MATTHEW LYNN | BLOOMBERG
La transparencia es la aspirina de los mundos político y normativo: sea cual sea el problema, una pequeña dosis de revelación suele corregirlo.
Pues bien, los fondos de cobertura de riesgo son el paciente más reciente, esas carteras privadas, levemente reglamentadas, cuyo poder e influencia se han acrecentado tanto en los mercados financieros durante los últimos años.
En medio del clamor para que se les impongan más reglas a los fondos, si los reguladores y las asociaciones empresariales del Reino Unido se salen con la suya es posible que dentro de poco nos enteremos más cabalmente de cómo funcionan los fondos. Conoceremos sus estrategias y las compañías en que invierten.
Pero aguarden un momento. ¿Es eso verdaderamente justo, o aconsejable? Después de todo, un cierto grado de reserva bien puede ser lo que hizo a los fondos de cobertura tan exitosos. Si se deshacen de eso, o harán que el sector entero huya a otros países o lo aniquilarán.
Esto no impedirá que la gente lo intente.
En el Reino Unido, en importancia el segundo centro del sector de fondos de cobertura tras Estados Unidos, algunas firmas importantes establecieron el Grupo de Trabajo sobre Fondos de Cobertura. Entre sus miembros se hallan Man Group Plc y RAB Capital Plc, y el presidente es Andrew Large, un ex vicegobernador del Banco de Inglaterra. La semana pasada, el organismo publicó un borrador de código voluntario de conducta para el sector.
Los fondos de cobertura deben dar más información sobre cómo evalúan sus activos, los riesgos que corren y también las estrategias que están siguiendo, según el grupo. "La revelación es la base de todas nuestras recomendaciones", dice. "Los gestores deben ocuparse de que haya grados apropiados de revelación y explicación en el documento de ofrecimiento de los fondos sobre su política de inversión".
EL DEBER DE REVELAR. No son los únicos que piensan que los fondos deberían dar al mundo más pormenores sobre lo que hacen. Según un informe en el Financial Times, la Autoridad de Servicios Financieros del Reino Unido, el organismo que reglamenta el sector financiero del país, posiblemente autorice a las compañías a imponerle la revelación a los fondos de cobertura que han acumulado una participación en el negocio, aun si lo han hecho mediante contratos de derivados en lugar de la compra de acciones.
Asimismo, el ministro de Finanzas alemán Peer Steinbrueck ha estado tratando de conseguir que el Grupo de Siete países industrializados exija más transparencia a los fondos. Y en septiembre Joseph Yam, presidente de la Autoridad Monetaria de Hong Kong, dijo en una conferencia que estaba descontento con el grado de transparencia de los fondos.
Eso es lo más próximo a un consenso que los reguladores financieros llegan a estar. Pero ¿es verdaderamente justo que los gestores de fondos de cobertura tengan que revelar más y más de lo que hacen? Después de todo, los políticos y las celebridades reclaman el derecho a cierta privacidad. ¿Por qué no también los fondos de cobertura?
PANACEA. Hay buenas razones por las que la transparencia puede no ser la panacea o curalotodo que dicen.
Primero, pedirle a un fondo de cobertura que revele su "estrategia", como lo hace el código voluntario, es semejante a pedir a Coca-Cola Co. que revele su fórmula, o a Microsoft Corp. que muestre el código fuente de sus programas informáticos. No es algo accesorio a su negocio: es fundamental.
Claro está, a los fondos pueden forzarlos a colocar alguna palabrería cualquiera en una página web, algo así como: "Nos hemos comprometido a superar la evolución de nuestro índice referencial" o "Nuestro objetivo es producir un coeficiente alfa continuo". Ahora bien, si dicen algo significativo seguramente estén propalando información competitiva de verdad. ¿Para qué quieren forzarlos a hacer tal cosa? Es lo único por lo que se distinguen.
Después, a las entidades de inversión ya se les requiere que revelen sus participaciones en compañías. Ahora es posible que a los fondos de cobertura los obliguen a hacer un anuncio cuando compran una participación usando derivados. Pero ¿no hará eso sino mover el problema entero un paso atrás? Dentro de poco, los bancos de inversiones ofrecerán derivados de derivados, y luego venderán opciones sobre ellos.
¿CONTARLO TODO? Lo cierto es que a veces los inversionistas quieren adquirir un bloque de acciones en secreto. Si Fondo de Cobertura Rapaz SA piensa que las acciones de Adminículos Conglomerados están infravaloradas, ¿por qué debe contarle al mundo entero que las está comprando? ¿No es eso mostrar sus cartas?
Por último, el hacer demasiado hincapié en la transparencia puede sofocar la innovación. Es difícil poner a prueba las nuevas ideas cuando uno está constantemente en la mira y expuesto a que lo ataquen. Es entre bambalinas que suelen acontecer las cosas nuevas. ¿Por qué deben los fondos tener que revelar más que, por ejemplo, los bancos comerciales, que no anuncian a quién le están prestando dinero o cuánto?
Por más críticas que les hagan, no hay pruebas reales de que los fondos de cobertura hayan hecho menos estables los mercados. Los hechos apuntan en la dirección contraria: conforme los fondos adquieren más poder, el mercado se torna más estable en vez de menos. En agosto, cuando los precios de las acciones cayeron por el temor a que las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos llevaran a una contracción crediticia, fueron los bancos, intensamente reglamentados, los que en más aprietos se metieron. Con pocas excepciones, los "riesgosos" fondos de cobertura sobrellevaron la tormenta mucho mejor.
¿Qué problema exactamente está tratando de corregir toda esta revelación? Los fondos de cobertura han alentado la innovación y la diversidad. El afán excesivo por la transparencia puede poner en peligro las mismas cualidades que hicieron que valiera la pena tener este tipo de fondos.