Muchos investigadores dedicados al estudio de Alzheimer creen que si se impide la acumulación de amiloide beta, la enfermedad se podrá curar e incluso prevenir. Para lograr esa meta, hay una febril actividad en las industrias farmacéuticas y biotecnológicas.
Hace algo más de cien años, el siquiatra bávaro Alois Alzheimer describió autopsias de pacientes que habían muerto con demencia senil donde encontró nervios empastados con una placa pegajosa y rellenos de un enjambre de fibras. En las últimas décadas, la ciencia avanzó mucho en la comprensión de la biología que da origen a esas características de lo que ahora se conoce como la enfermedad de Alzheimer y que es la causa de, por lo menos, la mitad de todas las demencias. Luego de perder la capacidad de la memoria corta y larga, hay pérdida de vocabulario y de control muscular.
Las drogas aprobadas hasta ahora sólo tratan el síntoma de la debilidad de memoria y ofrecen una mejora moderada que dura menos de dos años. Ellas son: Aricept producida por Pfizer, Exelon de Novartis, Razadyne de Johnson & Johnson y Namenda de Forest Labs. Sin embargo, ninguno de estos fármacos puede cambiar el curso de la enfermedad. La búsqueda de drogas capaces de desacelerar el deterioro se centra hoy en aquella placa de la que hablaba Alzheimer. En ciertos casos la investigación está avanzada. Algunos grandes laboratorios farmacéuticos, como Wyeth, ya están haciendo experimentos en seres humanos con varios tratamientos que apuntan a anular la causa biológica de ese mal. Otras compañías más pequeñas, como Myriad Genetics y Neurochem, ya llegaron a la fase final de prueba de drogas, cuyo objetivo es atacar las causas y no los síntomas.
NEGOCIO BILLONARIO. El futuro de la diminuta empresa canadiense Neurochem está cifrado en la suerte que corra Alzhemed, su droga experimental. Al igual que el fármaco Myriad, del laboratorio del mismo nombre que es pionero en pruebas genéticas, parece que ha dado resultado en ratones y que es segura en humanos. Pero en una prueba Fase 2 realizada en 58 pacientes, Alzhemed no mostró un beneficio mensurable en la memoria, aunque hay que aclarar que el período de estudio sólo duró tres meses. La siguiente prueba en Estados Unidos -Fase 3, ya realizada pero aún sin dar a conocer los resultados- pretende hallar una mejoría en el funcionamiento mental cotidiano.
Aunque tenga éxito, es probable que Neurochem no solicite aprobación de la Food and Drug Administration (FDA) hasta no tener los resultados de otra prueba en Europa a finales de 2008. De todos modos, su director general, Francesco Bellini, apuesta fuertemente a su éxito. El año pasado sacó préstamos marginales millonarios para comprar acciones de Neurochem y presionar a los escépticos que vendían las suyas. El precio de la acción trepó desde menos de US$ 13 a más de US$ 25 antes de estabilizarse recientemente en US$ 15,42.
Apuestas menos riesgosas son los fármacos de Elan y Wyeth. En 1996 Elan adquirió una firma pionera en investigación de Alzheimer llamada Athena Neurosciences. Desde entonces ha colaborado con Wyeth en el desarrollo de una serie de tratamientos. En roedores, una vacunación desarrollada mejoró el desempeño de los animales en la prueba del laberinto y les extendió la vida. Pero con humanos el estudio se interrumpió en 2002 luego de sólo dos dosis, cuando al incentivar la respuesta inmunológica, un 6% de los 30 pacientes acusó inflamación del cerebro. Las investigaciones continuaron igualmente sometiendo a los pacientes a pruebas y algunos mostraron memoria estable o mejorada. Incluso las autopsias de pacientes que murieron de otras causas revelaron que la placa amiloidea se había reducido.
Aparte de su colaboración con Laboratorios Wyeth, Elan tiene otros proyectos en el mismo tema, incluyendo una pastilla anti-amiloidea que desarrolló con Transition Therapeutics -que cotiza en la Bolsa de Toronto- que ha reducido los niveles de amiloide y mejoró el desempeño de aprendizaje en ratas.
Wyeth ha desarrollado también sus propios proyectos independientes para la cura de este mal. Actualmente tiene dos drogas orales que están en Fase 1 de prueba y está experimentando con drogas para paliar los síntomas de la enfermedad. Asimismo, otros tres activantes cognitivos están en Fase 1. "En última instancia la enfermedad va a ser tratada con drogas múltiples", sostiene un investigador de Wyeth.
A pesar de sus logros en neurociencia, Elan viene perdiendo dinero sistemáticamente. De modo que Wyeth es, por lejos, la apuesta más segura para esta enfermedad. Sus productos estrella -el antidepresivo Effexor, la vacuna Prevnar y Enbrel, para la artritis- contribuyeron a aumentar las ventas en un 9%, a US$ 20.400 millones, el año pasado. Las ganancias por acción crecieron 14%, a US$ 3,08, en 2006. Si tiene éxito con sólo algunas de las doce drogas que está desarrollando para combatir el mal de Alzheimer, sus utilidades serán enormes. Con que solamente una parte de los quince millones de personas que sufren deterioro cerebral en el mundo inviertan sus ahorros en tratamientos para paliar la enfermedad, el Alzheimer será un mercado millonario.
