JORGE CAUMONT
Las expectativas, en general, en Brasil han tenido un cambio interesante luego de algunas correcciones efectuadas por el Instituto Brasileño de Geografía Económica (IBGE) a algunos indicadores del comportamiento de la economía norteña en los últimos cinco años. El IBGE ha revisado el crecimiento de la producción de bienes y de servicios de los años 2002 a 2006 aumentándolo, en algunos años, significativamente. En particular, para el año pasado, el incremento del PIB, que inicialmente se estimara en 2.9% siendo uno de los registros más bajos a nivel mundial para un país emergente de las características de nuestro vecino, se revisó al alza y se llevó a un menos preocupante 3,7%. De todos modos, muchos analistas brasileños piensan que son necesarias reformas a nivel del mercado laboral, en el ámbito tributario y en el de la previsión social para que la expansión económica sea a un ritmo mayor y más duradera. Si bien los consumidores han venido bajando su confianza en el futuro de la economía desde hace tres meses, los empresarios industriales, las cámaras que los agrupan, las instituciones financieras, el Banco Central, el gobierno y los analistas económicos han modificado en sentido contrario, favorablemente, sus expectativas y, luego de las variantes introducidas por el IBGE, han mejorado sus previsiones sobre la expansión esperada para este año y para el que viene. Ahora sus estimaciones de crecimiento son de tasas mayores a las del último año y no menores al 4%.
BRASIL 2007. A juzgar por los datos dados a conocer por diversos protagonistas relevantes en la economía, este año será de crecimiento en todos los sectores productivos. En la agricultura habrá una cosecha récord (130 millones de toneladas), sensiblemente mayor a la del año anterior (117 millones). En el caso de la industria también se aguarda un crecimiento mayor al de 2006 -ha tenido su mejor marzo de la historia- por impulsos importantes, entre otras ramas, de la producción automotriz -también marcando récord histórico-, y mostrando aumentos notorios en los niveles de empleo y de horas trabajadas. La construcción civil sigue en auge con creciente demanda laboral y en el sector comercio, aumentan fuertemente las ventas minoristas a un ritmo de casi 8% interanual, impulsadas por una buena demanda de autos, de electrodomésticos y de materiales de construcción. El sector financiero crece a buen ritmo, al igual que las exportaciones, que se espera lleguen a algo menos de 150.000 millones de dólares este año. Asimismo, es destacable el crecimiento esperado por el gasto del gobierno, sobre todo cuando se efectivicen las medidas dispuestas en el retrasado Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).
Las previsiones de los analistas del mercado apuntan a una expansión económica del orden del 4.1% este año, aún sin los efectos del PAC y considerando una baja relativamente modesta de la tasa de interés de referencia (Selic) que, de ser menor como podría serlo dada la baja inflación en el país, debería promover un consumo interno mayor y consecuentemente, un también mayor crecimiento de la producción.
Conjuntamente con la continuidad del crecimiento esperado luego del ajuste del IBGE, más alto que el que se insinuaba a lo largo del primer trimestre de este año, los ya referidos protagonistas de la actividad económica desde el lado de la oferta, se espera que continúe una inflación relativamente baja. En los doce meses hasta marzo ha sido 2.96%, fundamentalmente explicada por una política monetaria sumamente restrictiva a través del manejo de la tasa de interés de referencia que hoy se ubica en 12.5%, luego de bajar muy lentamente desde su nivel de 18% de comienzos del año pasado.
Es ese comportamiento de la tasa de interés básica lo que ha venido explicando resultados que se pueden considerar magros de la expansión de la demanda agregada interna y de la producción global. Y, por otro lado, es una de las razones fundamentales que explican el comportamiento del mercado de cambios, el que sufre presiones bajistas del valor del dólar.
EFECTOS SELIC. La todavía alta tasa de interés básica -Selic-, cuyo nivel lo gobierna el Consejo de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de Brasil, se ha traducido en el último año, corregida por el aumento de precios, en una tasa real promedio para el año, del orden del 13%, muy criticada por los sectores productivos por ser la mayor tasa de interés real del mundo. Este elevado nivel del costo del dinero frena al consumo interno y a la inversión.
Si la tasa de interés real, como se presume que ocurriría si se bajara más aceleradamente la tasa Selic, se redujera más rápido, el arrastre de la producción que tendrían el consumo y la inversión sería más significativo y el crecimiento de la economía notoriamente mayor.
Pero por otro lado, un efecto muy destacable de tan alta tasa de interés, en este caso la nominal, viene siendo el formidable ingreso de capitales que tiene Brasil, en especial en este inicio de 2007. La diferencia entre la tasa de interés interna con las del resto del mundo provoca un ingreso de capitales que conjuntamente con un resultado en divisas también excedentario del comercio de bienes y de servicios, inunda a la economía con divisas que presionan a la baja del tipo de cambio. Recordando que el valor del dólar era de 2,90 reales al finalizar 2003 -y aún más alto antes- y que hoy es 2,03 reales, se puede entender el efecto de tal abundancia de dólares en nuestro vecino.
De no ser por el Banco Central que compra dólares en el mercado por magnitudes impresionantes -más de 30.000 millones de dólares en los tres meses y medio iniciales de este año-, lo que le ha llevado a tener un stock récord de reservas internacionales -118.000 millones de dólares al 19 de abril-, el precio de la moneda norteamericana se habría depreciado notablemente más.
Y, por supuesto, habría perjudicado más de lo que lo viene haciendo, a la expansión de las exportaciones de mercaderías que crecen de todos modos a un ritmo anual de 15% debido, en buena medida, a los altos precios internacionales de muchos de los productos que se embarcan al extranjero.
SI OCURRIERA… Es probable que con baja inflación y con buen colchón de reservas internacionales se intente, en los próximos meses, una disminución más acelerada de la tasa de interés y que, a partir de ello, la actividad económica brasileña repunte más de lo esperado por los analistas, por las asociaciones empresariales, por el gobierno y por la propia autoridad monetaria.
La contrapartida, aunque no drástica, sería una reducción del flujo de capitales que ingresa al país que no afectaría significativamente ni a la inflación ni al tipo de cambio. Y ello no dejaría vulnerable a Brasil ante alguna turbulencia financiera que provenga del exterior la que, por otra parte, y a no ser por ajustes técnicos -no por fundamentos económicos- que pueden generar algún nerviosismo de escasa duración como lo ocurrido dos veces este año en las bolsas chinas, no se vislumbra.
QUNOS TOCA. La situación macroeconómica de Brasil es sumamente favorable tanto para nuestras exportaciones de bienes como para la producción de sustitutivos de importación desde ese origen. El costo de vida en el país norteño es alto y los costos de producción son también altos -más altos que en nuestro país-, y si bien no se manifiestan en un crecimiento fulminante de nuestros embarques registrados de mercaderías hacia ese destino, sí se manifiestan en otros aspectos. Hoy el turismo brasileño en Uruguay bate récord; las ventas en la frontera han alcanzado niveles desconocidos en el pasado y, además, el apetito de empresarios brasileños por adquisiciones de empresas uruguayas también ha crecido.
Las expectativas de los propios agentes económicos norteños, con previsiones de inflación y de comportamiento de tipo de cambio que no modifican la situación actual para el resto del año, nos mantiene un escenario económico sumamente favorable hasta fines del año 2007.