IPC de septiembre cede ante medidas

| La inflación crece desde noviembre, está fuera del rango y puede ir a dos dígitos, lo que motivó acciones monetarias más duras

El registro inflacionario del mes de septiembre, medido a través del IPC, fue de 0,41%. Esta es una variación moderada, que anualizada determina un incremento de precios del 5%, en el medio del rango de variación establecido por el BCU.

La inflación acumulada en los últimos doce meses alcanzó al 8,9%, inferior en 0,13 puntos porcentuales al número del mes anterior.

No obstante esta evolución, hay que tomar el resultado de septiembre con cuidado, ya que las presiones inflacionarias que afectan a la economía uruguaya siguen intactas. En efecto, el dato del último mes está muy influenciado por el comportamiento de los precios tarifados, que en su conjunto mostraron un descenso del 1,27%.

Esta caída responde a una serie de medidas adoptadas por el gobierno para contener el alza de los precios (el paquete de siete medidas anunciadas hace unas semanas), fundamentalmente para evitar que el registro acumulado en los últimos doce meses supere la barrera del 10%, ya que ello obligaría a otorgar dos ajustes salariales el próximo año en el sector público, y automáticamente llevaría al ajuste semestral de las pasividades, el rubro más importante dentro del gasto estatal.

Si se descartan los precios administrados, aquellos que se fijan en función del comportamiento del mercado presentaron en septiembre un aumento del 0,98%. Es más, de no haberse registrado descensos de tarifas, el aumento del IPC hubiera sido del 0,73%, y el dato anualizado hubiera seguido aumentando.

Por eso vale la precisión de que las medidas corrigen alzas de precios y por lo tanto el dato puntual del IPC da más bajo. Pero no necesariamente es un buen indicador de la evolución de la inflación, ya que puede resultar en un valor reducido debido a decisiones administrativas, que transitoriamente ocultan la verdadera evolución al alza generalizada del conjunto de precios (definición de inflación).

SUBYACENTE. Es por ello que se elaboran índices de inflación subyacente, que eliminen aquellos precios muy volátiles o sujetos a decisión política. En esta página presentamos un indicador que excluye a las frutas, verduras y los combustibles. En el gráfico adjunto se presenta la evolución del IPC global y del indicador de inflación subyacente en períodos de doce meses. Como se puede apreciar, desde noviembre de 2006 ambas variables no han dejado de crecer. Se ha argumentado que esa aceleración responde en buena medida a una serie de factores que escapan al control de las autoridades, concretamente al aumento de los precios internacionales de una serie de artículos, fundamentalmente materias primas de origen agropecuario, que repercuten en los precios de los bienes finales que se elaboran en base a ellos y que tienen un peso relevante en la canasta que mide el IPC.

En el Cuadro Nº 2 se observa que los precios mayoristas agropecuarios registraron a lo largo del último año variaciones muy importantes, debido precisamente al aumento de los precios internacionales.

Pero tan cierto como ello, lo es el hecho que esos aumentos afectan a todos los países del mundo, y tal como se presenta en el Cuadro Nº 1, las proyecciones relativas a la evolución de los precios al consumidor en los países más relevantes para Uruguay señalan aumentos moderados. Sólo Argentina y Venezuela presentan aumentos de precios elevados.

Es que dada una restricción presupuestaria, ante el aumento del precio relativo de un bien, si se lo desea seguir consumiendo en la misma cantidad, forzosamente debe disminuir la demanda por otros bienes, lo que llevaría a la disminución de sus precios.

CAUSAS. En definitiva, la inflación es un fenómeno monetario, y su aceleración responde a un exceso de medios de pago. Pero la estabilidad de la economía no descansa únicamente en la política monetaria, sino que requiere de una coherencia global de la política macroeconómica, esto es que el gasto público esté en consonancia con la evolución de los agregados monetarios, al igual que la política de ingresos (política salarial).

La explicación a la aceleración de la inflación en Uruguay hay que buscarla por ese lado. Los medios de pago están creciendo a un ritmo muy elevado, al tiempo que el resultado fiscal, si bien levemente positivo, debería ser mejor, teniendo en cuenta el ciclo económico. Si se agrega a ello una política de indexación salarial, que por definición pone un piso a la inflación (la pasada), y que en el caso concreto de nuestro país apunta a una recuperación de las remuneraciones reales, es fácil encontrar las causas.

El Comité de Política Monetaria del pasado miércoles reafirmó el compromiso del BCU con el rango de inflación entre 4% y 6% para el año próximo (se reconoce que este año no se cumplirá el objetivo). Para ello, la autoridad monetaria se compromete a profundizar la contracción monetaria, lo que se alcanzaría a través del aumento de las tasas de interés.

DESCOMPOSICIÓN. Yendo ahora al análisis en detalle del IPC, se constata que los precios no transables son los que más están subiendo. Las características de estos bienes, que no sufren competencia y enfrentan una demanda creciente, fruto del mayor ingreso de la población (los salarios aumentaron 14% en promedio en el último año), determinan que los precios se fijen en función de los costos. En estos casos la relación entre ajustes en el precio de la mano de obra y de los bienes finales es directa, tal cual se puede apreciar en el Cuadro Nº 2, donde se observa que las magnitudes de incremento de ambas variables son similares.

Dentro del rubro no transables sobresalen las frutas y verduras frescas, cuya comercialización con el exterior, concretamente las importaciones, está regulada por el gobierno. Debido a la rigurosidad del clima, la producción en lo que va del año se vio seriamente afectada, lo que se reflejó en el fuerte aumento de sus precios. Ello se pudo haber evitado si se hubiese permitido la importación, lo que recién fue posible a partir de las "siete medidas", justamente en momentos en que parece que estos precios comienzan a ceder.

Los precios de los bienes transables aumentaron 1,01% en el último mes, aunque en el acumulado del último año evolucionan por debajo del promedio. Al interior de este sector están operando dos fuerzas contrapuestas. Por un lado el aumento de los precios internacionales, básicamente de los productos agropecuarios, que inciden en los bienes que se fabrican en base a ellos. Pero por otro lado, la evolución del tipo de cambio contrarresta ese aumento.

La evolución de los precios tarifados señala el esfuerzo de las autoridades por frenar el avance del IPC. Pero estas medidas impactan por una sola vez y tienen como contrapartida un costo fiscal. El proyecto de rebaja del boleto es un claro ejemplo. Se solicita al Parlamento autorización para el subsidio, que de acuerdo a los valores manejados de reducción del precio (entre $ 1 y $ 1,5), tendrá un impacto en el IPC no mayor al 0,3%.

COMPETITIVIDAD. El hecho de que aumenten los precios internos medidos en dólares debido a la apreciación de la moneda no es un indicador por sí sólo de una menor competitividad. Para tener un panorama más completo hay que recurrir a la comparación de los precios medidos en dólares entre el país y sus principales socios comerciales.

En tal sentido los precios relativos frente a Estados Unidos y Brasil evolucionan de acuerdo a lo esperado, se encarece frente al primero (debido a la apreciación del peso) y se abarata ante el segundo. Pero el dato interesante es que frente a Argentina se ha dejado de perder competitividad a nivel de precios mayoristas, que son los que más inciden en el intercambio de bienes, no así a nivel minorista (más vinculado a las corrientes turísticas).

(Continúa en la pág. 8)

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(Viene de la pág. 7)

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