Enfrentamiento no es sólo por dinero

| La relación personal entre Tony Blair y Jacques Chirac está comenzando a deteriorarse, lo que afecta todo el proceso de integración

MARK GILBERT | BLOOMBERG

El hecho de que la Unión Europea no pudiera llegar a un acuerdo sobre el nuevo presupuesto de siete años se debió, aparentemente, al dinero. Francia defendía los subsidios agrícolas mientras que el Reino Unido se negaba a ceder el reembolso que Margaret Thatcher consiguió presionando a sus homólogos cuando se encontraba en la cumbre del poder. En realidad, el conflicto se debe a dos visiones distintas sobre el futuro de Europa.

El punto de vista francés, es que "las cuestiones sociales han de ser el centro de las políticas europeas". El Reino Unido cree que "la inversión en ciencia y educación y un nuevo compromiso con las empresas y el comercio" son la clave para el futuro de la prosperidad económica en la economía mundial, según el ministro de Economía británico, Gordon Brown.

Aunque sería equivocado decir que estas diferencias no pueden salvarse —Europa sabe cómo esquivar cuestiones difíciles y encontrar soluciones donde parece no haberlas— surge la idea de que el proyecto para unir un puñado de culturas, economías e ideologías dispares está empezando a tropezar con dificultades.

Tampoco ayuda que la relación personal entre dos de los protagonistas esté empezando a descomponerse. Cuando el primer ministro británico, Tony Blair, prometió en abril de 2004 un referéndum sobre la constitución europea, el presidente francés, Jacques Chirac, se vio obligado a seguir el ejemplo, a pesar de que el referéndum sobre la unión monetaria de 1992 en Francia apenas arañó la mayoría con un 50,1 por ciento.

SORPRESA. No está muy claro por qué Blair capituló con el plebiscito. El hecho de que fue anunciado primero por el periódico The Sun ha suscitado rumores de que Blair llegó a un acuerdo con su dueño Rupert Murdoch. Puede que Murdoch, que no es un entusiasta de la Unión Europea, prometiera el apoyo de sus publicaciones a Blair en las elecciones nacionales de principios de este año a cambio de una votación en la que el público británico probablemente se pronunciaría en contra de la constitución.

La promesa del referéndum sin duda permitió a Blair ignorar el tema del papel del Reino Unido en Europa durante las elecciones, a pesar de que Francia se sintiera traicionada. Chirac, acertada o equivocadamente, responsabiliza a los británicos de la actual crisis europea tanto con el presupuesto como con la constitución. Blair, por su parte, estaba visiblemente irritado cuando se dirigió al parlamento europeo días atrás. La disposición británica a renegociar su reembolso anual de 5.200 millones de euros (U$S 6.300 millones) contrasta con la insistencia de Francia de mantener el actual sistema de subsidios al agro, que absorben el 40 por ciento del presupuesto anual de 105.000 millones de euros, hasta 2013.

CAMPESINOS FRANCESES. En "Sixty million frenchmen can’t be wrong", un estudio sobre el comportamiento de los franceses publicado en 2003, los autores Jean-Benoit Nadeau y Julie Barlow mantienen que "muchas de las peculiaridades de la sociedad francesa, incluyendo su obsesión con la comida, se remonta a la relación que los franceses tienen con su tierra. Francia es el único país desarrollado donde el término ‘campesino’ no es peyorativo".

En contraste, "la relativa escasez de las islas británicas y su aislamiento formaron en parte el carácter británico, desafiante ante el resto de Europa, y llevaron a los británicos a buscar en otra parte lo que su tierra no podía proporcionar", escribieron los autores. "Las condiciones opuestas en Francia parecen haber dado lugar a ese resultado. La tierra de Francia es rica y variada. Y, en todo caso, eso hizo que Francia mire constantemente hacia dentro’’.

Cuando Brown habla de "los cambios que Europa tiene que hacer para enfrentar los desafíos de la globalización", los franceses detectan el odioso olor de americanismo en sus palabras. Y mientras la prensa británica insiste en que Europa necesita una dosis de thatcherismo para poner su economía en forma, Francia no ve el socialismo como una palabra sucia. La jornada laboral de 35 horas se ve como un triunfo de protección del trabajador y no un impedimento al crecimiento.

El Reino Unido asumió la presidencia de la Unión Europea durante seis meses el 1º de julio, por lo que el líder británico estará en buena posición para imponer su punto de vista sobre cómo debería ser una unión económica, a pesar de que el Reino Unido ha sido generalmente el participante más recalcitrante en el camino a la integración europea.

Según un sondeo publicado el mes pasado, un 37 por ciento de los franceses opina que Chirac puede impulsar a Europa en la dirección adecuada, frente a un 55 por ciento en un sondeo similar hace un año.

Lo cierto es que tanto Blair como Chirac saben que el verdadero enfrentamiento es, nada menos, que la dirección futura de la Unión Europea.

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