La tendencia a la conducción de políticas procíclicas ha sido un problema en toda la región y superar esta tendencia es un desafío no sólo para Uruguay, sostuvo Gastón Gelos, representante residente del Fondo Monetario Internacional en Uruguay. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, el funcionario analizó las perspectivas de la economía uruguaya, la política fiscal y el endeudamiento público. A continuación se publica un resumen de la entrevista.
-En noviembre pasado cuando Uruguay canceló su deuda con el FMI, el ministro de Economía anunció que también caía el programa vigente con el organismo. ¿Cuáles son las nuevas modalidades de relacionamiento existentes entre Uruguay y el FMI?
-La relación volvió a ser la "normal", es decir la que el FMI tiene con la mayoría de sus países miembros. Es importante subrayar que el objetivo primordial del organismo internacional es promover políticas económicas para la mejora del nivel de vida de los habitantes de los estados miembros. En este sentido, aunque su función como institución de crédito es importante, sobre todo en períodos de inestabilidad mundial, hay otras funciones que quizá sean aún más relevantes. Me refiero, en primera instancia, al papel del Fondo como foro de discusión y monitoreo de las políticas económicas a nivel mundial. Otras funciones de importancia, de las cuales Uruguay continuará beneficiándose, incluyen programas de cooperación técnica y la capacitación de profesionales y funcionarios públicos, ambas en áreas especializadas.
-¿Es esta la primera vez que Uruguay logra cancelar la totalidad de su deuda con el FMI desde que se firmó el primer acuerdo stand-by con el organismo a fines de la década de los cincuenta?
-En realidad, hubo varios momentos en el pasado en los cuales Uruguay no tuvo deudas con el FMI. Por ejemplo, mirando a la década de los noventa, la deuda con el Fondo fue baja. Incluso, entre mediados de 1997 y fines de 1998, este país no registraba endeudamiento con el organismo.
-¿Volvería el gobierno uruguayo a recibir apoyo del FMI si el contexto internacional se tornase adverso para la economía local?
-Por supuesto. El FMI está a disposición de Uruguay y de sus otros miembros. Todos los países integrantes de este organismo tienen el derecho de solicitar asistencia financiera en caso que se vean enfrentados a problemas en su balanza de pagos. Una vez hecha la solicitud, la decisión la toma el directorio en el momento dado.
-¿Es posible pensar que el FMI dé una asistencia financiera excepcional a los países miembros como ocurrió con los salvatajes de Uruguay y Turquía durante sus respectivas crisis financieras?
-El Fondo adecua el apoyo que da a sus miembros a la situación particular de cada país. Para que el organismo pueda otorgar niveles de apoyo financiero excepcionalmente altos se tienen que cumplir ciertas condiciones: una presión excepcional sobre la balanza de pagos, pero a la vez posibilidades ciertas de que la deuda sea sostenible, buenas perspectivas para volver a acceder al mercado privado y un programa económico con altas probabilidades de éxito.
Vulnerabilidades
-¿Cuáles son las áreas de la economía uruguaya que presentan las mayores vulnerabilidades?
-Las vulnerabilidades del país han bajado considerablemente en los últimos años y esperamos que continúen disminuyendo. El aún alto nivel de la deuda pública mayoritariamente denominada en dólares, el elevado porcentaje de dolarización financiera, los niveles de reservas relativamente bajos y las contingencias fiscales en el sistema financiero son factores de riesgo que, en cierta medida, aún persisten. Por otra parte, existen muchas empresas no exportadoras endeudadas en moneda extranjera. Además, la economía uruguaya sigue dependiendo en medida importante de la evolución de las economías en la región, aunque en ese sentido las vulnerabilidades se han reducido últimamente.
-¿Vislumbra algún cambio en la política económica uruguaya ?
