WILLIAM PESEK | BLOOMBERG
Diez años después de la crisis asiática, la región se regodea en un crecimiento fuerte y mercados pujantes.
La exuberancia fue palpable en Kioto, Japón, donde el Banco Asiático de Desarrollo realizó su reunión anual. Los políticos, banqueros y economistas de todos los centros financieros hablaron sobre las vastas oportunidades en una región de la que muchos huyeron una década atrás y, hasta hace poco, evitaban de manera obvia.
El foco en los índices de crecimiento de Asia también está engendrando orgullo sobre cuán lejos ha llegado la región desde 1997. Tal vez el mejor ejemplo es el argumento de que a China e India les está yendo tan bien que ya no necesitan la economía de Estados Unidos.
"Esta idea de que Asia se está desacoplando es un mito total", dijo Ifzal Ali, economista jefe del Banco Asiático de Desarollo, con sede en Manila, en una entrevista en Kioto. "Esto simplemente no está sustentado por los hechos".
Otros economistas, entre ellos los de Merrill Lynch & Co., tienen un punto de vista muy diferente.
"Tenemos cada vez mayor confianza en que Asia puede resistir una desaceleración en Estados Unidos", arguyeron los economistas de Merrill que trabajan en Asia en un informe del 24 de abril. "Nuevos mercados de exportación (Japón, Europa y el mundo en desarrollo), nuevos productos de exportación (servicios y trabajo), la demanda interna (especialmente la inversión) y políticas macroeconómicas de apoyo deberían ayudar a amortiguar el crecimiento regional conforme se desacelera Estados Unidos".
Para economistas como Ali, el énfasis está en la palabra "colchón".
BONANZA DE ASIA. Asia está descollando y tiene más locomotoras de crecimiento que hace una década. Japón, que se deslizaba a una deflación en 1997, está creciendo de nuevo. Y como señala Merrill Lynch, China e India combinadas ahora representan mucho más que 20 por ciento del producto interno bruto en términos de paridad de poder adquisitivo, más que la proporción de 19,7 por ciento de la economía de Estados Unidos.
Contemplada de esa manera, Asia parecería ser inmune a una desaceleración de Estados Unidos. No obstante, en un nuevo informe, Ali dice que las fuerzas de la globalización y los cambios en la naturaleza del comercio están simplemente enmascarando la vulnerabilidad de Asia a Estados Unidos.
Veamos China, el mayor impulsor de exportaciones regionales en Asia. Pese a todo el entusiasmo por el crecimiento de 11 por ciento de China y su mercado de 1.300 millones de personas, su demanda final -en esencia, bienes comprados en China-constituye apenas 6,4 por ciento del comercio asiático total. Esa es apenas la mitad de la contribución de Japón.
Cuando se analizan en profundidad los datos del comercio en Asia, más de 70 por ciento del comercio dentro de la región consiste en los llamados bienes intermedios que son usados en la producción, según Ali. De éstos, la mitad son creados por la demanda fuera de Asia. Y aproximadamente 61.3 por ciento de las exportaciones asiáticas totales son finalmente consumidas en Estados Unidos, Europa y Japón.
SI EL G-3 ESTORNUDA. "Es el caso de que si las economías del G-3, en particular Estados Unidos, estornudan, Asia se resfría también", dice Ali. "La demanda débil en Estados Unidos golpeará a los actuales impulsores del crecimiento asiático, que lastimarán al resto de Asia".
Nada de esto significa minimizar los cambios importantes que ocurrieron en Asia después de la crisis de 1997. Los sistemas financieros son más saludables, los niveles de vida son generalmente más altos y se han amasado suficientes reservas monetarias para proteger a las economías de la volatilidad en los mercados.
"Los inversores no deberían apresurarse a creer que lo que ocurre en Estados Unidos no importa en Asia", dijo Caio Koch-Weser, subdirector de Deutsche Bank AG.
SINCRONIZACIÓN. Peter Fisher, jefe de operaciones asiáticas para la firma de inversión BlackRock Inc. de Nueva York, dijo que "Asia, más que desacoplarse de Estados Unidos, se está sincronizando" con tendencias en las mayores economías. Más aun, Fisher advirtió que los inversionistas -en Asia y otras partes- pueden estar haciendo la lectura incorrecta sobre los riesgos que emanan de los equilibrios económicos en todo el mundo.
"Siempre me preocupa cuando todos estamos de acuerdo sobre algo", dijo Fisher sobre el punto de vista que se sostiene generalmente de que desequilibrios como los déficit del presupuesto y la balanza comercial de Estados Unidos, una moneda china subvaluada y tipos de interés extremadamente bajos en Japón son insostenibles. Y aun así, se han prolongado por tanto tiempo sin que haya una crisis o se hayan adoptado medidas oficiales para enmendarlos.
"Eso me dice que aún no los comprendemos", dijo Fisher.
Otra razón por la cual Asia no es tan independiente de Estados Unidos como se cree es la acción tomada en Pekín y Nueva Delhi para enfriar el crecimiento. Una suposición clave del argumento de desacople de Asia, después de todo, es que China e India sigan ascendiendo con rapidez. La economía de Japón, entretanto, sigue estando orientada a las exportaciones. Una demanda interna robusta en la mayor economía de Asia sigue siendo elusiva.
AÚN POR VERSE. Lo que motiva la teoría de que Asia puede sostenerse por sí solo es el éxito de la región al soportar el más lento crecimiento de Estados Unidos en el 2006, un periodo caracterizado por un mercado inmobiliario que se desplomaba. Con todo, la crisis del mercado de la vivienda no causó una recesión en Estados Unidos, como muchos predijeron, dijo Abby Joseph Cohen, estratega jefe de inversión para Estados Unidos de Goldman Sachs Group Inc. en Nueva York.
Con otras palabras, el punto de vista de que Asia se está desacoplando aún tiene que ser comprobado. Si lo fuera, serán más que unos pocos inversionistas que apuestan a un fuerte crecimiento asiático en los años por venir quienes se llevarán una desilusión amarga.
"Asia ha recorrido un muy largo camino desde la crisis", dijo Ali."No exageremos cuán preparada está para sostenerse por sí sola. Esta región llegará allí; pero aún le falta".