Coyuntura permite alta rentabilidad

| El buen nivel de spread en la actividad bancaria se basa en intermediar plazos cortos aprovechando las tasas globales altas

Sin llegar a un nivel de euforia, el estado de ánimo en el gobierno y en los bancos sobre el nivel de actividad en el sector es de amplia satisfacción. El primero está satisfecho y muestra con orgullo el proceso de desdolarización que ocurre en esta actividad y remarca la solidez que ha adquirido el sector luego de la crisis. Los responsables de la gestión de estas instituciones se encuentran satisfechos con el nivel de rentabilidad y la mejora en los indicadores de gestión y solvencia que se muestran mes a mes. Pero detrás de este humor, lo cierto es que la actividad de intermediación financiera no está acompañando el crecimiento de la economía y algunos de los elementos de satisfacción se pueden reputar como simplemente coyunturales.

Empezando por la materia prima, los depósitos bancarios realizados por el sector privado en los dos últimos años pasaron de US$ 8.306 millones a US$ 9.688 millones, un aumento del 17% que reiteradamente se ha visualizado como indicio del retorno de la confianza en el sistema financiero luego de la profunda crisis del 2002. Los depósitos de no residentes en moneda extranjera, una de las líneas de trabajo tradicionales del sector, registran una tasa modesta de crecimiento (8%). El ahorro de los residentes en moneda extranjera registra un aumento superior (14%) y sigue siendo predominante en el pasivo de los bancos al comprender las dos terceras partes de los depósitos.

La verdadera estrella en materia de crecimiento son los depósitos en moneda nacional que casi exclusivamente corresponden a residentes. En los dos años terminados en mayo aportan un equivalente a US$ 476 millones al crecimiento, con una tasa del 47%. La evolución del dólar puede exacerbar el comportamiento de estos depósitos pero si se toman en pesos corregidos por la evolución del IPC se comprueba un incremento del 25% en los dos años. En el Gráfico Nº 1 se observa la creciente participación de estos depósitos en el total que, de todas formas, alcanzan apenas el 15% del total.

A pesar de que los depósitos muestran señales de crecimiento real en sus respectivas monedas, la participación en el PIB del ahorro que realiza el sector privado en los bancos está perdiendo peso. Si se comparan los valores de mayo con el producto nominal del año anterior se observa que en mayo del 2005 se tenían depósitos del sector privado por 63% del PIB y en mayo del 2007 bajaron al 50% del producto.

CORTO PLAZO. Los depósitos del sector privado son mayoritariamente a corto plazo; en el Gráfico Nº 2 se presenta la participación de los depósitos a la vista en ambas monedas por parte del sector privado. No se logra salir del corto plazo a pesar de que el público ha recuperado la confianza. El 70% de los depósitos a la vista es un porcentaje muy alto.

La contracara de esta situación es la mejora en la rentabilidad de los bancos. En efecto, al captar a corto plazo, la tasa de interés promedio que se paga es muy baja. Por lo general, los depósitos a la vista no están pagando intereses y en los plazos fijos las tasas promedio del sistema son muy bajas (2,5% en pesos y 2,1% en dólares). Por lo tanto, el costo de los fondos para los bancos está entre 0,5% y el 1,0% anual para ambas monedas.

Las colocaciones le permiten a los bancos obtener rendimientos en el orden del 25% para las colocaciones en pesos uruguayos y del 8% para los créditos en dólares y por encima del 5% para las colocaciones financieras en dicha moneda. De esta forma el spread actual de la intermediación es superior a 20 puntos porcentuales por el lado de los pesos y en el orden de los 6 puntos para el margen financiero en dólares.

CRÉDITOS. La intermediación financiera ha caído fuertemente, el crédito dentro del activo de los bancos es solamente el 33% en los bancos privados y el 20% en el Banco República. La mayor parte de las colocaciones corresponden a depósitos y colocaciones en el exterior.

El crédito ha crecido en los dos últimos años. Medido en dólares la mejora ha sido del 18%, levemente superior a la de los depósitos. En el Gráfico Nº 3 se presenta la evolución del crédito en moneda nacional y en moneda extranjera, expresados en dólares. De todas formas este crecimiento no está acompañando a la actividad económica. Si se mide el crédito en pesos constantes corrigiendo el efecto de la inflación con el IPC se observa que no creció y que se mantiene estable, mientras en el mismo período de dos años el PIB aumentó 14%.

El comportamiento es diferente según la moneda en que esté expresado el crédito. La moneda nacional ha crecido fuertemente mientras que las extranjeras muestran un retroceso real fruto de la caída en la cotización del dólar. En efecto, mientras el crédito en moneda nacional creció 29%, en moneda extranjera registra una caída del 13%.

Estas variaciones disímiles entre monedas llevan a que la estructura se modificara alcanzando un 30% de las colocaciones en moneda nacional cuando hace dos años la proporción era del 23%.

Esta desdolarización del crédito tiene una explicación en la reestructuración de carteras y en la normativa del Banco Central. El resultado no es neutro en cuanto a la participación de créditos vencidos ya que han existido casos de pasaje a moneda nacional luego de las refinanciaciones de deudas vencidas. En el Gráfico Nº 4 se observa como el comportamiento de los créditos vencidos por moneda ha sido muy diferente. Hay una caída sistemática de la morosidad en la cartera en dólares que pasa del 12% al 4% del total. Mientras tanto, en pesos se observan porcentajes muy superiores (arriba del 40%) y un empeoramiento reciente, donde incide fuertemente el Banco Hipotecario.

PERSPECTIVAS. La situación observada se puede considerar como buena pero transitoria. Los depósitos a plazo no muestran señales de recuperación y las tasas de interés que se ofrecen son muy bajas. Una prueba de ello es el escaso éxito que se ha tenido en la recuperación de los depósitos de no residentes, luego de una sangría muy fuerte en el 2002.

Estando fuertemente a la vista, la rentabilidad extraordinaria de la actualidad (en muchos bancos supera el 20% anual) es muy sensible a la tasa de interés internacional de corto plazo ya que difícilmente se pueda hacer otro tipo de colocación con una estructura de fondos de muy corto plazo. Se espera que esta coyuntura comience a revertirse con una baja en las tasas internacionales de corto plazo.

Respecto a los depósitos no hay buenas perspectivas. El plazo largo y la moneda nacional para los depósitos requieren un ambiente macroeconómico estable y predecible, sobretodo en materia de inflación. En este sentido la situación actual no es la mejor ya que la inflación se encuentra por encima de lo anunciado por el gobierno y hay cada vez más incertidumbre sobre la evolución futura de los precios. Como agravante a partir del mes que viene comenzarán a estar gravados con el impuesto a la renta y la confidencialidad del secreto bancario se va erosionando paso a paso.

En el caso del crédito, la participación en el PIB es descendente y actualmente se encuentra apenas en el 22%. La moneda extranjera es cada vez menos utilizada aunque la calidad de dicha cartera es cada vez mejor. Como esta parte del negocio va a ser necesaria para la supervivencia de la rentabilidad de las instituciones de intermediación financiera, es altamente aconsejable que afinen su capacidad y los canales para colocar crédito doméstico para cuando las tasas de interés internacionales interrumpan este juego de intermediación de corto plazo prácticamente libre de riesgo.

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