La economía uruguaya sigue atravesando por un período de bonanza. En el primer trimestre del presente año el PIB se incrementó 6,7% respecto a igual período del año anterior. Si se analizan períodos de doce meses, el crecimiento es levemente superior, 7%.
Si bien el ritmo de crecimiento no es el "asiático" de 2004 (11%), y se ha ido desacelerando a medida que se recuperaba la actividad, durante el pasado trimestre el producto creció a una tasa muy elevada para los estándares uruguayos.
NORMALIDAD. Si se analiza el comportamiento trimestre a trimestre en términos desestacionalizados, se observa que luego del fuerte aumento del segundo trimestre del año pasado, en las tres últimas mediciones la economía creció a una tasa anualizada del 4,8%, similar a la mediana de las expectativas del mercado (4,95%), por lo que se puede afirmar que la economía no está dando sorpresas y evoluciona de acuerdo a lo esperado, desacelerándose lentamente.
De todas formas, las cifras anteriores son elocuentes del buen momento, influenciado en gran medida por un contexto internacional favorable, que posibilitó la superación de los niveles de producción anteriores al inicio de la crisis.
Asimismo, y pese al gran esfuerzo que hemos realizado los uruguayos en los últimos años para atender los servicios del mayor endeudamiento en que se incurrió en medio de la recesión, se recuperó el ingreso neto del país, o sea, aquella parte del ingreso que queda disponible para el gasto una vez descontado el pago de intereses.
Esa realidad incidió en la economía que ya arrastra diecisiete trimestres consecutivos de crecimiento, al principio estimulada por la demanda externa, y a partir del último año, por la recuperación del mercado interno.
DEMANDA INTERNA. Precisamente, son los componentes de la demanda interna los que contribuyen en mayor medida al crecimiento del PIB en los últimos tiempos. Ello lo podemos apreciar con claridad si analizamos la evolución del nivel de actividad desde la perspectiva de la oferta y demanda o utilización finales (ver cuadro).
En el último trimestre la demanda total de bienes y servicios disponibles de la economía se incrementó casi un 8% respecto a igual período de 2006. Sobresale nítidamente el consumo privado, que aumentó 10,1% en el último trimestre, y que explica por sí sólo las dos terceras partes del crecimiento total de la demanda final.
La ya comentada recuperación del ingreso nacional, que se manifestó en una mejora del ingreso de los hogares, unida al aumento del empleo está detrás de esta expansión del consumo interno. Los temores asociados a la crisis parecería que van quedando atrás, lo que se ve no sólo en el mayor consumo de las familias, sino también en la actitud de la banca, que ha reiniciado la oferta de préstamos al consumo.
Otros componentes de la demanda que también han mostrado gran dinamismo han sido la exportación y la inversión privada. Del desempeño exportador mucho se ha analizado, y brevemente se explicaron las causas de su gran incidencia al inicio de la nota. De todas formas, es importante señalar que el motor de crecimiento del sector externo ya no es la carne sino otros productos agropecuarios como los lácteos y algunos cultivos que se han visto favorecidos por una demanda creciente, no en tanto de alimentos, sino de materia prima para la elaboración de combustibles alternativos a los derivados del petróleo.
A ello hay que agregar la demanda regional, por cierta variedad de productos industriales, en un contexto de crecimiento de los países vecinos. Todo ello habla de la capacidad del sector productivo de adecuarse a los cambios en su entorno.
INVERSIÓN. El caso de la inversión privada resulta bien interesante. En el último trimestre, la formación bruta de capital fijo por parte de los privados se incrementó 32,2% (35,8% en los últimos doce meses). Pero para tener una idea más acabada del comportamiento de la inversión en los últimos tiempos, presentamos el Gráfico Nº 2 en el que mostramos la evolución de esta variable en períodos de doce meses móviles.
Se observa allí que, pese al fuerte incremento de los últimos tiempos, la inversión privada recién ha recuperado el nivel previo a la crisis. Con el agravante de que en el último año el país recibió el proyecto privado individual más importante de su historia (que explica en buena medida las altas tasas de crecimiento del período), por lo que no es dable esperar que persistan estas tasas de aumento de la inversión. Por lo pronto, la tasa de crecimiento del último trimestre fue inferior a la de los últimos doce meses.
OFERTA. El comportamiento de la demanda fue delineando el desempeño de los distintos sectores que componen el PIB.
Sobresale así el resultado de la industria manufacturera, que tras un magro desempeño en el segundo semestre de 2006, aumentó su producción un 12,5% en el primer trimestre del presente año (ver Gráfico Nº 3). El crecimiento manufacturero, si bien liderado por la exportación, es un fenómeno generalizado a todo el sector.
Otro sector que experimentó un crecimiento importante fue el de Transporte y Comunicaciones (10,4%), debido a los mayores volúmenes de carga transportados, y fundamentalmente, a la expansión de la telefonía celular. Al respecto, hay que señalar que el crecimiento estaría tendiendo a enlentecerse. Si consideramos la evolución del último semestre, el sector estaría creciendo al 7,6% y no al 14,3% registrado en el año que finalizó en septiembre de 2006.
El Comercio, que fue el otro sector que aumentó por encima del promedio, debido al ya citado incremento del ingreso.
Por su parte, la Construcción cayó ante la finalización de las obras de la nueva central de UTE, y el Agro debido a un descenso de la faena y de las áreas sembradas.
PERSPECTIVAS. Como hemos visto, la economía uruguaya continúa atravesando la senda de expansión iniciada cuatro años atrás, creciendo a tasas muy elevadas, más que duplicando la tendencia de largo plazo. Esta dinámica difícilmente se mantenga a lo largo del presente año y cabría esperar una desaceleración, a medida que se va agotando la capacidad ociosa.
Además, hay que tener presente que a partir del mes próximo entrará a regir la reforma tributaria, que impactará directamente a través del IRPF en un porcentaje importante de la población, lo que seguramente traerá un impacto en el consumo interno, que como ya vimos, fue la variable que más contribuyó al crecimiento durante el primer trimestre del año.
En cuanto al panorama internacional, si bien las perspectivas siguen siendo favorables, en las últimas semanas se ha dado un aumento de las tasas internacionales, lo que ha impactado negativamente en el precio de los títulos de deuda pública, y podría llegar a tener algún impacto en los flujos de capitales orientados a la región.