La importación de gas natural licuado por vía marítima y la instalación de una planta de regasificación en Uruguay no sólo es la solución más económica, sino también la más práctica porque nuestro país tendría la posibilidad de adquirir el energético en diversos orígenes y, luego de reconvertido al estado gaseoso, podría exportarlo a Argentina, sostuvo el ingeniero José Luis Pou, director ejecutivo de XDT Ingeniería. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.
-Este año Uruguay ha podido hacer frente a la demanda de energía eléctrica gracias al suministro de las cuatro centrales térmicas -Batlle, La Tablada, Punta del Tigre y Turbina de Maldonado- que funcionan como respaldo a la generación hidroeléctrica de las represas de Baygorria, Palmar, Rincón del Bonete y Salto Grande. ¿Cuáles son los registros más recientes en cuanto al consumo de energía eléctrica?
-En los primeros siete meses de 2007, el consumado acumulado ha sido un 8,6% superior al nivel registrado en el mismo período del año pasado, mientras que la demanda de potencia llegó a la marca de 1.654 MW el 25 de julio próximo pasado, es decir un 32,5% por encima de la máxima de 2006 -cuando hubo una respuesta muy favorable de la población frente a la crisis energética reduciendo el consumo de energía- y un 11,4% mayor que la de 2005.
-¿Se podrá cumplir con la demanda interna de energía eléctrica, sobre todo durante los picos de las temporadas estival e invernal, en los años venideros?
-Todo dependerá de que se continúen instalando nuevas centrales de respaldo, desarrollando las políticas de fomento de energías renovables y avanzando en el proyecto de interconexión eléctrica con Brasil. Por ejemplo, ya se conoce el proyecto de UTE para aumentar en 100 MW la central térmica de Punta del Tigre en el departamento de San José, con lo cual esa unidad llegaría a generar 300 MW en total. En un escenario medianamente optimista con un país en franco crecimiento económico, se puede pronosticar un incremento progresivo de la demanda de energía eléctrica que podría llegar a un 6.6% acumulado anual en los próximos cuatro años.
Planta regasificadora
-¿Resulta conveniente, desde el punto de vista económico, depender de centrales térmicas que operan utilizando derivados del petróleo?
-En 2005 ya veíamos que Uruguay tenía que ampliar su base de generación térmica con costos más económicos y, en consecuencia, propusimos la construcción de una planta de regasificación de gas natural licuado junto con la instalación de un ciclo combinado como existe en la planta de Bahía de Bizkaia (España). Esa central es alimentada con gas natural en estado líquido -que se importa, por ejemplo, de Trinidad y Tobago- y genera electricidad a partir de una turbina de gas y otra de vapor. La solución de importar gas licuado envasado por vía marítima e instalar una planta de regasificación en el lugar de destino no sólo es más barata, sino también más práctica porque nuestro país tendría la posibilidad de importar gas natural de diversos orígenes. Chile fue el primer país de la región que optó por ese sistema en Bahía Quintero luego que en 2004 Argentina le suspendió sorpresivamente el suministro de gas natural por gasoducto. También se ha comenzado a construir una planta de licuefacción en los depósitos de Camisea que habilitará a Perú a exportar gas natural envasado a México y Estados Unidos.
-¿Qué beneficios traería aparejados la construcción de una planta regasificadora en Uruguay?
-Sería un excelente negocio para nuestro país, teniendo presente que se podría utilizar el gasoducto Cruz del Sur, que une ambas orillas del Río de la Plata, en sentido contrario a su diseño original para abastecer al anillo perimetral de Buenos Aires. Además, habría disponibilidad de gas suficiente para el consumo del mercado uruguayo, lo que permitiría la concreción de varios proyectos industriales de cogeneración que están a la espera de un horizonte más estable en materia de abastecimiento gasífero. Podríamos, además, realizar un ciclo combinado de generación de energía eléctrica para abastecer a Uruguay y vender a Argentina, con quien tenemos una interconexión de hasta 2.000 MW.
-¿En cuánto estima el monto de esa inversión?
-Su costo depende mucho del volumen de gas que procesaría y del tamaño de la planta de ciclo combinado que es la parte más costosa del proyecto. Asimismo, habría que tener en cuenta la inversión necesaria para adaptar el gasoducto de modo que pueda funcionar en sentido contrario al que lo hace actualmente. De todas maneras, una inversión del orden de los US$ 600-900 millones permitiría instalar una planta de 400 MW, con lo cual Uruguay pasaría a convertirse en un exportador neto de energía eléctrica.
