José Sergio Gabrielli, director de la empresa estatal brasileña, Petrobras, confirmó que el ente ya no está interesado en el desarrollo de los yacimientos de gas natural Mariscal Sucre en Venezuela, que originalmente iban a ser la fuente de aprovisionamiento del Gasoducto del Sur, en el cual se invertirían US$ 20.000 millones. A su vez, la petrolera estatal venezolana, Pdvsa, planeaba transportar la mitad de la eventual producción gasífera a Brasil. La decisión de Petrobras parece confirmar la creciente renuencia del gobierno brasileño para cooperar con Venezuela en proyectos energéticos.
Casi un año después que los presidentes de ambos países anunciaron la construcción en forma conjunta de una refinería de petróleo pesado en Recife (Brasil), que iba a costar unos US$ 4.500 millones, el contrato de la obra todavía no se ha firmado. También está pendiente la suscripción del contrato para el desarrollo de un yacimiento petrolífero en Carabobo (Venezuela).
Petrobras está reconsiderando el congelamiento impuesto a sus inversiones en Bolivia. El director Gabrielli se reunió con autoridades bolivianas del área energética el pasado 6 de noviembre, luego de lo cual señaló que la empresa estaba estudiando invertir en la industria gasífera de esa país. Se ha fijado otro encuentro para fines de mes, anticipándose a la visita que el presidente Lula hará a Bolivia el 12 de diciembre para firmar un nuevo acuerdo energético.
Petrobras, junto con Repsol YPF (España), su socio principal en los yacimientos gasíferos bolivianos, es la empresa con mejor potencial para dar impulso a la producción de gas natural dado el fuerte incremento de la demanda prevista desde Argentina a partir de 2010.
Fuente: Business Latin America (EIU)