El dólar está golpeado, pero no hay que considerarlo fuera de combate

| Su cuota en las reservas oficiales mundiales cayó a 49 por ciento en el año 1992, pero en la actualidad ha regresado a 65 por ciento

MICHAEL R. SESIT | BLOOMBERG

Conforme el dólar cae, crece la preocupación de que su debilitamiento augure el fin de su reinado de 62 años como la moneda predilecta del mundo para el comercio, las transacciones financieras y las reservas de los bancos centrales.

Pero, parafraseando a Mark Twain, los informes sobre la muerte del dólar han sido exagerados desmesuradamente. El dólar debe su lugar como la moneda internacional más importante del mundo a su estatus como refugio durante tiempos de crisis, la ausencia de un rival adecuado, la baja demanda nacional en otros países y simple inercia histórica. La geopolítica también influye.

Si el dólar pierde su lugar, ¿qué moneda podría reemplazarlo? Algunos dicen que el yuan. Por el momento eso no es posible, ya que la moneda de china ni siquiera cotiza libremente.

El candidato más probable es el euro, una moneda ampliamente operada respaldada por sólidos mercados de capital, un banco central respetable y una economía grande. Los trece países que utilizan el euro conforman un bloque económico de US$ 10.500 millones.

Sin embargo, la moneda común de Europa tiene algunas desventajas: el Reino Unido no es miembro del área del euro. Esto priva a la región de Londres, que discutiblemente rivaliza con Nueva York como centro financiero mundial. Fráncfort no está en la misma liga.

Asimismo, el euro se identifica más con el Banco Central Europeo que con algún país específico, y no cuenta con el apoyo nacional que otras monedas tienen. Los políticos italianos han sugerido retirarse del club; en Estados Unidos eso no pasa desde que terminó la Guerra Civil en 1865. Más aun, en el horizonte no se ve unión política en Europa. Y ninguna nación-estado se ha construido basada en un banco central. Siempre ha sido al revés.

ENANO MILITAR. Y lo que es más, frente a Estados Unidos, el área del euro es un enano militar, y el peso geopolítico cuenta. Esta es una de las razones principales por las que el petróleo y otras materias primas se cotizan en dólares. La libra esterlina dejó de ser una moneda de reserva después de que el Reino Unido perdió su poderío militar, así como su imperio colonial y su supremacía económica.

Estados Unidos también es el comprador del mundo de último recurso, y las importaciones estadounidenses son un importante motor del crecimiento mundial. Otros países no han desarrollado la suficiente demanda nacional, y por ello dependen de las exportaciones para crecer y generar empleos. Para mantener sus exportaciones competitivas, los países asiáticos en especial mantienen sus tipos de cambio subvaluados comprando montones de dólares.

"La teoría convencional dice que el dólar sólo perderá su dominio cuando los países se saturen de dólares" y dejen de comprar e incluso vender dólares, dijo Thomas Palley, director de Economics for Democratic & Open Societies Project, en un comentario online el año pasado. Pero "los países no tienen incentivos para vender dólares, ya que esto mataría a la gallina de los huevos de oro del crecimiento encabezado por las exportaciones".

MÍNIMO RÉCORD. El dólar cayó recientemente a valores récord contra el euro, y ha bajado a niveles mínimos en varios años contra las monedas del Reino Unido, Australia, Canadá, Suecia y Noruega.

Para complicar la situación del dólar se encuentran las sospechas de los operadores de que la crisis hipotecaria de Estados Unidos retardará el crecimiento del país y hará que la Reserva Federal baje las tasas de interés más, al tiempo que otros países reducen sus reservas en dólares. Sin duda la caída del dólar está erosionando su reputación de estabilidad y garante de valor. Algunos también sospechan que el gobierno de Bush está siguiendo intencionalmente una política de dólar débil para impulsar las exportaciones del país.

Sin embargo, la depreciación del dólar no es nada nuevo: la moneda se desplomó en 1977-79, 1985-88 y 1993-95. De 1978 a 1980, la necesidad de atraer inversión extranjera hizo que el Departamento del Tesoro vendiera US$ 6.400 millones de "bonos Carter", denominados en marcos alemanes y francos suizos.

PRIVILEGIO EXORBITANTE. El dólar sobrevivió a estos episodios con su estatus de número uno intacto. La cuota del dólar de las reservas oficiales mundiales cayó de 79 por ciento en 1977 a 49 por ciento en 1992. Ahora ha regresado a 65 por ciento, y el euro se encuentra en un distante segundo lugar con 26 por ciento, según el Fondo Monetario Internacional.

El estatus de moneda de reserva permite a Estados Unidos disfrutar de bajas tasas de interés y costos reducidos de transacciones. Asimismo, le permite tomar prestadas grandes cantidades de dinero en su propia moneda, algo que el presidente francés Charles de Gaulle criticó como el "privilegio exorbitante" de Estados Unidos.

Y poder hacer transacciones en dólares facilita los negocios de los importadores y exportadores estadounidenses, así como de sus prestamistas y prestatarios, al tiempo que crea oportunidades para las instituciones financieras de Estados Unidos. También incrementa la demanda de activos financieros estadounidenses, lo que hace subir los precios de las acciones y los bonos y bajar las tasas de interés.

Después está el préstamo técnicamente libre de intereses que Estados Unidos recibe de los millones de billetes de dólares que hay en el extranjero. "Imprimir un billete de US$ 100 casi no le cuesta a Estados Unidos, pero los extranjeros deben dar más de US$ 100 de recursos para conseguirlo", dice Palley. "Esta es una buena ganancia para los contribuyentes estadounidenses".

CONSUMIDOR MUNDIAL. Y, como permite a Estados Unidos acumular enormes déficit comerciales, que no enfrentan las sanciones de mercado con las que otros países tienen que lidiar, los estadounidenses pueden consumir más de lo que producen. "Si el dólar pierde su estatus de moneda de reserva, tendría que pasar mágicamente de un déficit comercial de US$ 800.000 millones a un superávit comercial a fin de que Estados Unidos pueda ganar suficientes euros como para pagar sus importaciones de crudo y de productos manufacturados", dijo Paul Craig Roberts, presidente del Institute for Political Economy de Falls Village, Connecticut, en una columna sindicada hace casi dos meses.

Parte de la explicación sobre el estatus continuo del dólar como la moneda dominante del mundo es la costumbre. "Hay una fuerte inercia a favor de utilizar la moneda que ha sido la moneda internacional en el pasado", dijeron los economistas Menzie Chinn de la Universidad de Wisconsin y Jeffrey Frankel de la Universidad de Harvard en una investigación del 2005. La libra esterlina, por ejemplo, siguió siendo considerada la principal moneda de reserva hasta mucho después de que el Reino Unido dejó de ser la superpotencia del mundo.

La inercia es una cuerda muy delgada de la que colgar el dominio del dólar. Y sin duda la caída de la moneda no está ganándole amigos.

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