FUENTE: Condensado de la revista Mercado (República Argentina)
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Envejecer es inevitable, volverse demente no
Según el profesor Dr. José Manuel Martínez Lage, neurólogo perteneciente a la Unidad Clínica de Trastornos de la Memoria del Departamento de Neurología y Neurocirugía de la Clínica Universitaria de Navarra, para envejecer sanamente, hay que vivir sanamente durante toda la vida adulta. Se debe hacer una dieta baja en grasas, comer frutas y vegetales. Recordar que lo que es bueno para el cuerpo es bueno también para el cerebro. Se tienen que realizar ejercicios físicos y aeróbicos. Hay que evitar el estrés que es un gran enemigo de la memoria; las hormonas del "distrés" anulan literalmente los centros cerebrales de la memoria. Asimismo, se deben activar las neuronas con actividades recreativas, educativas e intelectuales.
Instrumental médico "for export"
Este año la Unión de Exportadores y el Banco de la República le otorgaron a Biogénesis SRL el Premio a la Innovación Exportadora en la categoría micro y pequeñas empresas por su producción de dispositivos de uso terapéutico, en particular de sensores de saturación de oxígeno y de temperatura para uso humano, que incorporaran un significativo valor agregado nacional, y también por sus logros en materia de apertura de mercados externos en relativamente muy poco tiempo.
"Al igual que otras pequeñas empresas uruguayas, Biogénesis SRL se fundó en plena crisis económica de 2002 porque la devaluación del peso le dio un mayor margen de maniobra a la industria nacional. Su objetivo fue -y sigue siendo- la producción de sensores de temperatura, sobre todo para incubadoras, de saturación de oxígeno en la sangre y de electrocardiografía (ECG). La razón de esta elección obedece a que estos aparatos tienen una gran demanda de parte de los hospitales y clínicas médicas ya que deben reemplazarse dos o tres veces al año por estar en contacto permanente con los pacientes. La apuesta es competir, tanto en calidad como en precio, con las marcas prestigiosas de grandes compañías multinacionales en el mercado externo sin dejar de lado la plaza local que, si bien es muy limitada, tuvo gran importancia en la primera hora de este emprendimiento", explicó Jorge Vilardino, director de Biogénesis SRL.
PRODUCCIÓN. En sus inicios, Biogénesis SRL armaba la totalidad de sus productos con componentes importados, haciéndolos compatibles con el funcionamiento de equipos norteamericanos y europeos (incubadoras, monitores, etc.) existentes en nuestro país. Poco tiempo después, comenzó a desarrollar el diseño de esos aparatos y también fue incorporando partes y piezas nacionales. Hoy la matricería se produce en Uruguay, se inyectan algunas piezas de PVC y se fabrican varios cables de los sensores de ECG, aunque se siguen importando los componentes electrónicos. Luego de cinco años de presencia en el mercado, el instrumental de Biogénesis SRL es reconocido mundialmente, formando parte de los equipos originales de varias empresas, tales como Thesa y Sim de México, Omnimed de Brasil, Feas y Micromedical de Argentina y AMS de Turquía.
Su fundador, Jorge Vilardino, quien trabajó durante muchos años en la venta y reparación de equipos médicos, constató que la demanda de dichos dispositivos era permanente debido a que su vida útil es relativamente corta y que su costo resultaba muy elevado para los parámetros locales. En efecto, un sensor de temperatura importado de Estados Unidos o Europa cuesta unos US$ 150, mientras que uno fabricado en Uruguay se vende a los hospitales a un tercio de ese valor. A su vez, el precio al consumidor final de los sensores de saturación de oxígeno de marcas internacionales es de US$ 450, pero Biogénesis SRL manufactura un aparato similar por la quinta parte de ese valor.
EXPORTACIONES. En 2003 dio comienzo una corriente exportadora al mercado paraguayo y, curiosamente, a Tailandia, donde una empresa que fabrica sensores de saturación de oxígeno empezó a importar sensores de temperatura uruguayos. Con esa compañía tailandesa y, más tarde, con otra española, Biogénesis SRL mantiene un fluido intercambio de información tecnológica y comercial así como la venta de componentes de este tipo de aparatos. En los años siguientes, las exportaciones se fueron extendiendo a varios países de la región y de ultramar. En la actualidad, cuenta con 32 distribuidores en veinticuatro países, que cubren prácticamente todo el mercado latinoamericano, buena parte del sudeste asiático e India, pese a la fuerte competencia de China, y varios países africanos.
A partir de su consolidación como exportador en 2004, Biogénesis SRL ha venido creciendo a una tasa del 100% anual. El año pasado facturó unos US$ 200.000, de los cuales más del 90% de los ingresos correspondieron a ventas al exterior. Según Vilardino, "las posibilidades de expandirnos serán altísimas una vez que nuestros productos sean autorizados para ingresar al mercado europeo. Para ello nos estamos preparando para obtener la certificación CE". Esta marca es un requisito obligatorio que indica que el producto, así como su empaque y la literatura adjunta, puede ser vendido legalmente dentro de la Unión Europea y el Área Europea de Libre Comercio porque cumple con los estándares mínimos de seguridad y, por lo tanto, con un mínimo nivel de calidad.
CALIDAD. Por otra parte, UNIT ha certificado el cumplimiento del sistema de gestión de calidad implantado por Biogénesis SRL con la norma ISO 9001:2000, así como la norma ISO 13845:2003 referida a la seguridad, precisión y calidad del instrumental terapéutico diseñado y manufacturado en Uruguay.