Los precios al consumidor aumentaron finalmente un 0,09% en diciembre, según informó el martes pasado el Instituto Nacional de Estadística. De esta manera, la inflación retornó a valores positivos luego de dos meses consecutivos de deflación (en octubre se había producido un descenso de 0,33% y en noviembre uno de 0,26%).
La tendencia descendente que presentó el Indice de los Precios del Consumo en el último trimestre del año posibilitó que la inflación cerrara holgadamente dentro del rango objetivo establecido por las autoridades monetarias. La variación final ascendió a 7,59%, frente a un rango deseado de entre 7% y 9%.
Para el año que comienza, el Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom) resolvió en su reunión del pasado 29 de diciembre establecer un objetivo de inflación en un rango de entre 5,5% y 7,5%, en acuerdo con las futuras autoridades económicas. El comunicado indicó que "consistente con este objetivo, la División Política Económica está ajustando las metas de base monetaria que se tomarán como referencia a lo largo de 2005, en un contexto de mayor nivel de actividad y monetización de la economía, las cuales serán publicadas el día 20 de enero...".
TRIMESTRE. El IPC acumuló en el último trimestre del año un descenso de 0,5%, resultado que contrastó con los incrementos próximos al 2,5% de trimestres anteriores.
En este resultado tuvo especial incidencia la fuerte apreciación del peso. El precio del dólar se redujo un 4,9% en octubre-diciembre, determinando una fuerte caída de los precios de los bienes transables, impulsada también por el descenso de los precios internacionales (fundamentalmente carne y también petróleo). Los precios mayoristas, medidos con el Indice de Precios al Productor de Productos Nacionales (IPPN) bajaron un 3,5% en el período comentado.
El trimestre previo, el dólar había experimentado una reducción más pronunciada, del orden del 6%, pero los mayores precios internacionales habían contrarrestado el efecto sobre los precios transables. El IPPN había crecido un 1,7% en julio-setiembre.
Entre los motivos que explican este comportamiento del dólar pueden citarse factores externos e internos. Entre los externos, es notoria la tendencia bajista que mantiene la divisa estadounidense frente a las principales monedas mundiales. Entre los internos, la política monetaria expansiva de la autoridad monetaria en el último trimestre del año no parece haber cubierto la mayor demanda de moneda nacional, que registró un pronunciado aumento por la tendencia creciente en el nivel de actividad y por factores estacionales que inciden sobre fin de año (pagos de aguinaldos, mayor movimiento comercial, etc).
También incidieron sobre la deflación del último trimestre los descensos en las tarifas públicas —fundamentalmente en los precios de los servicios telefónicos—, que anteriormente habían evolucionado con una fuerte tendencia alcista.
Por último, cabe mencionar que los aumentos salariales han sido de carácter leve o incipiente, no traduciéndose en presiones significativas sobre los precios.
2004. La inflación cerró el año pasado en 7,59%. Todos los rubros finalizaron con incrementos en sus precios, como puede observarse en el cuadro. Los que más aumentaron fueron los del transporte y las comunicaciones (9,02%), y los que menos lo hicieron fueron los de esparcimiento (2,87%).
De esta manera, la inflación logró finalizar el año dentro del rango objetivo establecido oportunamente por las autoridades monetarias, pese a las expectativas muy superiores que sistemáticamente había mostrado el mercado.
En efecto, las expectativas de inflación para el cierre del 2004 comenzaron el año situándola en un 11,6%, llegando incluso a máximos de 16%. Pese a que la tendencia fue descendiendo paulatinamente, recién sobre el cierre de año las expectativas del mercado se alinearon con la pauta oficial.
Estas cifras surgen de la Encuesta Selectiva de Expectativas de Inflación que el Banco Central comenzó a divulgar hace un año en base a las opiniones de instituciones y profesionales independientes considerados formadores de opinión en la materia.
Las diferencias entre las expectativas y las cifras efectivas pueden explicarse por la novedad de un régimen basado en metas sobre la base monetaria y por la marcada volatilidad que mostraron los precios a lo largo del año (ver gráfico).
Pese a esta volatilidad es posible advertir una tendencia descendente a lo largo del año, que se observa de forma más clara analizando los componentes más permanentes en la evolución de los precios.
Existen varios métodos para medir estos componentes, que se conocen como inflación subyacente. El método escogido por Economía & Mercado consiste en extraer del IPC los componentes más volátiles del pasado (1997-2004) cuyo peso en la canasta base asciende a un 25%. En el gráfico se toman variaciones trimestrales de forma de suavizar aún más las volatilidades que presentan las cifras mensuales.
Como se observa en el gráfico, la tendencia de inflación trimestral se ubicó casi todo el año próxima a un 2%, pero se redujo hasta cerrar cercana a un 0,6%. El gráfico muestra también que en gran parte de 2004 la evolución de los precios se situó por encima de su comportamiento tendencial, situación que se invirtió en los últimos meses.
PERSPECTIVAS. Como se mencionó anteriormente, el Copom fijó un rango objetivo de inflación para este año de entre 5,5% y 7,5%. El mercado, por su parte, espera una variación superior, del orden del 8,8% en promedio y con máximos que llegan al 12%. Este hecho puede interpretarse como el mantenimiento de una cierta falta de aprendizaje de los agentes al nuevo modelo de política monetaria, o puede verse también como una actitud cautelosa de los agentes hasta tanto no se diluciden claramente los lineamientos macroeconómicos del equipo entrante.
El rango fijado en acuerdo con las futuras autoridades parece indicar que no se esperan presiones significativas sobre los precios, ni del tipo de cambio (de hecho se espera una variación nula para todo el año), ni de las tarifas, ni de los salarios, ni de los precios internacionales.
De hecho, es muy probable que vuelvan a producirse descensos en los precios minoristas a corto plazo, dados los recientes ajustes a la baja en las tarifas y la mayor oferta de dólares que generará la temporada turística.