Curiosos retretes domésticos

| Es un acto breve que satisface una necesidad básica. Sin embargo, la industria del inodoro demuestra que la creatividad llega hasta en las cosas más simples.

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El País

Martín Fablet

Según la Organización Mundial de la Salud, 1.200 millones de personas no tienen acceso a agua limpia para la vida cotidiana y 1.800 millones viven sin saneamiento adecuado.

Cuando la población mundial llegue a 10.000 millones, el 40% sufrirá escasez de agua. El problema se agravará con la salinización de las aguas por infiltración del mar.

Científicos versados y prestigiosos sabihondos en la problemática ambientalista, vienen advirtiendo a los líderes mundiales que deberán hincarle el diente a este asunto si quieren evitar sangrientas guerras debido a la escasez de agua potable. El discursete viene orientado hacia una administración inteligente de la cantidad de agua que utilizamos.

Los inodoros. Un proverbio chino dice: cuando bebas agua, acuérdate de la fuente y yo agregaría acuérdate de no tirar la cadena al santo botón. Si en algún lugar se desperdicia agua a roletes, es allí, en los inodoros. Doce litros son los que utilizamos en cada descarga. Los mejicanos, desde hace algún tiempo, han incorporado a sus baños una ingeniosa válvula de succión que utiliza ocho litros en lugar de doce. Esta válvula es muy similar a la que podemos encontrar en aviones, trenes y barcos. Poca cantidad de agua y mucha velocidad, a diferencia de los sistemas convencionales donde la altura y el caudal hacen a la evacuación.

Los rigurosos carnotistas sostienen que cuanto mayor es el impulso del agua menor será la cantidad necesaria para evacuar un cargado inodoro. Si el agua es liberada con menos presión, necesariamente utilizaremos más líquido para conseguir el mismo poder de arrastre. Los water closet con mochila son el peor ejemplo. Muy poca presión y mucho caudal, redundando en un gran consumo innecesario de agua. Aquellos que prefieran la comodidad de este sistema, deberían optar por el inodoro de dos botones, (ya obligatorio en Europa) donde uno de ellos permite una descarga parcial y el otro full throttle para barrer todo tipo de frenadas.

La industria del inodoro ha evolucionado mucho desde el 300 AC hasta nuestros días. Hay letrinas para todos. Desde muy sencillas hasta muy sofisticadas. A continuación una colección de curiosos retretes domésticos, que seguramente entusiasme a más de uno.

El siamés. Muchas parejas disfrutan de ciertas intimidades, que personalmente no comparto. Me refiero a utilizar el baño cuando uno está haciendo sus necesidades, y no precisamente la número 1. El water gemelo o siamés es la solución para aquellos que no tienen vergüenza y no quieren separarse ni un minuto. En el siamés las parejas pueden compartir revistas y periódicos. El precio es de unos US$ 1.600.

Volver a las tablas. La tabla del inodoro es crucial a la hora de mover el intestino de forma placentera (clásica expresión de nurse). Las hay duras, mullidas y calefaccionadas. Últimamente es posible encontrarlas con motivos musicales, guitarra, piano, etc. Realmente se las ve preciosas y solo cuestan US$ 169.

Los suizos han confeccionado un baño público espejado. Instalado en plena vía publica, el necesitado podrá hacer sus necesidades viendo todo lo que sucede a su alrededor sin ser visto. Una experiencia un tanto extraña.

En Austria se instalan mingitorios plásticos en ferias y plazas donde los hombres orinan dando la espalda y a la vista de todo el mundo. En Centroamérica se ven las curiosas letrinas ambulantes. Son señoras y señores que acarrean un water closet con mochila, arrendándolo a esos decididamente necesitados.

También los hay muy tecnificados, y los japoneses son sus mayores cultores. Un ejemplo es el escritorio defecante. Cuenta con todo lo necesario para continuar con las tareas ejecutivas. La idea es que la ida al baño no se convierta en un "break" (corte) más.

Los Toto Washlets. Los japoneses gustan de pergeñar inodoros muy completos, los codiciados Toto Washlets. La cantidad de prestaciones de estos superwaters son interminables. La más útil (por lo menos para mí) es la incorporación del bidé inteligente. Un rociador que sale debajo del asiento del inodoro y lanza chorros de agua higienizando ano y/o aparato reproductor femenino. La temperatura es seleccionable así como también la potencia y pulso del chorro. Estos inodoros son recomendados para aquellos que sufren de hemorroides y estreñimiento crónico. Los Washlets más avanzados pueden mezclar agua tibia con jabón para mejorar el proceso de limpieza. Cuentan con tabla climatizada e iluminada, muy práctico cuando hace frío y hay poca luz. Estos inodoros detectan si usted está frente a él, levantando la tabla automáticamente y calentándola si usted está sentado.

Este magnífico toilette proporciona también un potente soplador con temperatura ajustable (40 a 60 grados centígrados) ideal para un secado final. Es importante contar con este dispositivo a fin de evitar molestas paspaduras. Opera también por debajo de la tabla y se comanda a través de un tablero digital ubicado en un ergonómico posabrazos, que también es utilizado por los más grandes para levantarse con comodidad.

El vaciado y desodorización por ozono de la taza, es automático. Los equipos más modernos cuentan con timer y sensores que logran medir el azúcar en la sangre basándose en pequeñas muestras de orina obtenidas durante el proceso. El Toto Washlet S400 Combo se vende en EE.UU. a US$ 2000. El último equipo presentado en la CES de este año mide el pulso, la presión sanguínea y el contenido de grasa en el cuerpo del usuario.

Muy pronto podremos pagar impuestos, sufragar, todo desde el water.

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