La empresa uruguaya de informática Quanam nació hace veintinueve años con el nombre de Quantum Consultores Asociados, respondiendo a su carácter de consultora. Su especialización en brindar soluciones de tecnología, información y organización la llevó de la mano a representar a grandes firmas internacionales de software. Tuvo el raro privilegio de que una multinacional como PeopleSoft la designara como business partner para Uruguay y Argentina hace más de diez años. Tiempo después, cuando su socio es absorbido por el gigante Oracle, el área de acción de la compañía ya se había expandido por toda América Latina. "Por ser una empresa de conocimiento, valoramos el capital intelectual como nuestro mayor activo. Contamos con más de 540 profesionales: ingenieros, analistas, administradores, contadores y estadísticos, de los cuales unos 130 trabajan en Uruguay y unos 410 en las nueve oficinas del exterior", afirmó el ingeniero Víctor Ganón, socio fundador de Quanam. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.
-¿En qué consiste el negocio de Quanam?
-Desde nuestros orígenes en 1978 nos hemos definido como una compañía de conocimiento porque la base del negocio de Quanam es el conocimiento aplicado a la solución de los problemas informáticos que tienen nuestros clientes. La empresa no cuenta con un producto de software propio y, por eso, nuestra actividad se centra en la consultoría, que es el área de mayor crecimiento de la industria de las tecnologías de la información. Estos servicios también se prestan en los países más avanzados, pero son difíciles de transplantar e, indudablemente, más caros. En la industria del software, a nivel mundial, un tercio de la facturación corresponde a la venta de productos y dos tercios a los servicios. Ambas actividades son muy diferentes pese a funcionar dentro del mismo sector. Las empresas dedicadas a la producción de software invierten al principio mucho dinero en su desarrollo; pero, una vez obtenido el producto, los costos de reproducción son absolutamente marginales. En cambio, las firmas especializadas en consultoría tienen necesariamente que contratar el doble de especialistas si quieren duplicar su facturación.
-¿Es Quanam una empresa de capitales nacionales exclusivamente?
-Los cinco socios que componen la empresa y casi todos los country managers de nuestras nueve oficinas en el exterior, son uruguayos. No obstante, Quanam está estrechamente vinculada a Oracle, con la cual somos socios de negocios para la implementación de todos sus programas de software de aplicaciones. Ese acuerdo nos abre el espectro para toda su amplia línea de productos así como los de PeopleSoft, Siebel y JDEdwards, que son compañías que fueron adquiridas por el gigante multinacional en los últimos años. En Uruguay y Chile tenemos además la representación de Oracle para todos sus productos de tecnología. En el resto de América Latina, sólo actuamos en la parte de software de aplicaciones.
-¿Cuáles son los principales logros de su compañía?
-Quizás nuestro mayor logro es haber podido sobrevivir y crecer sostenidamente durante veintinueve años. Hoy nuestra actividad se está expandiendo a una tasa del 45% anual, tanto a nivel local como internacional. Contamos con oficinas en Buenos Aires, Santiago, Lima, Bogotá, San Pablo, Río de Janeiro, México DF y Miami. Desde allí también atendemos a los mercados vecinos. En nuestra casa central en Montevideo, nuestros consultores están habituados a actuar al lado de los empleados de cada cliente en su propio local de trabajo, o a distancia, en la modalidad offshore, para empresas fuera de Uruguay.
-¿Cuáles han sido las claves del éxito de Quanam?
