Pedro Barrenechea
Desde mi nota anterior de mediados de diciembre, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado información referente a la evolución de la industria manufacturera en octubre y noviembre, por lo que ello posibilita vislumbrar el resultado final de la evolución de la industria en el pasado año y plantear algunas hipótesis sobre el futuro próximo.
RESULTADOS GLOBALES. Como en anteriores oportunidades, se analiza aquí el Índice de Volumen Físico de la Industria Manufacturera del INE sin incluir a la refinería para que represente la evolución de la actividad industrial del país, sin la distorsión que produce la refinería sobre el Índice, dada su alta importancia y comportamientos erráticos.
Dicho Índice ha presentado un leve crecimiento en octubre de 0,8% y un aumento de 5% en noviembre respecto a los niveles observados en los respectivos meses del año 2005. Ello está corroborando la desaceleración del ritmo de crecimiento de la actividad industrial, que con altibajos se ha manifestado a lo largo del segundo semestre, al presentar incrementos que se han reducido desde un muy importante 26% anual al actual 5% anual observado en el último mes registrado por este indicador de la actividad industrial. Estos resultados han determinado que las tasas de crecimiento acumuladas para lo que va del año 2006, respecto a iguales períodos del año anterior, hayan presentado también una tendencia decreciente aunque más atenuada, al haber decrecido a un 12% anual para enero-noviembre del 2006, luego de ubicarse en más de 20% anual en el primer semestre del año.
Como una primera conclusión, podría deducirse que esta tendencia continuaría en el mediano plazo y ello transformaría a la industria en un fuerte contrapeso para el crecimiento de la economía, al estancarse o entrar en una recesión luego de los altos incrementos de actividad mostrados, que la sindicaron como uno de los sectores claves del crecimiento y recuperación económicos.
Sin embargo, un elemento importante contradice dicha conclusión, ya que los resultados de noviembre son mejores que los de octubre, aunque muestren tasas de crecimiento inferiores a los meses previos. Ello genera una primera duda sobre la continuidad del descenso en el ritmo de crecimiento de la industria.
A los efectos de tener más elementos que colaboren a despejar estas dudas, se realiza aquí una profundización de dichos resultados, a través del análisis de las evoluciones sectoriales del Índice y sus interrelaciones con otras variables tales como empleo, desempleo, ingresos, exportaciones y ventas al mercado interno, básicamente.
RESULTADOS SECTORIALES. Considerando la apertura a tres dígitos de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU), este Índice está integrado por 36 sectores, lo cual es una buena desagregación para un análisis de este tipo. En lo que respecta a la evolución sectorial entre noviembre de 2005 y 2006, sólo 13 ramas de actividad presentan una variación negativa, por lo que casi el doble de sectores ha presentado un crecimiento positivo en este mes. Debe tenerse en cuenta que esta situación también se ha observado en los últimos meses con sólo muy ligeras variantes.
Por otra parte, esta primera observación se refuerza al verificarse que 22 sectores presentan tasas superiores al promedio de la industria, lo que indica que una amplia mayoría de sectores está sosteniendo el crecimiento industrial a tasas mayores a las observadas para el conjunto. Este mismo comportamiento se ha observado en los últimos meses.
Entonces, si cada vez más sectores crecen a buen ritmo, ello está indicando la fortaleza del crecimiento de la industria, aunque las tasas sean menores que en el pasado reciente. Por tanto, el crecimiento actual podría representar un piso en la evolución del Índice y pro ende observarse una reversión de la actual tendencia descendente del ritmo de crecimiento de la actividad industrial en el futuro próximo.
Si se comparan estos resultados con los obtenidos para la tasa de crecimiento del período enero-noviembre del 2006 respecto a igual lapso del año anterior, se observa una situación similar para el caso de los sectores con tasas negativas, que son sólo un tercio del total, mientras que, en sentido contrario a lo visto precedentemente, los sectores con tasas de crecimiento superiores al promedio son sólo alrededor de una cuarta parte del total, lo que está mostrando la fuerte concentración del crecimiento previo de la actividad industrial que se verificó más que nada hasta el primer semestre del 2006 y ello aún condiciona estos resultados acumulados para el año..
Por tanto, la dinámica industrial fue sostenida por unos pocos sectores básicamente vinculados a la exportación, tanto tradicionales como algunas nuevas actividades. Allí primaban, por una parte, los commodities más tradicionales (carne, cuero, arroz), madera y elaboración de otros alimentos (concentrados en Zona Franca), entre otros, junto a exportaciones con mayor valor agregado vinculadas a la región fundamentalmente con presencia también en el mercado interno, como plásticos, caucho, equipos y vehículos automotores.
OTROS RESULTADOS. Por otra parte, un análisis de las exportaciones, a través de las solicitudes de exportación para todo el año 2006, para tener los resultados completos del mismo, realizado recientemente en esta misma publicación, brinda un panorama muy claro de la concentración de las exportaciones en términos de producto, coincidiendo con el comentario anterior sobre la industria para el acumulado de los once meses del año. Por tanto, se puede concluir que la fuerte dinámica industrial en el total del 2006 obedeció fundamentalmente a la exportación de aquellos pocos productos, lo cual se reflejó también en las propias estadísticas de ingreso y empleo.
La Encuesta Continua de Hogares del INE muestra un aumento del empleo en los últimos meses, que ha posibilitado la reducción de la tasa de desempleo, que se ubica ya en un guarismo de un solo digito, 9,7% sobre la Población Económicamente Activa, luego de los altos niveles alcanzados en el pasado reciente. Este aumento del empleo está ocurriendo recién en momentos de desaceleración del ritmo de actividad, como una conclusión lógica de que los fuertes niveles de actividad previos no beneficiaron en primera instancia a los asalariados y sí a otros sectores perceptores de ingresos, en función de la baja elasticidad empleo de los sectores exportadores dinámicos en este caso. El derrame de esa mayor actividad estaría ocurriendo en la actualidad, elevando el empleo y el ingreso, que también habría crecido (alrededor de 11% en términos reales), lo cual es acorde con la mayor cantidad de sectores industriales que presentan tasas de crecimiento superiores al promedio, comentado en el análisis previo sobre los resultados sectoriales del Índice de Volumen Físico de la Actividad Manufacturera. Esta mayor cantidad de sectores representaría a la actividad más vinculada al mercado interno y por ende a la marcha del empleo y los ingresos de los hogares, en especial los asalariados y cuentapropistas, tanto formales como informales.
CONCLUSIONES. En este marco, dentro de los sectores industriales con una mayor dinámica reciente, se destacan las bebidas, textiles, sin incluir tops, imprentas, caucho y plásticos (también con fuertes crecimientos previos), minerales no metálicos, electrodomésticos, motores, aparatos e instrumentos médicos y de medición y embarcaciones, vinculados todos ellos casi directamente al mercado interno y con crecimientos que se manifiestan claramente en los últimos meses, diversificando la base dinámica de la industria y sosteniendo la tasa de crecimiento industrial a niveles positivos aunque bajos, ya que no se agregan otros impulsos al llamado derrame. La dinámica de los sectores industriales tradicionales exportadores ha mermado considerablemente en los momentos actuales.
Por tanto, se espera que la industria continúe creciendo en forma sostenida, con una mayor amplitud de sectores como base dinámica, aunque a menores tasas que en el pasado, por el menor ritmo de los sectores tradicionales, ya que la demanda interna sólo puede presentar tasas moderadas en el presente escenario, aunque sí positivas y razonables para la experiencia uruguaya.