-Parto de la base que la disciplina macroeconómica, como fundamento indispensable de cualquier política económica, se seguirá sosteniendo. Pienso que en la medida que la economía se vaya recuperando de la crisis sufrida a principios de la década actual, que se hayan resuelto los temas urgentes, como el del reperfilamiento de la deuda, y que la consolidación de las políticas macroeconómicas haya avanzado, el gobierno pondrá aún más énfasis en la búsqueda de opciones para asegurar que el crecimiento de la economía se sostenga en el mediano plazo, enfocándose en reformas estructurales y buscando formas para aumentar la inversión y el empleo.
-¿Cómo evalúa el nivel de competitividad de la economía uruguaya teniendo en cuenta las quejas de los productores agropecuarios y empresarios industriales respecto al tipo de cambio actual?
-A mediados del año pasado, el equipo del FMI hizo un estudio al respecto, que está disponible en la página Web del organismo. En ese momento, llegamos a la conclusión que no había evidencia de problemas de competitividad. Examinando los factores fundamentales que determinan el tipo de cambio real, este último se encontraba alineado con su nivel de equilibrio y los costos unitarios no se veían desfavorecidos comparados con los precios de exportación. Pero, claramente, es un tema que hay que seguir monitoreando.
Política fiscal
-¿Debería el gobierno seguir incrementando el superávit fiscal primario o, al contrario, reducirlo para destinar parte de esos recursos financieros al pago de la llamada "deuda social"?
-Es crucial que la deuda pública, que todavía es alta, continúe reduciéndose. Para esto, seguirá siendo importante que se puedan mantener superávit primarios considerables. Sólo así se asegura la viabilidad de las políticas a mediano plazo, se mantiene un marco estable para la inversión y la creación de empleo, y se reduce la probabilidad de nuevas crisis, las cuales tienen su mayor impacto sobre los segmentos más débiles de la sociedad. Todos sabemos que hay necesidades importantes que atender en materia social, educación, e infraestructura, entre otras. El mantenimiento de la responsabilidad fiscal es lo que permitirá que se puedan contemplar estas necesidades en forma sostenida.
-¿Por qué en los acuerdos con el FMI se fijan las metas sobre el déficit fiscal y no sobre el gasto?
-En el FMI ponemos atención tanto al nivel del déficit, como al del gasto. Para la sustentabilidad fiscal, lo decisivo es el déficit total. Como el déficit total incluye pagos de intereses, que pueden ser volátiles y no siempre están bajo el control del gobierno, muchas veces las metas se refieren al superávit primario, o sea el resultado fiscal excluyendo los pagos e ingresos por intereses. Sin embargo, monitorear el gasto también es importante y, de hecho, muchos de los programas con el Fondo también incluyen metas para el gasto, en algunos casos "mínimos" en materia de gasto en la reducción de la pobreza.
-¿Considera conveniente que se haga una reestructura del gasto interno en Uruguay?
-Este es un tema que todavía necesitamos estudiar más a fondo para el caso de Uruguay. Creo que sería conveniente hacer un análisis comprehensivo de la actual composición del gasto. Este es un área que también le compete al Banco Mundial. Pero el gasto público tiene rigideces que a veces hace difícil poder reasignar recursos de acuerdo con las prioridades del gobierno y responder con flexibilidad en momentos difíciles. Ciertos tipos de rigideces son de esperar en un país como Uruguay; por ejemplo, el gasto en pensiones es alto como porcentaje del gasto total debido, en buena parte, a la estructura demográfica. Sin embargo, se están haciendo esfuerzos -con alguna asistencia técnica del FMI y el BID- para mejorar el proceso presupuestario, así como los procesos de inversión pública y de compras gubernamentales. Mejoras de este tipo pueden liberar recursos para otras áreas prioritarias o dar lugar a una reducción de la carga impositiva.
-Según un estudio del FMI, Uruguay fue el país latinoamericano en donde el gasto estatal siguió más la evolución de los ciclos económicos, en promedio, durante los últimos quince años. ¿Qué posibilidades hay de que el gobierno uruguayo comience a realizar políticas contracíclicas para resguardarse de los períodos recesivos?