-Por ser una empresa de conocimiento, valoramos el capital intelectual como nuestro mayor activo. Consideramos que hay tres vertientes de capital intelectual. Una es el capital humano propiamente dicho, que defendemos y acrecentamos mediante la contratación de los mejores técnicos en cada uno de los países donde operamos. En general, seleccionamos profesionales recién recibidos o próximos a recibirse no sólo en las carreras de informática, sino también en administración, contabilidad, estadística, etc. y, luego, los formamos dentro de nuestra metodología. Esto vendría a formar parte de la segunda vertiente que llamamos capital estructural, o sea que Quanam tiene su propia forma de trabajo que la diferencia del resto de las consultoras del mercado. A su vez, eso hace que cada uno de nuestros especialistas lleva al cliente no sólo lo mejor de sí mismo, sino también las mejoras prácticas y los conocimientos que se han ido acumulando en la empresa. Además, hace más de cuatro años obtuvimos el certificado en calidad ISO 9001 y a fines de año seguramente nos certificaremos en el nivel 3 del modelo del Center for Management of Information (CMI) de la Universidad Carnegie-Mellon, lo cual habla muy bien de nuestra capacidad para llevar a cabo proyectos exitosos. Finalmente, la tercera vertiente es el capital de clientes o de relaciones, que tiene una importancia esencial dado que cada uno de nuestros clientes es la referencia inequívoca para obtener nuevos trabajos.
MERCADOS EXTERNOS
-¿Cómo se posicionó Quanam en el mercado internacional?
-Empezamos siendo business partners de PeopleSoft hace más de diez años y a medida que conseguíamos clientes en otros países fuimos abriendo progresivamente filiales en toda América Latina, excepto en Argentina donde ya habíamos instalado una oficina a principios de los noventa.
-¿Cuáles han sido los últimos mercados a los que accedió la empresa?
-La última oficina que abrimos fue la de Miami en 2006 con el objetivo de atender los mercados de Centroamérica y el Caribe que anteriormente se cubrían desde México. El crecimiento explosivo del mercado mexicano nos convenció de que la oficina local se dedicara a trabajar exclusivamente con los clientes de ese país. En este momento, ese es nuestro mercado más importante, que representa una cuarta parte de la facturación de Quanam. Dos años atrás habíamos instalado filiales en las dos principales ciudades de Brasil: San Pablo y Río de Janeiro.
PROYECTOS
-¿En qué proyectos está embarcado Quanam actualmente?
-Dentro de los muchos proyectos que tenemos entre manos, el más ambicioso es el de SAT de México, que equivale a la DGI uruguaya. Estamos trabajando con nuestros profesionales mexicanos in situ y en forma remota desde Montevideo, lo que suma un total de ochenta técnicos involucrados en el proyecto. El objetivo para el que estamos colaborando junto con otras empresas es instalar allí un programa informático de PeopleSoft manejado ahora por Oracle, que costará un total de U$S 55 millones. Quanam tiene la ventaja de ser la única consultora latinoamericana capaz de hacerse cargo de trabajos de esa magnitud por contar con el mayor plantel de consultores calificados de la región. Hace unos años, por ejemplo, nuestra firma por sí sola realizó un proyecto para instalar en el plazo de un año el software Customer Relationship Management (CRM) en los cinco bancos del Grupo Aval de Colombia, lo que requirió la participación de setenta consultores.
-¿Dónde será la próxima gran inversión de Quanam?
-En este momento tan favorable para todas las economías del mundo, no somos demasiado proactivos debido al fuerte crecimiento que ya experimenta la actividad local y en las oficinas del exterior, más los proyectos que surgen en Europa. Sí está claro que nuestra expansión se produce cada vez más en la dirección de proyectos de gran porte, con un fuerte componente de trabajo a distancia. El año pasado concretamos un proyecto muy grande para un cliente en Bélgica en la modalidad offshore, que requirió la dedicación de veinte personas en Uruguay. Sí tenemos claro que así como hay compañías de consultoría -por ejemplo, las de India que se mueven con mucha soltura en los mercados de habla inglesa-, Quanam tiene grandes ventajas comparativas en los países latinoamericanos y de la península ibérica, por razones de índole cultural que se deben aprovechar. No obstante, también estamos capacitados para trabajar en Norte América que representa el 50% del mercado de software mundial, aunque no todo nuestro personal habla inglés. Por ese motivo, nuestros consultores están tomando clases de ese idioma patrocinados por la empresa.
