La deuda pública bruta cae y se pesifica

| Las colocaciones domésticas en UI aumentaron y ganaron participación ante la cancelación de los pasivos con el FMI, que estaban en DEG.

Recientemente se difundieron los datos de la deuda pública al cierre del último año, y muestran que las obligaciones brutas del Estado uruguayo ascendieron a U$S 13.709 millones. Comparado con el cierre del año anterior se constata un descenso de U$S 235 millones respecto al 2005.

Por su parte, la deuda neta (deuda bruta menos activos) que al cierre de 2006 ascendió a U$S 9.145 millones, aumentó U$S 251 millones respecto al cierre del año anterior, de donde se desprende que los activos del Sector Público disminuyeron en U$S 485 millones en el último año.

El descenso de la deuda bruta, unido al aumento del PIB posibilitó la continuidad del proceso de reducción de la relación deuda / producto. En efecto, en términos de la generación de riqueza, el endeudamiento del sector público cayó casi 13 puntos porcentuales, para ubicarse en el 71%. Desde el año 2003 la relación deuda producto cayó en 38 puntos porcentuales (ver Gráfico Nº 1).

La fuerte caída, en un lapso tan corto, respondió sin duda al mayor nivel de actividad, no así a la disminución de la deuda, que a lo largo del período aumentó en U$S 1.546 millones.

Pero también incidió la apreciación del peso. De hecho, este último factor tuvo una gran incidencia, al punto tal que si la inflación en dólares en Uruguay hubiese sido similar a la de Estados Unidos, la deuda sería equivalente al 88% del PIB.

FMI. La evolución de la deuda bruta del sector público registra en el último año cambios importantes en los actores. En el Gráfico Nº 2 se presenta la evolución de las obligaciones de deuda que Uruguay mantiene con los organismos internacionales y con privados. Desde comienzos del 2005 la evolución se caracteriza por una amortización con los organismos internacionales al tiempo que aumenta la colocación de títulos a privados.

Este proceso llevó a que en el último trimestre del 2006 se amortizara la totalidad de la deuda que el país tenía con el FMI, que había aumentado de manera muy importante en el 2002 con motivo de la crisis, pero que hasta ese entonces era insignificante. Una de las primeras medidas de la actual administración fue refinanciar esa deuda, acordándose que el 40% de la misma sería pagado antes del 2008.

La inesperada evolución de la economía mundial y la gran liquidez reinante en los mercados internacionales, permitió al país el acceso fluido al financiamiento voluntario, y obtener así los recursos suficientes, no sólo para cubrir sus necesidades de caja, sino para amortizar la totalidad de la deuda con el Fondo. Asimismo se adelantó en un año la cancelación de los préstamos de emergencia que se habían contraído con el BID y el Banco Mundial durante la crisis del 2002, que por sus propias características, son más caros que los préstamos que otorgan normalmente estas instituciones.

En este contexto, en el último año disminuyó la deuda con organismos internacionales por U$S 2.877 millones. De ese total, U$S 2.300 corresponden a la cancelación de los préstamos con el FMI, y el resto a la amortización con los restantes organismos.

Como contrapartida, el gobierno realizó emisiones de bonos en el mercado internacional por U$S 3.588, que descontadas las amortizaciones, determinaron un incremento de sus obligaciones en títulos por U$S 2.587 millones.

En el último año se observan también cambios en quienes se endeudan dentro del sector público. El gran responsable del descenso de la deuda fue el BCU, cuyas obligaciones cayeron U$S 295 millones, seguido por las intendencias (U$S 61 millones) y el gobierno central (US$ 21 millones).

Por su parte, los pasivos de las empresas del Estado aumentaron U$S 139 millones. De todas formas, el grueso de la deuda (82%) corresponde al gobierno central.

ESTRUCTURA. La denominación de la deuda por monedas se detalla en el Gráfico Nº 3. Dos son los aspectos que sobresalen del mismo. En primer lugar la desaparición de las obligaciones denominadas en Derechos Especiales de Giro (DEG) en el último año. Esta unidad de cuenta es la que utiliza el FMI, y su evolución se explica por la cancelación de los pasivos con dicho organismo.

El otro hecho a destacar es el aumento de la deuda en dólares. Ya mencionamos que los pagos al FMI fueron posibles gracias a las colocaciones de títulos públicos en los mercados internacionales. Esas emisiones fueron básicamente en dólares, lo que llevó a aumentar la participación relativa de los títulos denominados en la divisa estadounidense del 64% al 75% del total.

Pero también aumentó la participación de las obligaciones en moneda nacional, fundamentalmente a través de instrumentos indexados a la inflación (unidades indexadas). De hecho, en términos porcentuales, las obligaciones en pesos fueron las que, en términos porcentuales, más crecieron en el último año, 43% frente al 16% del endeudamiento en dólares.

Los títulos en moneda nacional se colocan fundamentalmente en el mercado interno, y a mediados de 2006 el gobierno decidió dejar constante el stock de letras de tesorería en dólares, sin efectuar nuevas colocaciones hasta el presente año, satisfaciendo sus necesidades de financiamiento a través de la colocación de Notas en UI, buscando así apuntar a una desdolarización de la economía uruguaya.

La mayor parte de la deuda (U$S 9.310 millones) es con el exterior, y dentro de esa deuda externa, la mayor parte es con acreedores privados.

Un aspecto a resaltar es el reperfilamiento de la deuda que se produjo en el último año. Como resultado de esta operación las tres cuartas partes del endeudamiento externo del sector público (U$S 6.872 millones) vencen más allá del año 2013, y hasta ese año la situación no es apremiante (ver cuadro).

En cuanto a las colocaciones en el mercado doméstico, no debería haber problemas en renovarlas.

RIESGOS. Indudablemente el país redujo su vulnerabilidad, pero la probabilidad de que se presenten dificultades para el pago de la deuda, todavía es alta, dada la magnitud de las obligaciones.

La sostenibilidad de la posición fiscal a lo largo del tiempo depende del resultado fiscal, el costo del endeudamiento, la evolución del tipo de cambio y el plazo de las obligaciones.

En el corto plazo no parece haber mayores problemas en cuanto a la concentración de vencimientos, al tiempo que los mercados continúan líquidos, sin perspectivas de aumentos de tasas.

Sin embargo, a mediano plazo pueden aparecer algunos problemas. La situación internacional en algún momento se habrá de revertir, y la economía se enlentecerá. De hecho eso es lo que se espera para la economía uruguaya en el futuro cercano.

En ese contexto, y dada la elevada relación deuda / PIB, es fundamental mantener las cuentas públicas equilibradas. En el momento actual la situación fiscal está relativamente controlada, aunque todavía se discute en la interna del partido de gobierno el contenido de la próxima Rendición de Cuentas (que ya incorpora una serie de aumentos del gasto previstos en el propio Presupuesto y otros anunciados por el Presidente de la República), lo que puede resultar en un deterioro, que implicará un mayor déficit, y por consiguiente mayor endeudamiento, en un contexto que ya no será tan favorable como el actual.

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