Las condiciones del mercado de trabajo en el primer semestre del año continuaron siendo buenas y se sigue observando una mejoría gradual, reflejo del crecimiento que está teniendo la economía. Las comparaciones a lo largo del tiempo de los resultados de la Encuesta Continua de Hogares que el INE realiza en todo el país se dificultan por los cambios metodológicos, pero el 56,4% de tasa de empleo representa sin lugar a dudas un valor alto en términos históricos.
El empleo ha crecido más que la oferta de mano de obra que está en el 62,4% de la población en edad de trabajar. De esta forma, la desocupación sigue cediendo y se ubica en los dos primeros trimestres del año por debajo del 10% de la población económicamente activa.
EMPLEO. En el Gráfico Nº 1 se observa la evolución de la tasa de empleo (personas ocupadas dividido población con 14 o más años de edad) en Montevideo y en el Resto del país (interior urbano y rural). Hasta el primer trimestre del 2007 el dinamismo de la capital nacional es superior pero hay un estancamiento en el segundo trimestre del año. La diferencia entre las dos regiones, que al comienzo del 2006 era de solamente un punto porcentual, pasó a ser de tres puntos y medio a favor de Montevideo.
El crecimiento en los puestos de trabajo ocupados por hombres ha sido más dinámico que el correspondiente a las mujeres. En el segundo trimestre del año hay una mejora de 3,2 puntos porcentuales en el empleo masculino frente al aumento de 2,5 puntos en el empleo femenino.
La contribución al crecimiento del empleo no ha sido pareja por sector de actividad. Los sectores más dinámicos fueron la Construcción y el agregado de Servicios financieros, a empresas e inmobiliarios. En el primer caso el crecimiento como porcentaje del total de la población en edad de trabajar es del 19% en el año que termina en el segundo trimestre del 2007. En el segundo la variación fue del 12%. Estos dos contrastan con los de menor aumento como son los Servicios públicos y los Servicios de salud que registran leves caídas en la cantidad de personas empleadas.
La calidad del empleo es otra de las dimensiones habitualmente analizadas. El porcentaje de personas ocupadas que considera no tener ninguna restricción en su trabajo había mejorado sustancialmente al comienzo del 2006 pero se ha estancado, tal como se puede comprobar en el Gráfico Nº 2. A esta categoría de empleo se le agregan los subempleados y los que no están registrados y la combinación de estas dos condiciones. A lo largo del 2006 se habló de la mejora en la calidad cuanto se redujo el nivel de subempleo y de las personas que no estaban registradas. Esto coincidió con sendas campañas del BPS y el Ministerio de Trabajo para lograr mayores niveles de formalización. En lo que va del 2007 se observa que esta tendencia se revierte levemente.
MERCADO. Para caracterizar el mercado de trabajo se puede tomar en primera instancia una aproximación al total de horas trabajadas en cada trimestre mediante la construcción de un índice con el crecimiento de la población mayor de 14 años, la tasa de empleo y las horas trabajadas semanalmente por persona. Este índice de la cantidad de trabajo mejora en el año terminado en el segundo trimestre en un 4,3% a pesar de que el promedio de horas trabajadas bajó en aproximadamente media hora semanal por persona.
La tasa de actividad refleja la cantidad de oferta de mano de obra existente en cada momento. Es el reflejo de aquellos que, estando en edad de trabajar, desean hacerlo. En el mercado laboral se identifica esta variable con la oferta de trabajo y en el segundo semestre del año se muestra relativamente estancada en 62,4% de la población en edad de trabajar.
La demanda de trabajo efectivamente contratada se aproxima por la tasa de empleo ya comentada, pero también interesa obtener una aproximación a la demanda de trabajo en proceso que todavía no se ha concretado. Para ello se puede recurrir a los avisos clasificados de empresas que solicitan trabajadores. La demanda en la prensa pasa casi en exclusividad por la publicación en el Libro de los Clasificados de El País y es con esta información que el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) elabora un índice mensual. Este índice pone el valor 100 en base a lo observado en agosto de 1998, el pico del anterior período de auge económico y registra, por primera vez en el segundo trimestre del 2007, un período completo de valores superiores a dicha base. El crecimiento en el último año en la cantidad de solicitudes de empleo es del 20%.
DESEMPLEO. Como el nivel de ocupación se ha elevado más que lo que lo hizo la cantidad de personas que desean conseguir un trabajo, la desocupación ha cedido. En los dos primeros trimestres del 2007 se observan tasas de un dígito cuando se comparan personas desocupadas con la población económicamente activa (personas con 14 años o más de edad que desean trabajar). El desempleo se encuentra en el segundo trimestre del año en el 9,5% para todo el país, compuesto por una tasa del 8,8% en Montevideo y del 10,1% en el interior del país.
Luego de una baja en la segunda mitad del año pasado en lo que va del 2007 se había registrado una relativa estabilidad: ni se mejoró ni se empeoró. La excepción reciente fue el dato de junio que registra un quiebre con una reducción más abrupta en la tasa de desempleo, tanto en los hombres como en las mujeres tal como se ilustra en el Gráfico Nº 3.
Específicamente el dato de junio señala una caída más intensa que lo habitual en la desocupación de mujeres (pasa del 13,7% al 12,8%) y en el Interior del país (pasa del 10,7% al 10,1%).
El desempleo que se está observando no solo es menor sino que se puede reputar como "menos duro". Uno de los parámetros para imputar esta característica es las condiciones por las cuales las personas encuestadas consideran que no consiguen trabajo. La principal categoría es la de personas que no consiguen ningún trabajo y por lo tanto no están rechazando o poniendo condiciones para conseguir el empleo. A este concepto se le agregan luego diferentes situaciones por las que el empleo al que puede acceder el desocupado en el pasado reciente no colma sus expectativas como ser salario, aplicación de conocimientos, lugar de trabajo, etc.
El valor alto de desocupados que no imponen ninguna condición es sinónimo de un mercado laboral pesado y con pocas oportunidades. En el último año esta condición ha venido disminuyendo en su importancia en la explicación del desempleo. Pasa del 65,2% del total de desocupados en el segundo trimestre del año pasado al 64,8% en el mismo trimestre del 2007. Por su parte, las explicaciones del desempleo que ganan participación son por no encontrar condiciones acordes en lo salarial y en el lugar de trabajo.
Otra señal de lo duro o blando que está el mercado laboral es la duración promedio del desempleo. En el Gráfico Nº 4 se ilustra la evolución de las semanas de duración media del desempleo para las personas encuestadas en Montevideo. Se observa cómo a partir del 2004 las condiciones han mejorado sustancialmente y se ha estabilizado en el orden de 10 semanas el período promedio de espera hasta conseguir un empleo.