¿Por qué el costo de los estudios universitarios no bajará?

| Crece la cantidad de estudiantes obligados a tomar dinero prestado para graduarse

JOHN F. WASIK | BLOOMBERG

Cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó hace poco una serie de cambios a la ley de ayuda federal para los estudios universitarios, los legisladores del Partido Demócrata se ufanaron de que la medida era como el `GI bill`, la ley que garantizó la enseñanza superior gratuita a los soldados veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

(Sonoro abucheo). Vamos, que esas dos leyes apenas se parecen.

La medida que se espera que el presidente George W. Bush refrende, no bajará mucho que se diga el costo de los estudios universitarios, que seguirán superando la tasa de inflación del consumidor.

Si bien la nueva ley aumentará la ayuda a los estudiantes de bajos ingresos, dará créditos a los estudiantes que quieran seguir una carrera en el servicio público y reducirá a la larga las tasas de interés federales subvencionadas, no obligará a ninguna universidad a frenar sus costos. Tampoco ayudará el Gobierno a las universidades que tengan elevados gastos en materia de servicios básicos, salarios e inmuebles.

Como todas las universidades aumentan los precios de las matrículas y demás servicios para cubrir el aumento de los costos, los gastos totales de los estudiantes están subiendo considerablemente. El aumento de 35 por ciento en el costo ajustado de las matrículas y demás servicios desde los años 2001-2002 es el más grande de cualquier quinquenio, según la entidad College Board.

El pronunciado aumento del costo de la enseñanza superior ha forzado a más estudiantes a tomar dinero prestado. Es por ello que el sector de los préstamos universitarios, que produce US$85.000 millones al año, está pujante. El Gobierno federal garantiza hasta el 98 por ciento de algunos préstamos en caso de mora, así que las ganancias han sido sólidas.

MÁS ESTÍMULOS. Como la tasa de morosidad suele ser inferior a un 3 por ciento, las entidades prestamistas saben que la mayoría de esos préstamos se devolverán. El Congreso también ofreció estímulos adicionales en los programas federales a manera de subvenciones.

Estos se reducirán en la nueva ley y los US$ 20.000 millones así economizados se destinarán a otros programas. Los "pagos especiales" a las entidades que otorgan préstamos Stafford y de consolidación se bajarán en 0,55 por ciento y en 0,85 por ciento los de los préstamos paternales para estudiantes no licenciados, más conocidos como Plus (por Parental Loans for Undegraduate Students).

Sujetos a límites, los créditos Stafford son de dos clases: subvencionados y no subvencionados. Los primeros se otorgan por necesidad económica; los otros, no. La buena noticia es que las tasas de los préstamos Stafford no subvencionados se van a reducir. Bajarán de 6,8 por ciento en el año 2006-2007 a 3,4 por ciento para el 2011-2012. La beca Pell para estudiantes de bajos ingresos se aumentará de US$ 4.800 en el 2008 a US$ 5.400 en el 2012.

Mark Kantrowitz, editor de Finaid.com, un servicio informático sobre ayuda económica, dijo que espera que con el recorte de las subvenciones se bajen los descuentos de las entidades de préstamos de consolidación.

"Los prestamistas reducirán sus descuentos para los préstamos nuevos a partir del 1º de octubre, pero no los eliminarán del todo, porque sigue habiendo la necesidad de competir con los préstamos directos".

COSTOS EN AUMENTO. La razón principal del encarecimiento de los estudios universitarios es el aumento de la demanda y la escasa resistencia de las familias a pagar unos precios cada vez más altos. La mayoría de los padres aún considera que una educación universitaria vale la pena, y las estadísticas sobre el ingreso promedio más alto de las personas tituladas refuerzan esa creencia.

Después está el poder de la demanda y el gran aumento de los estudiantes universitarios. La inscripción llegó a alturas sin precedentes en los años 2005 y 2006, con una asistencia de más de 17 millones de estudiantes, según el centro nacional de estadísticas sobre la enseñanza.

El aumento de las matrículas se ha ido acelerando durante los últimos veinticinco años. Entre 1980 y el 2005, el número de estudiantes universitarios menores de 25 años aumentó 40 por ciento y el de los mayores subió 52 por ciento. También ha aumentado el número de mujeres que cursan estudios superiores. Desde 1984, las estudiantes han superado en cantidad a los varones en los estudios posgraduados.

LOS ESTADOS. Mientras tanto, los estados que suministran más de la mitad de los fondos de las universidades públicas de Estados Unidos, no han podido mantenerse al día con el aumento de las matrículas y de los gastos de las entidades. Las subvenciones para la enseñanza pueden disminuir aún más según las rentas estatales bajen como resultado del descalabro del mercado de la vivienda y un crecimiento económico más lento.

"La merma de los ingresos de fuentes ajenas al pago de matrículas, particularmente las asignaciones de recursos estatales y municipales en el sector público, se debe al acelerado aumento de las matrículas en los últimos años", dice un informe del College Board sobre tendencias de los precios de los estudios superiores.

Al tiempo que los estados hallan difícil mantenerse al día en materia de fondos para la enseñanza superior, el Congreso no ha sabido atenuar la confusión que estudiantes y familias afrontan al pedir los préstamos.

El Departamento de Educación de Estados Unidos -y el sector privado- no han ideado aún un método eficaz y útil de comparar todos los préstamos disponibles.

¿Cómo encontrar el mejor trato cuando hay que cotejar múltiples renglones de tasas basadas en calificaciones del riesgo crediticio, descuentos y planes de pago?

A LA ANTIGUA. Si usted anda en busca de un préstamo para estudios universitarios, tiene que hacerlo a la antigua: comparando cada oferta a mano. Mejor aún, prepare una hoja de cálculo.

Fíjese en los costos totales. Busque los descuentos y las tasas menores. Muchas entidades ofrecen rebajas u omiten los cargos adelantados.

También puede usted obtener descuentos por pagos a tiempo. Ahora bien, tenga cuidado. Muchos bancos rescindirán sus incentivos si usted paga tarde siquiera una vez.

Como cualquier tipo de préstamo, la deuda universitaria les sale más barata a los que mejor calificación crediticia tengan. Eso quiere decir tener un historial continuo de pagos por tarjetas de crédito y préstamos a plazos.

A mayor calificación de FICO, una medida estándar del sector, menores las tasas de interés. Los bancos ofrecen préstamos en "escalones" según las calificaciones de la persona.

PRESTAMISTAS `PREFERIDOS`. Empiece siempre con los préstamos federales antes de examinar las ofertas del sector privado. Las menos caras son las de los programas Perkins y Stafford. Los padres pueden solicitar préstamos Plus. Recuerde que hay varios servicios de búsqueda de créditos para estudiantes en Internet, aunque las entidades prestamistas que aparecen en estos portales pueden haber pagado para que las colocaran.

Igualmente, las entidades crediticias pueden haber ofrecido incentivos directamente a las universidades para que las incluyeran en las listas de prestamistas "preferidos" de los departamentos de ayuda económica a los estudiantes.

Es aún mejor hacer una búsqueda concentrada de donaciones y becas, que no se tienen que devolver. Mientras que los políticos no aumentaron estos fondos lo suficiente, si usted busca con tesón en las entidades privadas y públicas, se verá recompensado con una menor factura de estudios superiores.

Pero tiene que hacer el trabajo por cuenta propia. El Gobierno no lo ayudará.

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