Hace casi diez años Diego Kraidelman, un uruguayo residente en Estados Unidos, decidió ganarse la vida promoviendo el turismo de Uruguay, un país prácticamente desconocido en Norte América. Así nació la empresa turística Discover Uruguay. Según su fundador, "la idea resultó de la combinación de mi gran orgullo de ser uruguayo y mi experiencia personal luego de haber invitado a varios amigos estadounidenses a visitar mi país cuando estudiaba en la Universidad de Connecticut a principios de los años noventa. Quienes hacían el viaje, volvían encantados con la belleza del paisaje y la simpatía de nuestra gente".
"En 1998, nos instalamos con una socia, que gerencia Travel to Costa Rica, en la ciudad de Hartford, estado de Connecticut. Desde entonces, hemos enviado unas 10.000 personas a Uruguay. Hoy están viajando unos 3.000 turistas anualmente. En su mayoría son excursiones de hasta 120 personas, conformadas por familias, grupos de amigos, estudiantes universitarios y empresarios de Estados Unidos y Canadá. Por lo general, quien va primero a Costa Rica, luego viaja con nosotros a Uruguay y viceversa", señaló el empresario. "Nuestro éxito -prosiguió- se basa en combinar un servicio personalizado que le proporcionamos al cliente con la integración de cada pasajero al grupo de viaje sin diferencias de edad o del costo del tour. Al acompañar personalmente a los grupos que visitan nuestro país, ya sea por motivos turísticos, educativos, comerciales, etc., las personas sienten que contemplamos todas sus necesidades".
Interrogado sobre el slogan de Discover Uruguay basado en "affordable vacations" (o sea "vacaciones que pueden costearse" traducido del inglés), Kraidelman explicó que apunta a quienes buscan vacaciones económicas sin menoscabar la calidad de los servicios que se prestan. Para hacer más accesibles las excursiones, la empresa ofrece facilidades de pagos en cuotas sin intereses.
PROPUESTA. "Nuestros paquetes turísticos incluyen los pasajes aéreos por American Airlines o Copa; siete noches de alojamiento en Uruguay, ya sea en apartamentos de la Torre del Triángulo o los hoteles La Bluette, Amsterdam o Casapueblo en Punta del Este, Punta Trouville Aparthotel o Sheraton en Montevideo, y La Posada de la Flor u Hotel Royal en Colonia; más el alquiler de un automóvil de PuntaCar con kilometraje libre, impuestos y seguro incluido. La tarifa mínima, en base doble, es de US$ 1.895 por una semana en Uruguay, excepto a fin de año porque los precios de los boletos de avión son significativamente más caros esas semanas", informó Kraidelman.
"Las fechas de mayor demanda para nuestros tours son entre noviembre y abril porque la gente del hemisferio norte busca el clima cálido en esa época. Si bien los turistas norteamericanos no tienen preferencia por una determinada actividad en Uruguay, el 70% de nuestros clientes elige Punta del Este para pasar las siete noches de la excursión básica. El 30% restante divide la semana entre las playas del principal balneario uruguayo y el turismo más minimalista enfocado hacia lo cultural en Montevideo y Colonia. En los últimos años ha surgido un número importante de clientes que se va de vacaciones a Argentina y engancha una semana en Uruguay. Por lo tanto, hemos empezado a trabajar con hoteles en Buenos Aires y reservar pasajes en el transporte fluvial", dijo.
BALANCE. "Uruguay, por más pequeño que sea, tiene lugares incomparables", destacó el empresario. "Además, la calidez de la gente facilita el contacto con nuestros excursionistas. Por ejemplo, en marzo de 2006 llevé a un grupo de universitarios estadounidenses a la Fiesta de la Patria Gaucha en Tacuarembó. Allí la directora de Turismo de la Intendencia Municipal permitió que los visitantes se unieran a los festejos y desfilaran en carretas o a caballo, luciendo camisetas con los colores de los dos países. Es indudable que esos gestos fomentan la venida de más turistas".
Sin embargo, el obstáculo que impide un crecimiento más veloz de Discover Uruguay radica en el escaso número de líneas aéreas que llegan a Montevideo desde Estados Unidos y la poca frecuencia de vuelos que existe entre ambos países si se los compara con cualquier otra capital latinoamericana. "Ese es un problema serio que requiere una solución urgente", concluyó Kraidelman.