Los biocombustibles provocarán más sed a China e India

| El gobierno chino ordenó recientemente limitar los proyectos de maíz para etanol para no continuar derrochando agua

ANDY MUKHERJEE | BLOOMBERG

Si el agua fuera una materia prima cotizada en los mercados internacionales, y la demanda insatisfecha de China y la India se reflejara en su precio, el mundo quizá perdería su entusiasmo por los biocombustibles.

Para problemas ya tenemos con que algunas personas necesiten etanol destilado en Escocia para lubricar sus veladas.

Sembrar maíz para hacer etanol para andar en vehículos todoterreno es toda una necedad; y sobre todo en China y la India.

Hay 400 ciudades chinas en que el agua escasea; los agricultores de la nación más populosa del mundo están dejando de producir millones de toneladas de granos por año por esa razón. Se espera que la disponibilidad de agua por persona baje a niveles alarmantes para el 2030.

¿Que cuán grave es la escasez?

"Lo único que me preocupa de la situación de China es el problema del agua", dijo recientemente el inversionista en materias primas Jim Rogers, presidente de la firma neoyorquina Beeland Interests Inc. y un admirador de China, en una conferencia de prensa en Melbourne.

"Si China no puede resolver el problema del agua, eso podría ser el fin del auge", dijo Rogers, quien cofundó el Quantum Fund con George Soros y después se fue a recorrer el mundo en bicicleta.

En medio de esta escasez de agua, China ha llegado a ser el tercer productor de bioetanol del mundo, después de Brasil y Estados Unidos, usando miles de galones de agua para cultivar una tonelada de maíz, y luego más agua para convertir el maíz en etanol.

Qué desperdicio colosal.

En diciembre pasado, el Gobierno chino ordenó limitar los proyectos de maíz para etanol, a fin de no derrochar más agua en la producción de combustible a costa del alimento.

MALGASTO DE AGUA. El trueque del agua por biocombustibles puede también ser de gran importancia para la India. Un sexto de la producción alimentaria de la India depende del bombeo de agua de manantiales, la cual se está agotando rápidamente.

En el estado de Tamil Nadu, más de un tercio de los acuíferos son "explotados excesivamente", lo que quiere decir que la tasa a la que se está extrayendo el agua es superior al ritmo a que se restituye.

Según los cálculos del Banco Mundial, para el 2050 la demanda de agua en la India excederá todo el suministro disponible.

La India aprobó en mayo pasado una ley para que la gasolina contenga un 5 por ciento de etanol. La salvación del país, desde el punto de vista de la conservación de agua, es que la India aún no permite que el jugo de la caña de azúcar se convierta directamente en etanol. Solo puede producirse el combustible con melaza, un producto secundario del azúcar.

"El problema de producir cultivos para combustible, es el agua``, dijo Fred Pearce, ecólogo y autor del libro "When the Rivers Run Dry" (Cuando los ríos se secan), en una conferencia sobre la industria azucarera celebrada en Ginebra en octubre.

Los productores de caña de azúcar, uno de los sectores que más agua consume, están soñando con hacerse ricos con los biocombustibles cuando el mundo, siguiendo el ejemplo de Brasil, aumente el uso de los automóviles que emplean tanto gasolina como etanol.

ALIMENTOS MÁS CAROS. El hecho de que no haya un mercado mundial de agua no quiere decir que evitaremos pagar las consecuencias de haber desperdiciado este escaso recurso en la producción de combustibles. El ajuste vendrá mediante los precios de los alimentos. Y será radical.

China y la India, que se están quedando sin agua, importarán más alimentos. Cuando el proceso de urbanización cobre impulso, muchos agricultores de la India venderán sus derechos al agua a propietarios de condominios y de fábricas.

Cuando dos de los tres mayores países productores de granos lleguen a ser importadores, eso tendrá gran repercusión internacional en los precios.

Los precios mundiales del trigo subieron al nivel más alto en 10 años en octubre, en parte porque la India reanudó la importación en febrero del año pasado al cabo de seis años. Ahora existe la posibilidad de que China pase a ser un importador neto de maíz, que también subió a su mayor precio en diez años, en enero, gracias al frenesí por los biocombustibles.

Ni China ni la India quieren pensar en un futuro sin agricultura. Los Gobiernos de ambos países tienen expresa predilección por la autosuficiencia en los alimentos básicos. El primer ministro chino Wen Jiabao considera la menguante producción de cereales una amenaza para la seguridad alimentaria nacional. En la India sienten lo mismo.

EL PRECIO DEL AGUA. El resto del mundo se ha quedado atónito con el veloz crecimiento de las economías de China y la India, y está apostando a que los combustibles fósiles no darán abasto para satisfacer la pujante demanda de combustibles.

De ahí la prisa por hallar fuentes alternativas de combustible en todo, desde el maíz hasta la caña de azúcar y el aceite de palma.

Alarmadas por la triplicación de los precios del petróleo en cinco años, las autoridades de Pekín y Nueva Delhi también han comenzado a promover los biocombustibles.

Las fábricas de etanol en Minnesota usan de 3,5 a 6 galones de agua para producir un galón (3,78 litros) de etanol de maíz, dice el Institute for Agriculture and Trade Policy, entidad sin fines de lucro que realiza estudios sobre política agrícola y comercial, con sede en la ciudad de Minniapolis.

En los Estados Unidos en conjunto, habrá un aumento de 254 por ciento en el volumen de agua usada en la producción de etanol de 1998 al 2008, ambos inclusive, según el instituto.

Estados Unidos tiene agua suficiente; el mundo en su totalidad, no.

"Si el agua tuviera su precio justo, no estaríamos ni pensando en los biocombustibles", dijo el máximo responsable de Nestlé SA, Peter Brabeck-Letmathe, el mes pasado durante el Foro Económico Mundial en la ciudad suiza de Davos. "Si tuviera que escoger el recurso que más me preocupa, sería el agua".

Quizá no sabremos el precio verdadero del agua hasta que el jarabe de maíz cueste más que el petróleo.

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