L.G.
Muy precoz en eso de subirse a artilugios que pueden provocar más de un hematoma, Esteban Navarro probó por primera vez una bicicleta a los tres años y una tabla de surf a los nueve. Se puede decir que en esto último le ha ido muy bien, tanto que ganó varios torneos, se profesionalizó y hoy ocupa el décimo puesto en el ranking nacional (hace tres años fue octavo). Esteban tiene 24 años, vive en Lagomar, trabaja de jardinero y es sordo de nacimiento.
Pablo Tórtora, de treinta años, tiene una hipoacusia aguda, una capacidad auditiva de solo el 15% de la normal. Eso no le ha impedido, entre otras cosas, manejarse con solvencia en el tránsito montevideano y estar a un paso de recibirse de arquitecto. Y cuando puede, despuntar el vicio en eso de correr las olas, así el termómetro sugiera mate y tortas fritas. La Unión de Surf del Uruguay da "las mejores referencias deportivas" sobre este amateur.
No es raro que ambos sean amigos ni que parezcan grandes compinches. Ahora comparten un sueño. Esteban y Pablo fueron invitados a participar en el Campeonato Mundial de Surf para Sordos, el tercero que se realiza, que se celebrará en Honolulu, Hawai (el Maracaná, Wimbledon o Madison Square Garden para este deporte), del 9 al 12 de julio. El anterior, realizado en Japón en 2007, reunió a más de cien competidores. Esteban no pudo asistir entonces, y jura que esta oportunidad no se la pierde.
SILENCIO. Esteban sonríe canchero cuando se le pregunta -a través de su madre, Jaqueline Novas- cómo hace para cabalgar una ola y mantener el equilibrio sobre la tabla al carecer del sentido del oído. Levanta el pulgar, gira la cabeza y tuerce los labios en un "es natural, todo bien", que no necesita de palabras. No tiene antecedentes familiares surfistas. "Desde chico le gustaba el agua, y aprendió todo viendo películas y documentales, ¡yo ni siquiera sé nadar!", asegura la mujer. En todo caso, con mejor vista que cualquiera de sus colegas, ya ha dado sobradas muestras que no sentir el ruido del mar no le ha significado un obstáculo.
"Alguna vez hemos tenido algún problemita", reconoce Pablo. "En el surf, se respeta el orden a la hora de tomar una ola. A veces nos lanzamos y algún otro surfista se había tirado antes sin que nosotros nos diéramos cuenta. Y uno se liga algún que otro insulto...", ríe el futuro arquitecto, que en el agua no lleva puestos sus audífonos, En todo caso, el problema es del colega ya que ellos no llegan a oír los improperios.
El vínculo que ambos han generado tiene un acuerdo "tácito". La "estrella", quien sería el principal competidor uruguayo en el mundial, es Esteban. La cuestión es que éste no puede viajar solo, mientras que Pablo interactúa con total normalidad, es ducho en lectura labial y maneja el inglés. Además, Esteban es el profesional del tándem. "Mi rol principal es de acompañarlo (a Esteban) y apoyarlo... y, tal vez, competir", asegura sin mucha convicción. El silencio canchero de Esteban no está tan de acuerdo: "¡Competimos los dos!"
PLATA. La organización del mundial de surf para sordos les extendió a ambos la invitación a competir, pero eso solo se queda en la cortesía. Ambos van a tener que financiarse el viaje y la estadía. Han calculado que precisan dos pasajes por 1.500 dólares cada uno y unos US$ 800 por cabeza para mantenerse "comiendo mortadela todos los días", al decir de Pablo. El problema no es que ese fiambre escasee en Hawai, sino que aún están lejos de conseguir el dinero requerido, y los plazos se acortan.
Novas cuenta que desde hace un mes han tocado varias puertas, ya sea en empresas o en el propio Ministerio de Deportes. La recepción ha sido buena, se ha prometido indumentaria o productos para rifar. Pero si se habla de plata o de sponsors confirmados, hasta el momento, nada. A través de otras vías de recaudación, como una cuenta en Abitab o una línea por SMS (ver aparte), han logrado juntar apenas 150 dólares en un mes. Sí se consiguió que en una agencia de viajes, Halcón (Arocena 1575, 6044310), se abriera otra cuenta para apoyar a ambos surfistas.
"Si no se llega al dinero que falta estamos dispuestos a hacer un pequeño sacrificio", dice Novas. Claro que la concreción de ese sacrificio depende de que la diferencia entre lo recaudado y lo requerido no consiga desestabilizar la economía familiar. No es una situación nueva para Esteban: desde hace años es uno de los mejores surfistas de Uruguay, según el ranking nacional; pero nunca ha conseguido un sponsor.
Por ahora, prefieren soñar con un final feliz. Ese que los tendrá compitiendo con surfistas de EE.UU., Japón, Australia, Portugal, España y Brasil (único país sudamericano, además de Uruguay, adonde fueron cursadas invitaciones). Mientras esperan, se entrenan todos los fines de semana, ya sea en El Emir, en Punta del Diablo, o en el oleoso y fashion Lagomar.
i Para ayudar. Cuenta Abitab número 11663, o enviar un SMS con la palabra "Hawaii" (con doble i) al 7117 ($ 24).