-La tendencia a la conducción de políticas procíclicas ha sido un problema en toda la región y superar esta tendencia es un desafío no sólo para Uruguay. Por ahora, el elevado nivel de endeudamiento público reduce el margen de posibilidades para conducir una política contracíclica. También hay aspectos técnicos -como, por ejemplo, los relacionados a la medición del ciclo- que no son triviales y deben ser estudiados cuidadosamente. Pero a mediano plazo es un tema a considerar.
Deuda pública
-La relación deuda pública/PIB de Uruguay se ha reducido de 109% en 2003 a menos de 80% a fines de 2006. ¿Cómo califica esa evolución en el nivel de endeudamiento?
-A pesar del progreso significativo en esta materia, el endeudamiento sigue siendo alto y constituye una vulnerabilidad de la economía uruguaya. Como consecuencia, es importante mantener la disciplina fiscal, como lo está haciendo el gobierno, aprovechando todas las oportunidades para seguir reduciendo la deuda como porcentaje del PIB. Además, ya se han logrado otros avances, por ejemplo, con respecto a la estructura de la deuda, extendiendo plazos y bajando los costos de intereses.
Perspectivas relativamente buenas para recuperar el crédito en Uruguay
r -¿Cómo definiría la situación del sistema financiero uruguayo?
-La capitalización de los bancos y los niveles de liquidez se han incrementado sustancialmente desde la crisis del año 2002, mejorando la capacidad del sistema para enfrentar impactos. La supervisión y la regulación del sistema financiero también se han fortalecido. Por otra parte, la mayoría de los depósitos siguen siendo a la vista y la dolarización del sistema financiero se mantiene muy alta, mientras que continúan existiendo descalces en los balances de las empresas. Por ejemplo, muchas compañías siguen endeudándose en dólares a pesar de que sus ingresos sean en pesos. Todo esto implica que aún existen vulnerabilidades. Un importante desafío es insistir en la reducción de estas vulnerabilidades.
-¿Es previsible un aumento de la disponibilidad de crédito al agro y la industria en el correr del presente año?
-Este tema lo estudiamos, en cierta medida, en un trabajo que hicimos para la consulta del Artículo IV del año pasado, que también está disponible en la Web. La evidencia internacional muestra que, después de una crisis financiera, el crédito bancario tarda típicamente alrededor de tres años para recuperarse. En la fase de recuperación, esta falta de crédito muchas veces no inhibe el crecimiento de la economía, ya que las empresas trabajan con capacidad ociosa, postergando inversiones o buscando alternativas de financiamiento, lo cual ha sido, de alguna manera, documentado recientemente por los economistas Guillermo Calvo, Alejandro Izquierdo y Ernesto Talvi. Nosotros intentamos explorar si en el mercado uruguayo regía un racionamiento de crédito, modelando la oferta y la demanda del crédito. Los datos no sugerían la presencia de un racionamiento del crédito, indicando que más bien la demanda hasta entonces seguía siendo débil.
Las perspectivas para una recuperación del crédito en Uruguay son relativamente buenas. Ya hemos estado viendo algún crecimiento, sobre todo en moneda nacional, lo cual es saludable. Pienso que esta situación continuará, al mismo tiempo que los balances de las empresas y de los hogares continúen mejorando. Comparado con otros países que sufrieron crisis bancarias y en los cuales persistían los problemas de capitalización en varios bancos, lo que les inhibía de otorgar créditos, las instituciones bancarias en Uruguay están bien capitalizadas. Por ello, este factor que en muchos casos ha impedido una recuperación del crédito hasta años después de una crisis financiera, es de menor importancia para la economía uruguaya.
