La falta de riqueza de la familia es un factor importante para explicar el atraso escolar, pero no es el único ni necesariamente el más importante, dijo el economista Alejandro Cid, docente del Departamento de Economía de la Universidad de Montevideo. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, explicó los resultados empíricos, verificados por varias técnicas metodológicas, de su reciente estudio titulado "Educational Gap and Family Structure", habiendo sido su principal objetivo investigar las posibles causas del atraso escolar en Uruguay. A continuación se publica un resumen de la entrevista.
-¿Alcanza con buenas escuelas y maestros bien pagos para mejorar el desempeño de los alumnos?
-Estudios contemporáneos de diversos investigadores uruguayos señalan que los países latinoamericanos han invertido considerables recursos económicos para mejorar la oferta de educación (infraestructura escolar, materiales didácticos, estrategias innovadoras para hacer más atractivas las escuelas, etc.) en las últimas décadas. Sin embargo, el desempeño académico de los niños en estas latitudes continúa siendo un desafío pendiente debido a las altas tasas de abandono y atraso escolar.
-¿Cómo se mide el llamado "atraso escolar"?
-Se calcula mediante la diferencia existente entre los años de educación que tendría un alumno que nunca hubiera repetido o abandonado los cursos, suponiéndose que comenzó el ciclo primario a los seis años de edad, y la cantidad de años de educación formal que realmente tiene. Por ejemplo, se espera que un niño de once años tenga aprobados al menos cuatro años de primaria; si declara que está en tercer grado, registra un atraso escolar de un año.
-¿Es el bajo nivel de ingresos de los hogares la principal causa del atraso escolar?
-Los niños de hogares más ricos tienen acceso a buenos recursos materiales, maestra particular, etc. y no se ven empujados a trabajar afuera para mejorar los ingresos familiares. Ese tipo de situación contribuye notoriamente a un buen desempeño en la escuela. Sin duda, la falta de riqueza de la familia es un factor importante para explicar el atraso escolar, pero no es el único ni necesariamente el más importante.
-¿Qué otros factores inciden en el desempeño escolar?
-Uno de los resultados de un estudio sobre la brecha educativa y la institución familiar que acabo de terminar en la Universidad de Montevideo señala que cuantos más integrantes de la familia están en el mercado laboral, más atraso escolar experimentan los hijos e hijas. Una explicación es que la mayor cantidad de personas trabajando fuera del hogar puede significar que se le preste menos atención a cada niño, ya sea no ayudándolo con la labor domiciliaria, dejándolo mucho tiempo solo, etc. También el nivel de educación de los padres, pero especialmente el de la madre, tiene un gran peso en el rendimiento académico del niño. Parecería que ella tiende a pasar más tiempo con sus hijos, acompañándolos a hacer las tareas escolares, etc. Otro resultado interesante que sugiere esta investigación es que la estabilidad de la estructura familiar mejora los resultados académicos de las hijas.
-¿Cómo se explica esa incidencia significativa de la estabilidad de la constitución del hogar?
-Una de las hipótesis que señalan varios investigadores es que la explicación del fracaso escolar se debe buscar no sólo del lado de la oferta educativa, sino también del lado de la demanda: se conoce poco cómo y por qué la población se comporta como lo hace. Precisamente, en la demanda de educación están las decisiones que se toman en la familia o que la familia deja de tomar por problemas en el propio hogar. La familia actúa como una red de contención y apoyo social fuerte. Cuantos ejemplos conocemos de padres y madres que realizan enormes sacrificios y renuncias personales para que sus hijos concurran a la escuela, terminen la educación secundaria y cursen estudios universitarios a los que ellos no tuvieron acceso.
Cuando hay problemas de rupturas de la estabilidad familiar, esa red de contención y apoyo social se debilita y, por ende, puede ser una de las causas de que los niños no se vean alentados en su casa para progresar en la escuela. Aunque tengan computadoras en las aulas y una mejor infraestructura edilicia, la ausencia de apoyo familiar desalienta al niño que tiende a repetir el curso o abandonar el sistema escolar.
Objetivo
-¿Qué datos se utilizaron para realizar esta investigación?
-Este estudio fue realizado en base a la Encuesta Continua de Hogares que elabora el Instituto Nacional de Estadística y su principal objetivo fue estudiar las posibles causas del atraso escolar de los niños entre ocho y catorce años de edad que viven con ambos padres biológicos. El 64% por ciento de los niños uruguayos en ese tramo de edad viven con ambos padres biológicos.
-¿Por qué se limitó al estudio de niños entre ocho y catorce años?
-La razón es que hay un alto grado de inserción en la escuela para los niños entre seis y siete años en Uruguay. En cambio, los fenómenos de la repetición y del abandono aparecen con fuerza a los ocho años. En concreto, cerca del 30% de los niños de esa edad que viven con ambos padres biológicos tienen algún tipo de rezago en la escuela. Este problema se va agravando a medida que el niño crece y, por tanto, casi el 50% de los niños de catorce años presenta algún atraso en sus estudios formales.
