Criminales `for export`

| Unos 950 procesados o condenados uruguayos pueblan las cárceles del mundo, la gran mayoría por narcotráfico. Un alto porcentaje pertenece a lo que en la jerga policial denominan "empresa criminal", que cambia de `modus operandi` según las circunstancias.

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El País

MIGUEL BARDESIO Y MAGDALENA HERRERA

El anuncio en una radio de la ciudad de Mercedes solicitaba personas para trabajar en una avícola de Córdoba, en Argentina. Pablo Vespa (19 años) se presentó y fue seleccionado, junto a otros jóvenes. A las pocas semanas, los postulantes estaban en un hotel de San Pablo. La persona que los contrató los convenció de que su empresa también se dedicaba a traer piedras de zafiro en forma lícita. El primero en viajar a España "por esas piedritas" fue Vespa, quien perdió las valijas al llegar a Barcelona y las reclamó. Fueron encontradas con 4 kilos de cocaína. Lo condenaron a 9 años de prisión.

Pablo Vespa asegura que es inocente, y su madre narra la historia con lujo de detalles (ver nota página 3). La autoridad consular uruguaya en Barcelona también siente que el joven cayó en una trampa. "Pienso que lo engañaron porque si sabía que traía droga, no habría reclamado el equipaje", explica el cónsul, Joaquín Píriz, a título personal pues las representaciones no pueden involucrarse en los procesos.

Engañados o no, varios uruguayos han encontrado la misma suerte fuera de fronteras: la cárcel. Según números estimativos de la Dirección de Asuntos Consulares, en este momento hay unos 950 uruguayos procesados o condenados en el exterior. De ellos, a la mayoría se le imputó delitos de tráfico de drogas y muchos pertenecen a "empresas criminales", como le llaman las autoridades de Interpol.

El último relevamiento de Cancillería arrojó que 501.000 uruguayos residen en el exterior. El 33% en Argentina, el 50% en Estados Unidos, España y Brasil, y más o menos en la misma proporción se distribuyen también los reclusos uruguayos por el mundo. La información de los detenidos no está del todo sistematizada en la Cancillería, pero Elizabeth Lluberas, directora de la Oficina de Asistencia al Compatriota (OFAS), hace una aproximación: "El tráfico de drogas es el mayor, pero también proxenetismo o asesinatos pasionales, de violencia doméstica".

Asesinatos como uno que impactó en los diarios del mundo en julio pasado: un uruguayo mató a sangre fría a una turista italiana, en el balneario Lloret del Mar, cerca de Barcelona. El hombre, de nombre Víctor, alegó que las drogas y el alcohol "se le juntaron en la cabeza e hicieron cortocircuito".

"En ese caso, el consulado no intervino, ya que se procede si lo reclama la persona o un familiar. Igual, nos aseguramos que tenga una defensa adecuada y que no sea maltratado. Aún no hay condena", dice Píriz.

Víctor trabajaba de camarero en el balneario y, al parecer, fue entregado a la policía por otros uruguayos. ¿Perjudicó la imagen de la colonia? "De todas las del Tercer Mundo somos la de mejor imagen, pese a este caso", agrega.

En Milán, en julio, la policía desbarató una banda de narcotráfico y trata de blancas, integrada por 12 uruguayos. La droga la ingresaban por mujeres con la promesa de un trabajo que era, se enteraban allá, la prostitución.

Así como unos emigran en búsqueda de un futuro legal más próspero, otros uruguayos también se van, ya sea porque están huyendo de las autoridades nacionales, o porque integran bandas con asiento en varios países. Generalmente, se instalan primero en los más cercanos, Argentina, Brasil, y luego viajan a España e Italia, y casos más puntuales a Estados Unidos, según el director de Interpol Uruguay, Inspector Principal Dr. Carlos Campos Silva.

