Lunes 27.08.2007, 00:02 hs. | Montevideo, Uruguay
 
INICIOCONTACTOMI PERFILPUBLICIDADEL PAIS MOVILEL PAIS LEIDOFAVORITOSPAG INICIO
BUSCAR
en
en internet
BUSCADOR AVANZADO
Economía y Mercado  | enviar nota |  | imprimir nota |  | agrandar texto |  | achicar texto |

Al final la buena conducta paga

ISAAC ALFIE

Economía & Mercado

Las turbulencias de los mercados financieros de las últimas semanas traen nuevamente al ruedo algunas viejas discusiones. Las más cercanas en el tiempo afloran de manera natural. Tal el caso de la estrategia que deben adoptar los países ante problemas con su deuda pública. Como nada es absoluto, un paso previo a actuar es determinar si el problema de deuda que se enfrenta es de liquidez, donde "comprar tiempo" juega un rol central, o de solvencia, donde el esfuerzo debe ser extraordinario para evitar la quiebra.

Evitar problemas de solvencia implica, entre otras cosas, no incurrir en gasto público excesivo y hacer los ajustes necesarios a tiempo, lo que no solamente es siempre preferible, sino que es tarea de los gobiernos. Una tarea de largo plazo, de las que no se ven, pero se sienten.

Para prevenir problemas de liquidez todo lo que se haga es bueno -dicho sea de paso, la actual Administración actuó de manera muy correcta al respecto- pero a veces éstos no son posibles de evitar en países con poco desarrollo del mercado de capitales, ya que crisis profundas sobrevienen en cuestión de pocos meses, meramente ante cambios en el humor de los mercados y no hay ajuste posible, dada la magnitud que se requiere en un período corto.

No es menester recordarle al lector la salida a la crisis de deuda instrumentada por Uruguay y su sustancial diferencia frente a la adoptada por Argentina, así como tampoco la discusión interna, teñida de "oportunidades" políticas. El diseño del programa no sólo involucró la opción entre la búsqueda de adecuados mecanismos de refinanciación, honrando los compromisos, o ir directamente a la cesación de pagos y declarar la quiebra, sino también otros aspectos esenciales. Entre ellos, el respeto de los contratos y la libertad de renegociarlos de los privados, dañar lo mínimo posible la cadena de pagos, no alterar la moneda en los créditos, mantener las normas fiscales evitando la "creatividad" oportunista como lo fue en Argentina la imposición de altas tasas impositivas a las exportaciones y la modificación del impuesto a la renta de empresas, que constituyeron verdaderas levas de capital. A su vez, se llevó adelante una política ortodoxa en materia fiscal y monetaria que supuso, entre otras cosas, evitar los subsidios y la represión de precios en materia de tarifas de servicios públicos. Lo contrario hubiera determinado, en un país sin recursos propios, la acumulación de presión que en el corto plazo haría estallar todo por los aires.

La opción adoptada conllevaba costos importantes de corto plazo que derivaban de ajustes de consideración en todos los sectores de la economía, en especial ante el abrupto cambio en los precios relativos. Estos costos deberían ser más que compensados por beneficios una vez pasado el tiempo. En el sentido opuesto, elegir el no pago traía un alivio de corto plazo, los acreedores, en general externos, pagarían la cuenta y la población "sufriría menos hoy", a costa de un mayor y más prolongado esfuerzo futuro.

La discusión planteada siguió en los años siguientes pese al éxito obtenido. Es que en el tiempo inmediato, excepcionales condiciones mundiales hicieron que la abundancia de capital financiero disimulara bastante las diferencias que el mercado suele hacer ante las distintas conductas. Tan fue así que muchos llegaron a preguntarse si no hubiera sido mejor no pagar. El argumento era que la memoria del mercado es corta, que otro vendría e intentaría convencer que es distinto a su predecesor, y cosas por el estilo. El ejemplo que se ponía era lo que pasaba con Argentina.

ERRORES BÁSICOS. Con quienes así pensaban varias veces intercambié opiniones expresándoles que veían apenas un número final, sin tomar en cuenta que las colocaciones argentinas en el mercado primario de largo plazo eran de escaso monto relativo y que si bien la tasa de interés no era tanto más elevada, los mercados voluntarios casi no participaban de las mismas. Es decir, pocos en sus cabales le prestan dinero a un incumplidor en reiteración real que, además, trata de malos modos a sus acreedores e inversores en sectores claves.