Resultados
-¿Qué resultados relevantes obtuvo al relacionar el desempeño escolar y la estructura familiar de los niños uruguayos?
-Para determinar las posibles causas del atraso escolar se testeó la incidencia del ingreso del hogar, la riqueza de la familia, la educación de los padres, el número de hijos, la cantidad de personas del hogar en el mercado de trabajo, etc. Se puso especial énfasis en estudiar los posibles efectos de la estructura familiar sobre el rendimiento escolar de los niños. Para esto se comparó el atraso escolar de los hijos que viven con ambos padres biológicos que están casados y el de los hijos que viven con ambos padres biológicos que cohabitan en uniones libres. Los resultados empíricos robustos, verificados por varias técnicas metodológicas, muestran que las niñas que viven con sus padres casados presentan un mejor desempeño escolar que las niñas que viven con sus progenitores en unión libre.
-¿Por qué el estado marital de los padres afecta más a las niñas que a los varones de la misma edad?
-La literatura económica, sociológica y sicológica ha desarrollado algunas explicaciones tales como que las niñas acusan más el impacto de la inestabilidad familiar e incompletitud de los roles, derechos u obligaciones de los padres que pueden provenir de las uniones simples. Se argumenta que esa inestabilidad de las uniones de hecho pega primero sobre la madre y a través de ella se transmite especialmente a las hijas. Según una abundante bibliografía contemporánea que estudia y señala las especificidades de cada género, las niñas y los varones con las mismas edades tienen distinto grado de madurez, reaccionan ante shocks externos de manera diferente e incluso el cerebro de las niñas se desarrolla de manera distinta al de los niños, etc.
-¿No hay diferencias en el desempeño escolar entre los varones entre ocho y catorce años que viven con ambos padres biológicos ya sean casados o en unión libre?
-En promedio los varones de padres casados tienen mejor rendimiento escolar que los varones de padres unidos. Pero si se controla por la educación de los padres, el ingreso y la riqueza de la familia, el número de hijos, la cantidad de personas que trabajan en ese hogar, etc., el efecto puro de tener padres casados sobre el rendimiento de los hijos varones no es significativamente distinto de cero. En cambio, cuando se estudia el efecto puro de tener padres casados sobre las hijas mujeres, es decir, controlando por todas las otras variables que pueden estar afectando también el rendimiento escolar, el efecto puro es que tener padres casados mejora los logros académicos de las niñas. Precisamente, esta investigación emplea varias herramientas estadísticas para buscar el efecto puro de esa característica del hogar del niño o niña que es la estructura familiar.
-¿Qué otros elementos diferenciales pueden incidir en el desempeño académico de los hijos de una pareja que cohabita en unión libre y otro casada?
-Si comparamos con las características de los casados que tienen hijos entre ocho y catorce años, los padres y madres que viven en unión libre en promedio son un poco más jóvenes, tienen más hijos y poseen un nivel educativo bastante menor. Como señalan los resultados de esta investigación, el hecho de que las parejas en concubinato cuentan con menos años completos de educación formal, afecta negativamente el rendimiento escolar de los hijos.
-El impacto de la estructura familiar sobre el rendimiento académico de los hijos que encuentra en Uruguay, ¿es un hecho aislado en el contexto mundial?
-La influencia de la familia sobre la educación y bienestar de los hijos es un hecho que numerosos estudios también observan en otros países. Por ejemplo, Bradford Wilcox, profesor de sociología de la Universidad de Virginia (Estados Unidos), constata en sus investigaciones que la inestabilidad familiar lesiona la economía del hogar y esto pega en los hijos. En cambio, la estabilidad familiar juega a favor del rendimiento escolar de los niños; incluso los hijos que viven con ambos padres biológicos muestran tener mejor salud. A su vez, el sicólogo e investigador irlandés Patrick Fagan encuentra que los hijos de padres casados experimentan menores expulsiones en los colegios.
Políticas sociales
-Dado que la estabilidad familiar y la ausencia de los conflictos parentales parecen ser favorables al desarrollo intelectual y afectivo de los hijo, ¿qué políticas sociales fortalecerían a la institución familiar?
