WILLIAM PESEK JR.| Bloomberg
Suthichai Kaewmui se muestra visiblemente contrariado al llenar el depósito de su camión en una gasolinera de Bangkok.
"Es sorprendente lo mucho que ha subido el precio del combustible"’, se queja este trabajador de una panadería, de cuarenta y tres años. "Sin dudas se está volviendo un problema para los tailandeses".
Y para el Gobierno tailandés también. Desde el pasado 1º de junio, el precio de la gasolina ha subido un 26 por ciento tras la reducción y posterior eliminación de los subsidios al combustible dispuestas por el gabinete del primer ministro Thaksin Shinawatra para frenar la merma de las arcas estatales. Tailandia ha gastado al menos 92.000 millones de bahts (2.200 millones de dólares) en subsidios al combustible desde enero de 2004.
El aumento del precio de los combustibles está irritando a los consumidores, acostumbrados a un precio del petróleo barato. A pesar de que la medida puede ser necesaria fiscalmente, es un riesgo político para un gobierno ya en entredicho por corrupción y que ha adoptado nuevos poderes de emergencia para hacer frente a una escalada de violencia en provincias del sur, de mayoría musulmana.
Ahora bien, el mayor desafío de Thaksin este año podría ser la estanflación, esto es, la inflación sin crecimiento económico.
Pocos problemas económicos se temen más que una inflación cuyo crecimiento supera al del producto interno bruto y en economías como la de Tailandia el riesgo es demasiado alto para ignorarse.
El incremento del precio del petróleo llevó la tasa de inflación de Tailandia al 3,8 por ciento en junio, el nivel más alto desde diciembre. La semana pasada, el banco central elevó su tipo de interés a un máximo de cinco años para mantener los precios de consumo bajo control. El problema es que el tipo de recompra a catorce días del Banco de Tailandia, de 2,75 por ciento, sigue por debajo del nivel de inflación.
ESTRELLA CAÍDA. Aunque puede que Tailandia no se dirija hacia una estanflación al estilo de los años setenta, la octava economía de Asia no puede sostener un largo período durante el cual el costo de vida exceda el crecimiento de los ingresos y del PIB. Ello puede verse en lo rápido que Tailandia ha pasado de ser una de las economías más dinámicas de Asia a una afligida por el aumento de los precios del petróleo.
La situación de Tailandia puede servir de advertencia para el resto de Asia, y no solamente porque hace un año era un modelo económico. Los tipos de interés a corto plazo de Asia son generalmente más bajos que el 3,25 por ciento que actualmente tiene la Reserva Federal de Estados Unidos. Los miembros del banco central estadounidense han intentado enfriar la inflación sin ahogar el crecimiento.
Esta estrategia de cautela es cada vez más difícil de mantener en una región posiblemente más afectada por los precios del petróleo que ninguna otra. Asia representa casi un 30 por ciento del consumo de petróleo mundial y la eficiencia energética en gran parte de la región es muy inferior a la de los países industrializados. Conclusión: un petróleo a U$S 60 el barril es un problema creciente para Asia.
INCUMPLIR OBJETIVOS."Unos precios petroleros tan altos tienden a reducir el crecimiento significativamente", dijo el presidente del Banco de Desarrollo Asiático, Haruhiko Kuroda, el 13 de julio en una entrevista. Mientras que el banco sigue sopesando los efectos del precio del petróleo, Kuroda dijo que las tendencias recientes significan que "puede que no se consiga" el crecimiento económico del 6,5 por ciento previsto por el banco para Asia este año.
Hasta ahora el rápido crecimiento ha protegido a Asia. Pero una tasa de inflación igual al PIB sería una historia muy distinta. Lo mismo que si los movimientos del petróleo afectasen el crecimiento de Estados Unidos. Mientras que China podría ser la futura superpotencia de Asia, la prosperidad de la región continúa dependiendo de la demanda estadounidense.
La suba de los precios del petróleo "ha deprimido" algunas economías dependientes del petróleo, como Corea del Sur, Taiwán y Tailandia, dice Andy Xie, economista jefe para Asia de Morgan Stanley. Tailandia, dice, es 3,3 veces más dependiente del petróleo que Estados Unidos, mientras que Corea lo es 1,8 veces y Taiwán, 1,6 veces.
"Esta es la razón por la que las economías se están desacelerando bajo el peso de unos astronómicos precios del petróleo", dice Xie. Lo que es más, "es posible una recesión en algunas economías dependientes del petróleo en la segunda mitad del 2005".
RESISTENCIA CHINA. Puede que la recesión no sea el resultado más probable aquí, especialmente cuando se considera el éxito de las reformas dispuestas tras la crisis financiera del Asia. Aun así, Asia no ha demostrado aún que pueda soportar una desaceleración en Occidente. Junto con unos costos de energía más altos, la desaceleración de las mayores economías del mundo afectará al crecimiento en esta región. Asia constatará que aún no ha logrado reducir del todo su dependencia de las exportaciones.
Las buenas noticias son que los precios del petróleo no han golpeado la economía china. El crecimiento del país se aceleró imprevistamente al 9,5 por ciento en el segundo trimestre, lo que animó al gobierno a revaluar su moneda el 21 de julio. Cualquier desaceleración drástica de China o la India —causada por el petróleo o por otra razón— repercutirá por toda la región.
El gobierno tailandés, por ejemplo, cree que el crecimiento podría desacelerarse a menos del 5 por ciento este año, desde el 6,1 por ciento en 2004. El problema es que puede que no se necesite mucho para que el encarecimiento del petróleo y la desaceleración del crecimiento económico hagan caer el PIB por debajo de la tasa de inflación.
El pasado octubre, el gobernador del Banco de Corea, Park Seung, advirtió de que "hay algunas señales de estanflación" en la tercera economía de Asia. Los inversores y estrategas económicos que vivieron la crisis de los años setenta saben que el riesgo de un regreso a la estanflación, por muy remoto que sea, no se debe ignorar. Podría causar estragos simultáneamente en los mercados de bonos y de acciones.
"El verdadero problema en Asia", dijo el economista jefe de ADB, Ifzal Ali, "vendrá si el petróleo se traduce en una inflación significativamente más alta. Los bancos centrales tendrán que subir los tipos y el clima de inversión empresarial, que apenas comenzaba a mejorar, sufrirá un revés. Y eso aunque las exportaciones sigan en auge".