Ficha técnica
Gastón Gelos, 38 años, es de nacionalidad alemana y uruguaya. Se graduó como economista en la universidad de Bonn (Alemania) y se doctoró en economía en la Universidad de Yale (Estados Unidos). Desde 1998 es funcionario del FMI, donde ha ocupado cargos en los Departamentos de Investigación, de Mercado de Capitales Internacionales, de Europa y del Hemisferio Occidental. Actualmente, es representante residente en Uruguay. Antes trabajó como asesor del subsecretario de Relaciones Exteriores de Alemania.
Cómo generar ingresos más estables para el Fondo a mediano plazo
r -Se ha dicho que la cancelación adelantada de las deudas de algunos países miembros -como, por ejemplo, Argentina, Brasil y Uruguay- están causando algunas dificultades financieras de corto plazo al FMI dado que estas prácticas le generan al organismo menores ingresos por concepto de préstamos e intereses. ¿Qué estrategias está manejando el FMI para revertir esa pérdida de ingresos?
-Es importante aclarar la diferencia entre la disponibilidad de fondos para otorgar créditos y la capacidad de generar ingresos que cubran los costos de la institución. Con respecto a la primera parte, el organismo funciona de forma similar a una cooperativa de crédito, es decir todos los socios ponen a disposición del FMI parte de sus reservas. De ese fondo se pueden otorgar créditos a los estados miembros que lo necesiten. Por ello, a medida que los países liquidan sus créditos, existen más fondos disponibles para prestar a otras naciones.
En cuanto a los ingresos de la institución, los generados por intereses se han reducido debido a un monto menor de créditos pendientes. De la misma manera, en períodos en los cuales los países miembros han requerido el apoyo del organismo multilateral de crédito, este ha podido acumular por un largo tiempo reservas sustanciales, que suman unos U$S 9.000 millones. Por lo tanto, no hay riesgo inmediato para el funcionamiento de la institución. Pero es importante plantear el tema de cómo generar ingresos más estables para el Fondo en el mediano plazo, para lo cual el director gerente le pidió a un grupo de expertos reconocidos mundialmente la preparación de un informe sobre alternativas factibles.
Ese grupo de personas evaluó el financiamiento de tres aspectos principales del FMI: su función de proveedor de bienes públicos -tales como el monitoreo de la economía mundial, conjuntamente con la realización de investigaciones y la compilación de estadísticas económicas y financieras-, su función como institución financiera propiamente dicha, y su rol como proveedor de asistencia técnica y capacitación de funcionarios de sus países miembros. El grupo recomendó proveer al organismo de un fondo constituido por la venta de una parte de sus reservas de oro, mejorar la colocación de las reservas y colocar a corto plazo en los mercados de capitales parte de los recursos disponibles para los estados integrantes del Fondo. El conjunto de estas medidas generaría ingresos suficientes para financiar las funciones no relacionadas al otorgamiento de préstamos de la institución. Estas propuestas seguramente serán discutidas con los países miembros y en el directorio en los próximos meses.
-El director gerente del FMI, Rodrigo de Rato, ha señalado la necesidad de una mayor vigilancia de los desequilibrios financieros globales, especialmente entre los países con fuertes déficit fiscales y comerciales y naciones con elevados superávit en esos rubros. ¿Con qué herramientas cuenta el FMI para atenuar el riesgo de una crisis de proporciones que podrían causar esos desequilibrios?
-Existen varios mecanismos. Por ejemplo, el proceso de consultas multilaterales que fue acordado con los países miembros del FMI durante la reunión semianual de abril del año pasado e iniciado unos dos meses después. Estas consultas multilaterales, que forman parte de las responsabilidades de monitoreo del Fondo, crean un foro de debate para discutir temas económicos compartidos. La meta es facilitar el acuerdo sobre medidas para enfrentar las vulnerabilidades que afectan a los países individuales y al sistema financiero global. Por otra parte, el Fondo ha fortalecido su análisis y monitoreo de mercados financieros, creando un nuevo departamento bajo la dirección de Jaime Caruana, ex- gobernador del Banco de España.