MATTHEW LYNN | BLOOMBERG
Cada crisis de mercado necesita un chivo expiatorio. Tras el colapso de las punto.com en el 2000 los analistas de las grandes firmas de contabilidad y banca de inversión fueron sindicados como responsables.
Los chicos a castigar en este momento por la crisis de las hipotecas parecen ser las calificadoras de riesgo, como Moody`s Investors Service, Standard & Poor`s y Fitch Ratings. La turba dispuesta a lincharlos está ya preparándose. La sangre se huele en el ambiente.
Políticos como el presidente francés Nicolas Sarkozy ya están pidiendo que se investigue a las asesoras crediticias. Muchos otros se subirán a ese tren.
Pero no deben engañarse de que solucionarán algo. Hay dos obstáculos en tirarles la culpa a las calificadoras.
El primero, que es demasiado tarde. El segundo, que los inversores siempre tratan de adjudicarles a otros la responsabilidad de sus propias decisiones. Hasta que aprendan a mirar con más escepticismo los mercados, nada cambiará. Eso no hará que la gente deje de intentarlo. Conforme queda en evidencia la medida de la crisis de las hipotecas de riesgo en el mercado de vivienda de Estados Unidos, las calificadoras de riesgo se sumergen en busca de refugio.
El Comisario de la Unión Europea para Servicios Financieros Charlie McCreevy ya había anunciado una revisión de la administración, conflictos de intereses y recursos de las compañías. Entretanto, Christopher Dodd, presidente de la comisión de bancos del Senado estadounidense, había dicho que los reguladores necesitarán analizar si los servicios de calificación son tendenciosos en sus evaluaciones debido a las comisiones que ganan.
SIN VALOR. Nadie debe objetar si hubo cambios. Si los calificadores son castigados por estar demasiado cerca de los bancos, sólo se tienen a sí mismos para culpar. Si nuevos evaluadores autónomos de créditos comienzan a ganar negocios, pagados por los inversores en lugar de los emisores, entonces será mucho mejor. No será difícil encontrar mejores maneras de administrar el sistema. Cuando títulos que terminaron prácticamente sin valor habían recibido una calificación de AAA, entonces algo está mal. No piense realmente que algo va a cambiar.
Los inversores siempre están tratando de traspasar lo que son sus propios errores. Entonces, cuando se produjo el colapso de Enron Corp. en diciembre del 2001, se enfrentaron con el pensamiento de que era todo culpa de los contadores por decir que las cuentas eran sólidas.
Asimismo, cuando estalló la burbuja de las punto.com, dijeron que los analistas de la banca de inversión eran responsables de inflar los precios de las acciones de operaciones de Internet poco consistentes.
Un precio alto fue pagado por ambos. Arthur Andersen cerró su operación de auditoría y la mayor parte de sus oficinas. La banca de inversión terminó pagando cientos de millones en multas, y los analistas enfrentaron una andanada de nuevas regulaciones.
Del mismo modo, los gerentes de fondos están culpando a las calificadoras de riesgo por la forma en que compraron títulos basados en un mercado inmobiliario estadounidense inflado.
Y más aún, la gente ha estado advirtiendo durante años que los bienes raíces en Estados Unidos estaban peligrosamente sobrevaluados. Si usted entra en ellos, sin duda sólo usted será el culpable (Y en el caso de que no hubiera visto todas las otras advertencias, todavía queda una más y es que los mercados de Gran Bretaña y España están en una situación similar).
Los inversores tienen que tomar la responsabilidad por sus propias decisiones en lugar de aceptar el juicio de alguien más sobre si una acción o un bono es sólido.