-¿Qué respuesta obtuvo del gobierno su proyecto de instalar una planta de regasificación en Uruguay?
-En aquel momento, nuestra propuesta no fue considerada porque predominaba la idea de importar gas venezolano y boliviano. Sin embargo, la realidad ha demostrado -tal cual lo dijimos entonces- que era una utopía pensar en la viabilidad de construir un gasoducto desde Venezuela. Ahora el propio Chávez ha propuesto a su colega Kirchner instalar una regasificadora en Argentina, y ha trascendido que también le ofreció a Tabaré Vázquez su apoyo para la instalación de una planta similar en Uruguay. Esos ofrecimientos llaman la atención porque Venezuela no cuenta con una planta de liquefacción para envasar el gas natural y, por tanto, el producto debería importarse de Trinidad y Tobago o de los Emiratos Árabes.
Juego geopolítico
-¿Cómo se explica, entonces, ese interés del presidente venezolano por financiar una planta de regasificación en Argentina y otra en Uruguay?
-La explicación se enmarca en el juego geopolítico del enfrentamiento entre Chávez y Lula por lograr el liderazgo en América Latina. El presidente venezolano está tratando de aprovechar para su beneficio las carencias de energía que hoy tiene Argentina. El déficit gasífero argentino es del orden de los 20 millones de metros cúbicos diarios por falta de exploración de nuevos yacimientos ya que un marco regulatorio totalmente caótico hace que nadie medianamente sensato quiera invertir en ese país en la actualidad. Como Chávez es poco juicioso, no tiene reparos en apostar a la explotación del negocio energético en Argentina. Pero está reconociendo implícitamente que su tan promocionado proyecto del Gasoducto del Sur, que iba a unir las bocas de los yacimientos gasíferos de la Cuenca del Orinoco con los grandes centros de consumo en Brasil y Argentina, era un disparate mayúsculo porque tanto su construcción como su funcionamiento no resultan económicamente viables.
-¿Quién gana en ese juego geopolítico regional?
-Por un lado, Kirchner, quien no goza de la simpatía de los mercados financieros, ha conseguido un aliado rico en petrodólares que le acaba de comprar unos US$ 500 millones de bonos argentinos. A su vez, Chávez se va haciendo dueño de sectores estratégicos en Argentina porque, desde el momento que tenga una participación significativa en la producción de gas, su poder va a ser muy fuerte en ese país.
-¿Cómo quedaría posicionado Brasil en esta contienda geopolítica?
-Es evidente que Brasil se juega a la construcción de una planta de regasificación en Uruguay. Sean quienes fueren los inversores, aunque ya se mencionan a Ancap, UTE y la compañía estatal argentina Enarsa y su similar venezolana Pdvsa, también tendría que participar la brasileña Petrobrás en ese proyecto porque es dueña de la ex Gaseba y de Conecta, es decir las dos empresas distribuidoras de gas en Montevideo e Interior respectivamente. Como la planta regasificadora no sólo abastecería al mercado uruguayo, sino también al argentino, Brasil desempeñaría un rol protagónico en el sector energético de la región porque es un actor de primera categoría, cuenta con tecnologías avanzadas y posee un buen conocimiento del tema energético.
-¿Sería económicamente viable una planta regasificadora en Uruguay si se construyera otra en Argentina?
-Para que los números le cierren correctamente a la planta de regasificación a instalarse en Uruguay, se requiere utilizar el Gasoducto Cruz del Sur, al que poco uso se le da en estos días, en sentido contrario a efectos de vender el gas natural en Argentina. Hoy las necesidades energéticas de Argentina son de tal magnitud que podrían absorber totalmente la eventual producción gasífera uruguaya. Su viabilidad ante la competencia de otra planta que funcionara en la vecina orilla dependería, en buena medida, de su tamaño. Por eso, no está claro si la propuesta de Chávez es una apuesta al sector energético argentino o simplemente una maniobra para frenar la construcción de una regasificadora en Uruguay.
Colapso argentino
-¿De qué gravedad es el déficit de abastecimiento de energía eléctrica en Argentina?
