Es inminente la venida a Uruguay de Coldwell Banker, que ocupa el noveno lugar en el ranking mundial de franquicias y figura en la nómina de las quinientas mayores compañías de Estados Unidos. Con más de cien años de trayectoria en negocios inmobiliarios, esta empresa cuenta con más de 4.500 oficinas y unos 130.000 agentes especializados en la venta y alquiler de inmuebles (casas, apartamentos, edificio, campos, etc.). A su vez, el grupo venezolano Constructor, originario del sector de la construcción, maneja la masterfranquicia para América Latina. "Actualmente sus propietarios están abocados a comercializar la franquicia en Argentina, Paraguay y Uruguay", afirmó Gabriel Grasiuso, director de la consultora Surplus, que asesora a los venezolanos en el marketing local.
"Los masterfranquiciantes están buscando franquiciados que representen la marca en Uruguay, tanto en Montevideo como en el resto del país. Si bien las ciudades de Colonia y Maldonado son las más atractivas para la actividad inmobiliaria en el Interior, los inversores pretenden instalar una oficina en cada capital departamental. El costo de cada franquicia está en el eje de los US$ 60.000. Además, la firma venezolana procura conseguir un socio masterfranquiciante de Uruguay, que administraría todas las franquicias en nuestro país", informó el ejecutivo. Agregó que "el negocio del franchising, en general, está teniendo una fuerte recuperación en nuestro país, por lo cual se realizará la Segunda Feria Internacional de Franquicias el 3 y 4 de octubre en el Hotel Radisson".
MERCADO. "Aunque el mercado inmobiliario local es pequeño en comparación con los países de la región, el interés de Coldwell Banker en Uruguay se debe al llamado efecto baby boomers, o sea la generación de norteamericanos nacidos inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial que hoy se están jubilando. Como esta gente quiere mantener un buen nivel de vida, pero las pensiones que cobran no siempre les permiten costear un presupuesto acorde, han apuntado hacia los países latinoamericanos. En Panamá, hubo una explosión en el valor de la propiedad inmueble por la radicación de cientos de jubilados estadounidenses. Es previsible que la calidad de vida así como las raíces europeas de la población uruguaya atraiga a un buen número de seniors del hemisferio norte, ya que los precios de Uruguay les resultan muy convenientes, tanto para adquirir una vivienda como para residir todo el año. Mientras que el valor del metro cuadrado de construcción es de US$ 10.000 en Madrid, el mismo está en el orden de los US$ 1.000-1.500 en Montevideo y Punta del Este", dijo Gabriel Grasiuso.
COMPETITIVIDAD. La ventaja de Coldwell Banker sobre otras agencias inmobiliarias radica en su forma de operar. El franquiciado tiene la posibilidad de colgar las propiedades que tiene a la venta en la página Web de la empresa, en donde toda la vasta red de agentes en el mundo las pueden ver y ofrecer todos los días del año. Una vez que se concreta la compraventa del inmueble, la empresa respeta las regulaciones del país en el que se comercializa el bien. En Uruguay, por ejemplo, ambas partes -compradores y vendedores- deberán pagar la comisión del 3% del valor de la transacción al agente inmobiliario. Según Grasiuso, "la llegada de Coldwell Banker va a profesionalizar más a la plaza local, que carece de una ley que regule al sector inmobiliario. En efecto, el otorgamiento de una franquicia requiere la conformidad de las partes sobre una serie de pautas que se fijan por escrito con mucha claridad. Además, la empresa tiene una universidad on line que le permite capacitar a los asesores de ventas de todas sus franquicias en mercadeo, logística, consultoría y finanzas".