IGNACIO ÁLVAREZ
Mañana será un día histórico. José Mujica habrá transitado un extenso y duro camino en el que pasó de ser el "Ulpiano" de la clandestinidad tupamara, al "Pepe tal cual es" de la gente. Pero ahora debe recorrer otro camino, hacia el "Señor Presidente de la República", y para eso no basta con colgarse la banda presidencial y jurar ante la Constitución. Y no hablo de usar saco ni evitar decir "puédamos", como le sugiere la Catalina. El hecho es que más allá de su apariencia, además de ponerse el traje de Presidente, Mujica tendrá que asumir en los hechos la investidura de tan alta jerarquía. No alcanza con parecerlo, sino que hay que serlo. Y eso, como la mujer del César, supone a su vez no sólo serlo, sino también parecerlo.
Este trabalenguas aparentemente paradójico, viene a cuento precisamente de la polémica instalada alrededor del financiamiento del acto del 1º de marzo. Mujica se ofendió con los sindicalistas que le señalaron la inconveniencia de pedirle plata a diez grandes empresas. "Yo no me vendo por 15 mil dólares", protestó indignado. Y seguramente sea así, pero con eso no alcanza y no es lo único que importa. Las formas cuentan, a veces tanto o más que los contenidos, y frecuentemente suelen terminar siendo la garantía de que las cosas se hagan bien, porque evitan dejar librados los actos de gobierno a la discrecionalidad y a las buenas o malas intenciones de los gobernantes.
Un presidente electo no puede levantar el teléfono para pedirle una contribución a un empresario. Primero porque es el Presidente de todos los uruguayos, y no está para pedir o recibir favores de algunos en particular (distinto es aceptar donaciones espontáneas y voluntarias, que aún así hay que ver cómo se regulan legal y éticamente. De hecho en muchas empresas es de estilo no aceptar regalos ni contribuciones).
Segundo porque, aunque no haya sido la intención de Mujica, los donantes pueden sentirse habilitados a reclamar luego alguna suerte de atención en compensación por su gesto de apoyo. No quiere decir que eso necesariamente vaya a ocurrir, pero es mejor evitar abrir flancos. ¿O acaso Buquebús no está tramitando una autorización para su línea aérea y una nueva terminal marítima, Fripur no espera desde el 2008 su multa por irregularidades que llevaron a la suspensión de la exportación de pescado a la Unión Europea, y Tenfield no acaba de perder la pulseada por los derechos de televisación del Carnaval, mientras Casal es enjuiciado por la DGI?
Esta semana Lucía Topolansky dijo que "pensar en una situación turbia es lo más disparatado que hay sobre la tierra". Pero quizás haya que recordarle a la senadora que cuando el Frente Amplio era oposición, pensar en una situación turbia era lo más habitual por parte de la izquierda. Y hablando de colectas, el ex Director municipal de Casinos, Juan Carlos Bengoa, está en prisión, entre otras cosas, por haber pedido "donaciones" de 25 mil dólares a las empresas que luego casualmente terminaron siendo contratadas por la Intendencia para arrendarles máquinas tragamonedas.
Por otra parte, no sé de ninguna empresa de las contactadas que se haya negado a colaborar. Es más, dicen que hay muchas más que se anotaron para hacer su aporte (claro; ¿cómo arriesgarse a quedar afuera de la mirada agradecida del gobierno, máxime cuando muchas de ellas ponen sus huevos en las canastas de los distintos candidatos ya durante la campaña electoral?).
Finalmente, Mujica sabe bien que su nuevo cargo es un referente hacia todos los mandos del Estado. Y si el Presidente llama a diez empresarios para pedirles plata, ¿por qué no podrá hacer lo mismo un ministro o un director de empresa pública? Probablemente Mujica crea como muchos en su honestidad insobornable, pero difícilmente ponga las manos en el fuego por todos los que lo van a acompañar en su gestión. De ahí el riesgo de manejarse como un chacrero que organiza un asado entre amigos, cuando se está ejerciendo la Primera Magistratura.
Son aspectos no menores que Tabaré Vázquez sí demostró haber incorporado durante su mandato. Por eso su planchazo de la semana pasada, negándose a recibir las donaciones de las empresas para el acto oficial de cambio de mando, y comunicando que el costo será asumido por el Estado uruguayo. Claro que Vázquez también ha tenido sus desafines a lo largo de su gestión, como por ejemplo cuando se burló de Larrañaga en un acto público, o se excedió en su ironía haciendo prevalecer su camiseta antes que su investidura en varios de sus discursos.
Ojalá este pequeño tropezón sea sólo eso, y Mujica se convierta en un estadista que no le dé la razón a Sanguinetti cuando vaticinó que iba a extrañar a Vázquez. Aunque en otras cosas está insinuando bienvenidas diferencias, como en su apertura al diálogo con la oposición -reparto de cargos de por medio- y en su aparente obsesión por reformar el Estado y achicar los gastos innecesarios .
Que mañana Mujica asumirá la Presidencia, es un hecho. Confiemos en que asuma también todo lo que eso supone. igalvar71@hotmail.com