-Nuestros vecinos están viviendo un colapso energético. La amplia mayoría de las fábricas argentinas tienen que detener su actividad a media tarde debido a la falta de energía. Eso se debe a que el consumo energético en Argentina viene creciendo a una tasa del 40% desde 2002, mientras que la generación decrece por falta de inversiones al no existir certeza jurídica. Como tampoco se ha descubierto ningún yacimiento importante de petróleo o gas en los últimos quince años, la producción de su sector industrial se ha visto seriamente afectada por las restricciones en el suministro eléctrico.
-¿Cuáles son las perspectivas del mercado energético argentino?
-El doctor en economía Alieto Guadagni, ex secretario de Energía y Minería argentino ha dicho que es necesario reorganizar el mercado energético porque si Argentina no tuviese más la capacidad de autoabastecerse, el impacto de la importación de petróleo sobre los costos sería catastrófico. En efecto, el petróleo se cotiza a alrededor de US$ 35 por barril en el mercado interno argentino, como resultado del precio regulado artificialmente de exportación menos las retenciones, mientras que el valor del crudo en el mercado internacional supera los US$ 70 actualmente. Según Guadagni, el pronóstico de una eventual suba descomunal del precio de los combustibles en Argentina no es lo más grave; más preocupante aún resulta una factible escasez muy grande de gas natural a partir del año 2009 porque el consumo de gas continuará creciendo, pero las exploraciones son nulas y la producción, en el mejor de los casos, se mantendrá estable.
Conversora en Melo
-Recientemente se ha llamado a licitación para la construcción de una planta conversora en Melo, que es el paso necesario para la interconexión eléctrica de 500 MW en 500 kV con Brasil. ¿Se puede confiar en el abastecimiento regular de energía eléctrica de origen brasileño dado el déficit energético de nuestro vecino norteño?
-Es conveniente que estos proyectos de interconexión se formalicen con un contrato de abastecimiento, pero es difícil que se pueda firmar un contrato de energía "en firme", o sea que contenga una cláusula que asegure el envío del fluido en toda circunstancia, debido a que las condiciones imperantes en Brasil hacen que el suministro quede supeditado a sus necesidades internas. Supongo que la idea del gobierno uruguayo, que naturalmente comparto, es utilizar los excedentes energéticos que la red brasileña cuenta en algunos momentos. Una interconexión es siempre un juego de "ganar o ganar" porque se basa en que una de las partes puede ser abastecida por la otra cuando una de ellas dispone de energía más barata. Al tener el sistema energético brasileño una base hidráulica muy fuerte, se generan recursos abundantes cuando las precipitaciones pluviales son intensas. Por lo tanto, Brasil puede vendernos energía eléctrica a muy bajo costo en esa época. A su vez, si se construyera una planta de regasificación en Uruguay, nuestro país podría exportar energía a Brasil en períodos de sequía cuando se eleva su precio en el mercado brasileño.
La actividad de los generadores privados va a incidir en el precio de la energía
-¿Cómo evalúa la política de utilización de energías renovables (biomasa, eólica, etc.) en Uruguay?
-Si bien es un logro de la actual administración, creo que hay que avanzar más rápidamente en esta materia. La política de reducción del papel de los combustibles fósiles en la generación de energía se ha impuesto en todo el mundo, incluso en Estados Unidos. El pasado 6 de agosto la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense aprobó una extensa ley de energía que obliga a las compañías eléctricas a generar un 15% de la electricidad con energía solar, eólica y otras fuentes renovables antes del año 2020, con lo cual está previsto que se reduzca en 500 millones de toneladas las emisiones de dióxido de carbono, que es uno de los principales gases que contribuyen al calentamiento global.
-¿Cómo vislumbra la participación de las empresas privadas uruguayas en la generación de energías renovables?
-La inversión privada puede llevar adelante un sinnúmero de proyectos de energías renovables siempre y cuando exista certeza en cuanto al fiel funcionamiento de la Ley de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico. De darse efectivamente los diferentes pasos en cumplimiento de la legislación, estoy seguro que habrá una explosión de proyectos privados. Es factible que se estén generando 30 MW de biomasa a partir de 2009 en base a los tres emprendimientos de energías renovables que ganaron la licitación realizada el año pasado, pudiéndose alcanzar una producción superior a los 100 MW en el año 2012 si se incorporan nuevas empresas privadas.
