sobre la posibilidad de que exista colusión en la industria frigorífica y falta de transparencia en la formación de precios en el sector de la carne. Dicha investigación ha sido objeto de críticas e importantes controversias. El estudio tiene como propósito la sugerencia de medidas de políticas para mejorar el nivel de competencia en el mercado cárnico. Se advierte sobre riesgos de que exista concentración de mercados en la industria frigorífica. Si bien en el informe no se comprobó la existencia de colusión en el mercado cárnico en Uruguay, se menciona que están dadas las condiciones y los incentivos suficientes para que exista colusión. En el trabajo se establece que: "…la falla en probar que la industria no es competitiva, no es suficiente para concluir que sí lo es". En cuanto a las recomendaciones de política, dicho estudio propone acceder a los precios pagados por las empresas de manera desagregada para poder estudiar mejor el mercado y aplicar importantes multas económicas en caso de colusión que guarden relación con el volumen de ingresos de las empresas.

El objetivo de esta nota es presentar los resultados de nuestra investigación "Impactos sociales en Uruguay de la liberalización del comercio mundial de la carne" un estudio sobre varios aspectos relacionados al funcionamiento del mercado cárnico. Dicho trabajo se puede bajar de la siguiente dirección de Internet: www2.um.edu.uy/fborraz/impacto-carne.pdf. El propósito de dicha investigación es cuantificar el impacto en los ingresos laborales, el empleo, la pobreza y la distribución del ingreso de diferentes escenarios de liberalización comercial del mercado mundial de la carne (Doha bajo un escenario normal, Doha bajo un escenario optimista, un tratado de libre comercio con Estados Unidos, un tratado con Europa y finalmente acuerdo preferenciales con Estados Unidos y Europa simultáneamente). En esta nota nos focalizaremos en el análisis del nivel de competencia en el sector cárnico y próximamente comentaremos el resto de los resultados obtenidos.

En la primera parte del trabajo estimamos la transmisión a las variables de interés (pobreza y distribución del ingreso) de los cambios en los precios mundiales de la carne derivados de los escenarios supuestos de liberalización en los precios domésticos utilizando datos del período que va desde 1990 hasta 2005. Buscamos determinar si existe una relación estable y de largo plazo entre los precios domésticos a los productores relevados por el INAC y los precios internacionales (de exportación de Uruguay y de Nueva Zelanda) de la carne.

El trabajo muestra que existe una relación estable y de largo plazo entre los precios domésticos al productor y los internacionales. Es decir, ambos precios se mueven conjuntamente en el largo plazo. Este resultado no debería sorprender pues aunque el mercado internacional de la carne no sea un mercado libre, a la larga las presiones alcistas de los precios internacionales se deberían trasladar a los precios locales.

Sin embargo, no podemos concluir que los precios al productor se mueven al ritmo de los precios internacionales. Si hubiera una transmisión perfecta de los precios internacionales a los precios al productor encontraríamos que un aumento de 1% en el precio internacional de la carne se traduce en un aumento de igual magnitud, o sea de 1% en el precio que recibe el productor de carne. Las estimaciones realizadas nos muestran que ante un 1% de aumento del precio internacional de la carne, los precios domésticos solo aumentan un 0.76%. Es decir, concluimos que no existe una transmisión perfecta de precios pues el coeficiente obtenido es diferente de 1. Esto indica que los productores ganaderos uruguayos no están perfectamente integrados con el mercado externo. Es decir, existen imperfecciones en el mercado de la carne. Es de destacar que el objetivo del trabajo es determinar los impactos sociales de la liberalización del mercado mundial de la carne y no tiene como propósito determinar las razones que conducen a dichas imperfecciones de mercado. Además, tampoco están disponibles los datos que permitirían estudiar dichas causas (por ejemplo, INAC no publica los precios de la carne pagados por cada uno de los frigoríficos a los productores por departamento).

También estimamos un modelo para determinar la dinámica de corto plazo de ambos precios, es decir, para determinar mes a mes y (y ya no en el largo plazo como antes) cómo responden los precios al productor ante cambios en el precio internacional de la carne. Concluimos que los precios al productor se ajustan muy lentamente ante cambios en los precios internacionales. El ajuste al equilibrio de largo plazo demora cuatro años, por lo que se trata de un proceso de ajuste muy lento. En el cuadro adjunto se presentan los resultados obtenidos detallando la velocidad de ajuste para diferentes horizontes temporales:

En tres meses, los precios solo logran absorber un tercio del aumento de los precios internacionales. En un año se absorbe la mitad del aumento y al cabo de dos años se ajusta dos tercios del efecto del aumento del precio de la carne. Por lo que podemos concluir que el ajuste de los precios al productor ante cambios en los precios internacionales ocurre a una muy baja velocidad.

Nuevamente, las estimaciones realizadas permiten concluir que existen imperfecciones en el funcionamiento del mercado de la carne. Es de destacar que se requieren investigaciones adicionales a efectos de determinar claramente las razones que explican las imperfecciones encontradas en este mercado y si ajusta a un modelo de comportamiento oligopólico colusivo. Una posible explicación de los resultados obtenidos es que los frigoríficos estén ejerciendo poder de mercado y de esa manera no estarían traspasando a los productos todos los aumentos en los precios internacionales. Sin embargo, es perfectamente posible que los resultados obtenidos no sean la consecuencia de comportamientos oligopólicos sino el resultado de otras formas de competencia en el sector de la carne como por ejemplo competencia monopolística en donde es relevante la diferenciación de productos ofreciéndose bienes similares pero no idénticos y la competencia se da por calidad de productos. También puede existir competencia por cantidades y no por precios. Lamentablemente, la información pública disponible sobre el mercado cárnico no permite profundizar el análisis y establecer cuál es la razón de los resultados obtenidos de que los productores ganaderos uruguayos no están perfectamente integrados con el mercado externo. Para determinar si efectivamente existe colusión es necesario tener acceso a información a nivel de frigorífico y no solo datos promedios del sector como en la actualidad.

Vale la pena considerar que el análisis realizado incluyó datos del período que va desde 1990 hasta 2005. Por esa razón, los efectos de la creciente concentración observada en el mercado cárnico en los últimos años derivada de la compra de frigoríficos por parte de empresas extranjeras no fueron captados en nuestro trabajo. Es de esperar que la creciente concentración acentúe los resultados obtenidos.

En síntesis, en el trabajo encontramos que los productores ganaderos domésticos no están perfectamente integrados con el mercado internacional, en el largo plazo solo un 76% de los cambios en los precios internacionales de la carne se trasmiten a los precios los productores. Además, el proceso de ajuste es muy lento, al cabo de tres meses el ajuste es de 32%, al año es de 51%.

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