-Como dice Gary Becker, "la familia es la institución más importante de toda sociedad. Juega un rol crucial en la reparación de las ineficiencias del sistema de mercado. Cuando hay rupturas en ese tejido social que es la familia, toda la sociedad los siente". Por eso, hay innumerables disposiciones en distintos países para apoyar a la institución familiar, a los padres y madres. En Uruguay, se podría pensar en mejorar el sistema de asignaciones familiares de tal manera que sea un apoyo económico real para las familias de menores recursos y que incentive a los padres a mantener a sus hijos en la escuela. También se podría favorecer el acceso de las familias a la vivienda. Por ejemplo, un trabajo de los economistas Marcelo Caffera y Verónica Amarante señala que una de las causas importantes de la formación de asentamientos irregulares es que un gran número de parejas jóvenes no puede pagar el alquiler de una vivienda en el mercado formal, ni costear los gastos de su mantenimiento. Asimismo, se podrían otorgar beneficios fiscales a las familias con muchos hijos mediante la disminución de algunos impuestos que resultan gravosos para los hogares de bajos ingresos. De lo que se trata es explorar con seriedad esas iniciativas, y ver qué puede ser aplicable a Uruguay y evaluar su impacto.
Decisiones familiares afectan la economía
r -¿A qué obedece el interés cada vez más fuerte de los economistas por los temas de familia que podrían ser más propios de la sociología o la sicología?
-La intensificación de las nuevas formas de familia durante las últimas décadas le dio un fuerte impulso a la literatura económica y sociológica para entender cuáles serían las consecuencias de esos cambios sobre el desarrollo futuro de las economías. Así es que ese interés le valió a Gary Becker el premio Nobel de Economía en 1992. Recuerdo que al disertar en la Universidad de Montevideo en el año 2000, el Prof. Becker destacó que las economías que se desarrollarán más rápido a largo plazo serán precisamente las que tengan estructuras familiares fuertes.
-¿Qué influencia tiene la familia en la economía?
-Sin duda las decisiones que se toman dentro de la familia impactan fuertemente en la economía. Todos nos damos cuenta que gran parte del futuro de nuestra sociedad, incluso desde el punto de vista económico, pasa por la educación de las nuevas generaciones en donde la familia juega un rol preponderante. Por otra parte, está demostrado que el hogar es un auténtico seguro contra diversos flagelos, cuyos efectos económicos son muy amplios y preocupantes. Como dice el Dr. Rafael Alvira, investigador y docente español en el área de Filosofía y Sociedad del Instituto de Economía y Empresa de la Universidad de Navarra, "el que tiene familia tiene un seguro contra la desesperación", refiriéndose a que la familia ayuda a proteger a sus miembros contra las incertidumbres de la niñez, la vejez y la enfermedad.
También cabe mencionar el ahorro que se genera cuando varias personas viven en un mismo hogar. En ese caso, se paga un solo alquiler por la vivienda y son menores, en términos per cápita, los gastos en alimentación, el costo de los servicios públicos y la carga impositiva. Además del enriquecimiento que genera la familia en cuanto al capital humano de sus integrantes, transmite una serie de valores necesarios para la vida en sociedad como el trabajo esforzado, la honestidad, la preocupación por los demás, etc. Otro Premio Nobel en Economía (1974), Friedrich von Hayek, señalaba que ninguna economía de mercado podría funcionar eficientemente sin esas virtudes fundamentales que se aprenden en la familia.
ficha técnica
Alejandro Cid, uruguayo, 35 años, es licenciado en economía egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República y candidato a máster en economía de la Universidad de Montevideo (UM). Desde 1998 es docente e investigador del Departamento de Economía de la UM. Su estudio "Institutions, Family and Economic Performance" junto con Luis Viana e Ignacio Presno se publicó en la Revista de Economía de la UM en 2004 y ha presentado varios papers en las Jornadas del Banco Central Uruguay.
r -En su reciente investigación, ¿por qué hizo hincapié en la estructura familiar para explicar el atraso escolar?
-El motivo se debe a que la institución familiar en nuestro país ha experimentado profundos cambios desde mediados de los años cincuenta, pero se han intensificado en las últimas décadas. Las nuevas formas de familia en Uruguay presentan características que no son exclusivamente propias, sino que reflejan un fenómeno mundial.
Se ha incrementado la cantidad de jefaturas femeninas del hogar de 16.6% en 1990 a 23.4% en 2005. El número de divorcios por año respecto al número de parejas que permanecen casadas se ha quintuplicado en los últimos cuarenta años como consecuencia del aumento del número absoluto de divorcios, pero también como consecuencia de que una proporción mayor de parejas elige permanecer simplemente cohabitando. La tasa de uniones libres aumentó de 7.6% en el Censo de Población de 1963 a 16.4% en el Censo de 1996, siendo ese incremento mucho más acentuado en los grupos más jóvenes. Más de la mitad de las parejas que tienen entre 20 y 24 años de edad está simplemente unida, cuando cuarenta años atrás era de sólo el 10% en ese tramo etáreo. Asimismo, cerca del 50% de los niños nace en uniones libres en la actualidad. Precisamente, la presente investigación es una primera exploración empírica de un par de estructuras familiares: casados y uniones libres.