-¿Qué efectos puede tener la participación de generadores privados en los precios del mercado spot de energía eléctrica en Uruguay?
-Los generadores privados van a comercializar la mayor parte de su producción eléctrica y van a utilizar un mínimo -que en promedio será del 10%- para consumo propio. Por lo tanto, el aumento de la oferta que se va a producir en el corto y mediano plazo seguramente va a incidir en el precio de la energía en nuestro país.
En la medida que nuevos operadores privados participen en la venta de energía en el mercado, el precio spot -que es el costo marginal de la máquina más cara que está en funcionamiento en una hora determinada- se va a ubicar en un nivel inferior al que habría llegado de no existir la participación de las plantas privadas. Sin duda muchos generadores privados van a comercializar su producción directamente, sin necesidad de que el Poder Ejecutivo haga llamados a licitación para el fomento del sector.
En resumen, el desarrollo de generadores privados de energía renovable tiene innumerables ventajas para nuestro país, tales como mayor independencia energética, desarrollo de ingeniería nacional, disminución de pérdidas energéticas, cuidado del ambiente, trabajo nacional, pago de impuestos, etc.
ficha técnica
José Luis Pou, uruguayo, es ingeniero industrial de la opción eléctrica egresado de la Universidad de la República. Actualmente se desempeña como director ejecutivo de XDT Ingeniería que asesora a unas quinientas empresas en el área de la energía. Fue director de ADME (Administración del Mercado Eléctrico) en representación del sector privado. Ha publicado diversos estudios y disertado en varios países sobre temas afines a su especialidad.
-¿Cómo evalúa el proceso de regulación del sector eléctrico en Uruguay?
-En primer término, corresponde destacar el liderazgo asumido por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Se han dado grandes pasos en el sentido correcto, aunque nos gustaría que se avanzara a un ritmo más acelerado.
Por ejemplo, han sido muy positivos los Decretos 44/007, 228/007 y 322/007 del Poder Ejecutivo que fijaron los peajes que deben pagar los privados a UTE por utilizar las líneas de transmisión con una tensión de 150 kV. Sin embargo, sería deseable la regulación de los peajes de 30 kV porque así se abrirían las posibilidades de comercialización para cientos de empresas que podrían generar energía o comprar energía a los privados. En cambio, hay sólo cinco grandes usuarios para las líneas de 150 kV.
En segundo lugar, cabe destacar la importancia de los decretos aprobados en 2006 que habilitaron la generación de energía renovable pese a que se adjudicaron menos de 36 MW de los 60 MW previstos en el llamado a licitación de UTE.
-¿En qué medida se están cumpliendo las disposiciones de la Ley de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico de 1997 y sus decretos reglamentarios de 2002 que habilitaron el traspaso de la administración del despacho de cargas a la Administración del Mercado Eléctrico (ADME)?
-De acuerdo con lo que ha manifestado el ministro de Industria, Energía y Minería, el traspaso del despacho nacional de cargas a ADME se va a concretar en cuestión de semanas. Es fundamental que esa administración tome a su cargo dicha tarea antes que empiece a funcionar el primer generador privado del país, que es un proyecto de la empresa Zenda (ex Curtiembre Branaá), en octubre próximo.
-¿Por qué existe tanto interés en que ADME administre el despacho de cargas?
-Sin duda es una medida de enorme importancia que la administración comience a fijar el precio spot de la energía eléctrica. No es admisible que el ente autónomo UTE sea juez y parte en la fijación del precio de la energía porque se requiere la mayor transparencia posible para que pueda haber certeza jurídica, que es una condición imprescindible exigida por los inversores del sector. Es esencial que se puedan auditar los precios de UTE, que constituye precisamente una de las muchas funciones de ADME.
-¿Por qué se ha demorado tanto tiempo en poner en práctica esa disposición que está incluida en la Ley Nº 16.832 promulgada hace diez años y reglamentada por decretos aprobados cinco años atrás?
-En Uruguay siempre han existido fuertes corporativismos. Desde la aprobación de la Ley de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico, el sindicato de empleados de UTE se ha opuesto a la aplicación completa de esa normativa. No obstante, confío plenamente en la autoridad que hoy tiene el MIEM para hacer cumplir la legislación en su totalidad.