Entre febrero de 2004 y junio de 2005 Uruguay sufrió una caída de su Tipo de Cambio Real (TCR) global de 13,3%. Al mismo tiempo, varios costos de producción relevantes para los sectores exportadores registraron una tendencia alcista en dólares en el último año y medio. En este contexto, ¿qué es lo que permite que las exportaciones sigan mostrándose firmes? Una respuesta a esta pregunta se encuentra en la situación favorable que atraviesan los mercados internacionales de los principales productos agroindustriales que el país exporta.
Esto demuestra que el TCR no es el único aspecto que es relevante al momento de explicar los determinantes de la capacidad del país de colocar su producción en los mercados internacionales en condiciones favorables.
El TCR mide la relación de los precios en dólares de la producción de un país con los de sus principales socios comerciales. El Banco Central del Uruguay (BCU) publica mensualmente esta variable desde abril del año pasado, comenzando la serie en enero de 1977. La medición, denominada Indicador de Capacidad de Competencia (ICC), toma en cuenta el peso de los mayores socios comerciales uruguayos en el intercambio comercial del país. Se calcula tanto el ICC global como los correspondientes a Argentina, Brasil y extrarregión (Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Japón y Estados Unidos).
El TCR global de Uruguay registró un fuerte incremento entre julio de 2002 y febrero de 2004, gracias a la caída que experimentaron sus precios medidos en dólares, mientras los del resto del mundo evolucionaban al alza. Sin embargo, a partir de allí el indicador comenzó a recorrer una senda descendente que determinó que desde ese momento y hasta junio de 2005 acumulara una caída de 13,3%. El ajuste a la baja que experimentó el tipo de cambio determinó que los precios uruguayos expresados en dólares registraran en ese período una suba más acelerada que la de los principales socios comerciales del país, lo que deterioró la capacidad de la producción local de competir en los mercados externos.
A pesar de la reciente caída del TCR, esta variable se encuentra actualmente en los mismos niveles de principios de la década de 1990. No obstante, si bien hasta mayo de 2005 se había mantenido por encima del promedio de la serie publicada por el BCU, en junio se ubicó por debajo de dicho nivel promedio.
Esto no significa, sin embargo, que haya indicios claros de que el tipo de cambio real de Uruguay se encamine a profundizar la tendencia descendente. Si bien es probable que en el segundo semestre de 2005 haya una mayor inflación en dólares que en el primer semestre —ya que se espera una suba mayor de los precios al consumo— es previsible que luego esta variable se estabilice. En este contexto, si la cotización local del dólar continúa evolucionando de acuerdo a la tendencia internacional, el TCR de Uruguay en relación a sus principales socios comerciales se mantendría relativamente estable.
El equipo económico espera que, en líneas generales, el TCR promedio del año 2005 se mantenga en el período 2006-2009, según manejó el jefe de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía, Fernando Lorenzo, el pasado miércoles 20 de julio en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.
En esa oportunidad Lorenzo afirmó que "no vemos elementos sustantivos que estén planteando amenazas sobre la trayectoria del tipo de cambio real". Las estimaciones del equipo económico indican que en 2006-2009 la inflación en dólares de Uruguay no implicará "niveles diferentes a los de nuestros principales socios comerciales", agregó.
COSTOS DE PRODUCCIóN. No obstante, la capacidad de los productos uruguayos de competir en el exterior sí podría sufrir alguna distorsión por la tendencia creciente que están siguiendo algunos costos de producción claves para la industria orientada al mercado externo, como las tarifas energéticas y los salarios del sector manufacturero medidos en dólares.
En efecto, las tarifas de la electricidad, el fuel oil pesado y el gas oil —los principales combustibles que se utilizan en la actividad industrial— consideradas de forma conjunta vienen evolucionando al alza desde principios de 2004.
A su vez, los salarios de la industria manufacturera expresados en dólares, que en 2002 y 2003 se mantuvieron relativamente estables, retomaron a principios de 2004 la tendencia ascendente que mostraron durante los años noventa.
EXPORTACIONES. La reciente caída del TCR y la evolución alcista de algunos costos relevantes de producción medidos en dólares no fueron óbice para que las exportaciones uruguayas, que comenzaron a crecer con fuerza a fines de 2003, mantuvieran tasas de crecimiento de dos dígitos en 2004 y en lo que va de 2005. Un elemento que ha contribuido a esta buena performance exportadora es la buena situación que atraviesan varios de los mercados internacionales claves para la producción agroindustrial uruguaya, como los de la carne, los lácteos y los oleaginosos.
En el caso de la carne, Uruguay se está viendo favorecido tanto por la fuerte demanda externa como por los elevados precios que imperan en los mercados internacionales. En el primer cuatrimestre del año las exportaciones de carne aumentaron 24,3% en volumen y 30,8% en valor en relación a enero-abril de 2004.
Estados Unidos no sólo se ha demarcado como el principal demandante de carne uruguaya (el 54% de las exportaciones cárnicas del primer trimestre se dirigieron a este mercado) sino que además ya no es sólo un comprador de cortes de bajo valor. De a poco, EE.UU. va comenzando a adquirir cortes de mejor calidad, lo cual potencia tanto los volúmenes como los precios de la corriente de venta de carnes a ese país.
Además, Uruguay está aprovechando una coyuntura particular que se está dando en el comercio de carne de Norteamérica: el cierre de fronteras que Estados Unidos impuso a los productos cárnicos de Canadá tras la aparición de la enfermedad de la vaca loca en este país.
Para la carne uruguaya, que ya estaba ingresando con fluidez al mercado estadounidense, esta coyuntura constituyó un aliciente para incrementar el flujo de comercio con la mayor economía del mundo, algo que no puede ser aprovechado por Argentina y Brasil ya que estos países no tienen el estatus sanitario que exige Estados Unidos.
En el mercado internacional de productos lácteos, en tanto, los precios están mostrando una tendencia creciente, lo cual también influye favorablemente sobre las exportaciones uruguayas de estos rubros.
En el caso de la leche en polvo, uno de los principales rubros lácteos de exportación, los precios se encuentran en niveles cercanos al récord histórico, lo que permite compensar la paulatina reducción de la demanda brasileña por este producto. Además, la leche en polvo uruguaya está llegando cada vez a más mercados, destacándose los de Venezuela, México y varios países de Asia y Africa.
Para los oleaginosos, en tanto, la coyuntura es netamente favorable. En el caso de la soja, las elevadas cosechas se conjugan con buenos niveles de precios para configurar un panorama muy positivo. En el caso de la cebada y el girasol, los precios internacionales también están evolucionando al alza.
De esta forma, la coyuntura de los mercados externos es proclive a una buena performance exportadora, más allá del reciente empeoramiento de los precios relativos y de los aumentos de varios costos industriales. La experiencia de búsqueda y consolidación de nuevos mercados que adquirieron muchos exportadores uruguayos en los últimos años, para sustituir las caídas de los mercados de Argentina y Brasil, son un elemento que, si bien no es cuantificable, también influye sobre el desempeño exportador. Que esto se mantenga será una condición necesaria para que Uruguay logre insertarse más y mejor en el mundo.