Los datos recientemente divulgados sobre la evolución del PIB muestran que la economía uruguaya continúa atravesando por la senda del crecimiento. El informe trimestral de Cuentas Nacionales del BCU señala que en el primer semestre del presente año la producción se incrementó un 5,8% en relación a igual período de 2006. Asimismo, establece que el PIB ajustado por la estacionalidad registró un aumento del 0,7% en el segundo trimestre con relación al primer trimestre del año. El dato desestacionalizado a junio es 10% superior al del tercer trimestre de 1998.
Pero si en vez de analizar la evolución agregada del semestre, se separan los trimestres, se constata que si bien en los dos primeros períodos de noventa días del presente año el PIB se incrementó en relación a igual lapso de 2006, las dinámicas en uno y otro no fueron iguales. Mientras que en el primero el crecimiento fue del 6,8%, en el segundo fue de 4,8%.
ENLENTECIMIENTO. La tasa de expansión del último trimestre es la menor desde que se iniciara la recuperación, allá por el año 2003 (ver Gráfico Nº 1). La desaceleración era algo esperado, al punto tal que la encuesta de expectativas que recaba el BCU entre distintos analistas de plaza situó la media del crecimiento esperado para el presente año en el 4,9%, con un valor mínimo de 4,7%.
La explicación de "enlentecimiento esperado" es muy sencilla. La crisis fue muy profunda y se partía de niveles de producción muy bajos, lo que posibilitó una recuperación muy rápida. Pero a medida que la economía se va "normalizando", la tasa a la cual crece va convergiendo a la tendencia de largo plazo.
Sin lugar a dudas que la economía uruguaya está atravesando por esta etapa en estos momentos. El problema a resolver es determinar cuál es esa tasa de crecimiento.
En la segunda mitad del siglo XX el país creció al 0,8% acumulativo anual, afectado por un sistema de incentivos erróneo que derivó de una economía cerrada, como lo fue la uruguaya durante buena parte de ese período.
Si analizamos a partir de 1988, con el país cada vez más integrado a las corrientes comerciales mundiales, dicha tasa sube al 2,5% acumulativo anual, pero este número está afectado por la fuerte recesión, por lo que bien se puede afirmar que la tasa de crecimiento de largo plazo sea superior al 3%.
MENOR DEMANDA. El enlentecimiento del segundo trimestre responde tanto a factores de oferta como de demanda, lo que se puede apreciar en el cuadro.
En el primer trimestre la utilización interna subió 7,4% respecto al mismo lapso del año anterior, tasa que disminuyó al 4,2% en el período abril-junio. Aquí incidieron tanto la inversión como el gasto en consumo.
La evolución de esta última variable es muy interesante, sobre todo por el comportamiento del Sector Público, ya que en el primer trimestre el gasto público subió 7,4%, permaneciendo prácticamente estancado en el segundo.
La semana pasada se había analizado en esta sección la evolución del gasto del Estado a partir de los datos divulgados por el MEF, donde se mostraba una evolución similar. La interpretación dada fue que tal vez el brusco cambio en la tendencia se haya debido a un intento de las autoridades por encauzar un gasto que estaba subiendo a una tasa superior a la del PIB, como forma de contribuir a enfriar la economía en momentos en que la inflación se está acelerando.
El consumo privado también se desaceleró en el segundo trimestre, pero en menor proporción que el público. Igualmente, el gasto de los particulares es la variable que más incidió en el crecimiento del PIB en el primer semestre del año.
INVERSIÓN. El desempeño de la inversión merece un análisis detallado. Desde el año 2003, esta variable venía mostrando tasas de crecimiento muy elevadas. Sin embargo a partir del presente año dicho ritmo se desaceleró notoriamente (ver Gráfico Nº 2). En el primer trimestre del año la formación bruta de capital físico total de la economía creció un 3,1%, trepando al 6% en el segundo.
Un par de elementos explican este comportamiento. En primer lugar la propia marcha de la economía, que lentamente esta convergiendo a su tasa de crecimiento de largo plazo la que, en la medida que no aumente sustancialmente la tasa de inversión, no puede ser muy elevada.
A su vez, hay que recordar que en el fuerte crecimiento que registró la formación bruta de capital durante el año 2006 tuvo mucho que ver la construcción de la planta de Botnia, la que está prácticamente terminada.
Dada la magnitud de esta obra, durante el lapso de tiempo que la empresa importó bienes de capital la inversión mostró un incremento muy importante.
Una inversión puntual de tal magnitud dificulta el seguimiento de una variable clave, que refleja en última instancia las expectativas que tienen los empresarios respecto al desempeño futuro de la economía.
En tal sentido resulta muy útil recurrir al indicador de inversión del sector privado en maquinaria y equipo que elabora la Cámara de Industrias.
En el Gráfico Nº 3 se observa su evolución distinguiendo el indicador global y uno depurado de Botnia y los teléfonos celulares. Este último es el relevante para el análisis, y muestra que desde el inicio de la recuperación, la inversión ha sido creciente, aunque aún no se recuperó del todo.
A nivel del sector público también hubo una obra puntual que distorsiona el análisis, la construcción de la planta de UTE en el departamento de San José. El equipamiento de esta obra se importó en el primer trimestre de 2006, lo que explica la fuerte caída observada en el primer trimestre del presente año (-56%).
Como contrapartida, se constata un pequeño aumento de la inversión pública en el segundo trimestre. De hecho, según el indicador de inversiones que elabora la Cámara de Industrias del Uruguay, la inversión en maquinaria y equipos por parte del Sector Público, sin incluir la usina de UTE ni los celulares de Antel, está creciendo, aunque al igual que la inversión privada, no se recuperó totalmente.
EXPORTACIONES. Las exportaciones presentaron un comportamiento similar al de la demanda global, disminuyendo su ritmo de expansión en el segundo trimestre. Aquí incide de manera directa el sector cárnico, ya que en el segundo trimestre de 2006 se registró un nivel récord de faena.
De todas formas, las mayores exportaciones de otros rubros agrícolas, como la soja y el trigo, permitieron compensar el descenso de las menores ventas de los frigoríficos.
En cuanto a los sectores productivos, la industria manufacturera, el comercio y transporte y comunicaciones fueron los más dinámicos, aunque en el caso de los dos primeros se observa una desaceleración en el segundo trimestre. En el caso de la industria por el cierre de la refinería debido a reformas.
El comercio está estrechamente vinculado al consumo de los privados, que se desaceleró en el segundo trimestre, tal vez por la incertidumbre que generó la implementación de la Reforma Tributaria.
Se desacelera el crecimiento económico
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