SOFTWARE URUGUAYO
-¿Qué reputación tiene el software uruguayo en el exterior, tanto por su nivel de calidad como por su precio?
-A diferencia de Quanam que es una consultora, la mayoría de las empresas uruguayas se dedican a producir software, aunque también proveen algunos servicios. En general, sus productos son muy respetados y les va muy bien. Cabe señalar que las exportaciones de software local, que se estiman en unos U$S 130-140 millones anuales, representan una mínima expresión del comercio mundial de informática, que totaliza aproximadamente U$S 700.000 millones anuales. Aunque Uruguay duplique o triplique sus ventas al exterior de productos y servicios de las tecnologías de información, no va a ser visto como una amenaza por los demás competidores. Si bien ese aspecto puede ser considerado una ventaja para los productores uruguayos de programas informáticos, debemos tener claro que las consultoras como Quanam no pueden absorber todos los proyectos que se le presenten, porque eso puede implicar la contratación de más gente, por encima de la tasa de crecimiento actual, que ya es muy elevada.
-¿Cómo prevé el desarrollo de las industrias locales de tecnologías de la información?
-Es imposible prever la actividad en esta industria con una proyección mayor a uno o dos años dados los cambios vertiginosos que se producen en el sector informático. Siempre cito que la única forma de predecir el futuro es construyéndolo.
La certeza jurídica es fundamental para la industria informática de Uruguay
r -¿Qué rol debería desempeñar el Estado en el desarrollo de la industria del software?
-El Estado debería proveer las mejores condiciones para el desarrollo sostenido de esta industria, pero no debe actuar con un rol indicativo para determinadas actividades. Discrepo con lo expuesto por el ingeniero Oscar Garretón en la reciente conferencia de The Economist en Montevideo, quien propuso la creación de software nacional casi en forma exclusiva para las industrias básicas de cada país. Señaló que debería ser para la minería en Chile y, por extrapolación, en el caso de Uruguay debería apuntarse a la agropecuaria. Creo que tenemos que apostar a todas las industrias porque hay ciertos nichos que no están debidamente aprovechados en cada una de ellas. Como los fabricantes uruguayos de software son jugadores de nicho, lo mejor que pueden hacer es buscar y encontrar esos espacios en el país y en el mundo.
-¿Cómo se podrían mejorar las condiciones para el desarrollo de la producción de software en Uruguay?
-Uno de los elementos más importantes para la industria de las tecnologías de la información es la certeza jurídica. Y como ejemplo me refiero específicamente al estatus legal del trabajador en este sector, que debería ser muy diferente al de las industrias tradicionales. También las relaciones laborales se dan en forma diferente porque las tareas, muchas veces, no implican una presencia física ni siquiera una dirección de parte de la empresa. El trabajador de software puede estar operando desde su casa directamente para un cliente de nuestra empresa y no tenemos forma de monitorear esa tarea. La única forma que tenemos para controlarlo es a través de resultados. Por lo tanto, el grado de dependencia de los técnicos en informática con las empresas es muy variado, y no debería existir una única forma de realizar aportes a la seguridad social. Por ello, en el pasado, la relación de las empresas de nuestro sector con el BPS no ha sido la mejor. Eso puede ir eventualmente en contra del desarrollo de la industria informática, y de su capacidad de creación de empleo genuino y de alto nivel.
-¿Qué otros obstáculos encuentra el sector del software para desarrollarse localmente?
-La falta de un mercado de capitales es uno, al que agregaría la casi inexistencia de capitales de riesgo. El ancho de banda para las comunicaciones por Internet es otro. Como el flujo de negocios del sector va a estar cada vez más volcado hacia el exterior, se precisa disponer de una mejor calidad en las comunicaciones y un costo competitivo con el resto del mundo. Actualmente las tarifas locales de banda ancha están muy lejos de los niveles que rigen en Estados Unidos y Europa.