Las cifras crudas y la composición de la demanda eran, a mi entender, la prueba fehaciente que en realidad Argentina prácticamente carecía de crédito externo, en tanto el interno voluntario también era reducido. Por ende, su política fiscal no tenía, ni tiene, grados de libertad. Bajo estas circunstancias cualquier problema, por pequeño que fuere, corre el riesgo de transformarse en grande.

El gran tema es siempre mirar las acciones de gobierno como un proyecto de inversión de un país, los frutos -beneficios para la población- vienen a largo plazo si y sólo si, la sucesión de acciones correctas superan con luz a las incorrectas. En el caso planteado, el "retorno" de la inversión es el acceso fluido al mercado de crédito con tasas de interés moderadas. Su lógica consecuencia, menores costos financieros y mayor estabilidad, por ende mejor predicibilidad sobre el comportamiento en períodos turbulentos. Como se comprende, mejores condiciones para invertir y generar empleo a largo plazo.

REALIDADES DISTINTAS. Uruguay volvió a los mercados voluntarios de crédito apenas cinco meses después del cierre del canje. Más aún, de hecho estuvo tomando dinero de estos mercados durante todo el proceso previo al canje y hasta consiguió crédito internacional que le permitió juntar el dinero para pagar los intereses de los títulos a canjear, todos juntos, a fines de mayo de 2003. Jamás tuvo embargos en sus cuentas, ni debió buscar mecanismos alternativos de giro de dinero al exterior para pagar sus cuentas, ni los salarios de su servicio exterior, naturalmente tampoco pagó sobrecostos por ello. Luego, en poco tiempo la tasa de interés volvió a valores normales.

Seguramente el mayor acierto de la política económica de la actual Administración fue tomar estos hechos como un activo, respetar la política aplicada, ponderarla, convencer a los acreedores, corrientes y potenciales, de la continuidad de la política y, aprovechando el "momentun" a nivel mundial, apoyarse sobre la misma para conseguir buenas condiciones relativas de endeudamiento a largo plazo. Todo eso se hizo y bien. Entonces el propio mercado fue marcando el camino de emisiones de deuda que progresivamente despejan de vencimientos el horizonte cercano. El tiempo para esperar, pensar y aprovechar la mejor oportunidad lo dio y lo seguirá dando la conducta previa.

EL HOY. Lo anterior viene a cuento de recientes hechos que entiendo importantes y muestran a las claras los beneficios de la opción elegida por Uruguay.

En su reciente llegada a estas playas, el comandante Chávez obsequió a Argentina con una compra de Bonos de US$ 500 millones y la promesa de otro tanto para el año próximo. Más allá de todas las connotaciones que el lector pueda aderezar, una emisión "privada" como esta nos indica que Argentina no tiene quien le preste más allá de un crédito político de Venezuela. A su vez, nos muestra que el financiamiento de este país luego de pasadas las elecciones de octubre, y eventualmente noviembre, no está cerrado y eso es un problema. Por último, la tasa de interés que abonó a "un amigo" fue de 10,66%(1), ¡qué se podrá esperar si se va a mercado abierto! A esta altura está claro que si las condiciones de los mercados continúan volviéndose adversas, Argentina deberá ir a un nuevo ajuste interno porque muy pocos estarán dispuestos a darle tiempo y menos aún dinero, en cuyo caso demandarían una compensación acorde al riesgo, seguramente muy elevada e inconveniente.

Otro dato de la realidad es que Argentina acaba de perder otro juicio con bonistas en Alemania, por lo que el capítulo no está cerrado ni mucho menos.

Volviendo a los costos, suponga el lector que para Uruguay hubiera mercado de colocación de deuda, pero su costo fuera 3 puntos porcentuales mayores a los que abona. Tomando las emisiones desde el 2005, eso implicaría más de US$ 150 millones al año. Sin embargo, si bien importante, esto no sería lo peor, que directamente lo constituiría el no acceso a los mercados de crédito voluntario.

Depender de decisiones políticas nunca es bueno. Mucho menos si éstas provienen de países donde los recursos penden del precio de una única materia prima y la voluntad de una sola e inestable persona.

Si por algún avatar del destino los flujos financieros se cortan, el ajuste será abrupto allende el Plata, mientras que nosotros tendremos algún tiempo para otear el horizonte y esperar que despeje.

(1) Comparemos con el 7% de Uruguay

Otras Ediciones
TODAS3061320
volver arriba
ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Certifica Metric Medición de Tráfico Certifica.com
Powered by ANTELDATA Powered by ANTELDATA
Grupo de Diarios América Miembro de GDA, Grupo de Diarios de America