EMPRESAS DEL CRIMEN. Uruguay tiene solicitado a otros países 33 casos de extradición, y se tienen detenidas aquí a 31 personas en trámite de deportación. "Los delincuentes (internacionales), uruguayos y de otros países, pertenecen a lo que se denomina `empresa criminal`. Es más notorio ese tipo de actividad en grupos que operan en Argentina y Brasil, que hasta coordinan entre sí para llevar a cabo actividades delictivas, preferentemente narcotráfico y trata de personas. Existe toda una estructura con su esquema jerárquico, financiero, asesoría legal, áreas de personal, como si fuera realmente una empresa. A la hora de `trabajar`, éstas toman dos variables en cuenta, la rentabilidad, y el riesgo de caer en manos de la seguridad pública. Se mueven en diferentes escenarios, de acuerdo a si existen países más o menos fáciles. Y además operan en distintas modalidades: si la policía está trabajando muy fuerte en el área del narcotráfico, cambian y pasan al contrabando. Si se combate el contrabando, se adaptan a la trata de personas", explica Campos.

Por eso, señala el director de Interpol, es necesario contar con la mayor seguridad en tecnología. "Nuestras bases de datos son las que más se intentan `hackear` en el mundo: los delincuentes quieren saber si pueden moverse o no en tal país, si están siendo buscados o no. Contamos con un sistema que lo provee la Organización central, de extrema seguridad".

Los uruguayos también resultan una mano de obra calificada para esas "empresas", indica el experto en investigaciones Luciano Posada. "En el exterior, así como el uruguayo escala en las organizaciones lícitas, también lo hace en las ilegales. Tiene un plus. Posee buena dicción, no tiene acento, se confunde con cualquier latino, europeo o americano. Es estándar: no es asiático, afro o ecuatoriano. Si se le proporciona un documento, bien puede hacerse pasar por diferentes nacionalidades. Tiene una buena educación; es polifuncional ya que usa la computadora, sabe conducir o cambiar los cables".

Y la mano de obra se paga. "El uruguayo no es barato ni caro, e inspira confianza. Se necesitan personas lo suficientemente aptas como para asimilar lo que se describe como `empresa criminal`. Y el compatriota está acostumbrado a adaptarse: va al último rancho o se codea en Carrasco. Interacciona muy bien", afirma Posada.

El experto describe a grandes rasgos el camino que lleva a uruguayos al crimen internacional. "En general, empiezan con algún robo acá, se van conectando y después se da el famoso `no te animás`. ¿No llevás este auto, o el paquete o una chica a Europa? Ese es el primer contacto y después van escalando", relata. Y añade que a veces la policía uruguaya sospecha de que alguno dio el salto, porque vuelve y "gasta lo que no tiene". "Le compran una casa a la madre o un auto para ellos". Otra vía, aunque minoritaria, se da con aquellos uruguayos que no viajan con la idea de delinquir. Pero estando allá, tal vez ilegales, "van metiéndose en ese mundo, sobre todo por las drogas", agrega.

Guante blanco. El caso de Héctor Ramos Ramírez, de 26 años, quien fue capturado en San Pablo luego de haber cometido fraude con tarjetas de crédito, bien habla de la especialización. El muchacho había trabajado 8 años en una empresa de seguridad de una entidad crediticia, y ya se tenía todo el quid del asunto. Lideraba lo que la policía paulista calificó como una de las más grandes bandas de clonación de tarjetas del país.

El hombre cayó preso a mediados de noviembre, cuando fue capturado in fraganti en un piso de lujo del barrio Itaim Bibi, al sur de la capital, por el cual pagaba cuatro mil reales por mes, y además poseía un vehículo valuado en 230 mil reales, según se informó en TV OGlobo. En Uruguay no tenía antecedentes, y las autoridades consulares no tuvieron ninguna información. Ni el delincuente ni sus familiares se acercaron a la representación diplomática.

De todas formas, los ilícitos de guante blanco no representan un gran porcentaje en el exterior. Desde el departamento de Delitos Económicos de la Policía rompen el mito de que los uruguayos son "más listos" que los de otros países.

"No tenemos estafadores de carácter internacional", afirman. "El delito económico está directamente relacionado con el movimiento financiero de una sociedad, en un determinado momento. Vale decir, el estafador se lleva la plata que otro tiene encima; no le hace el cuento para dentro de un mes. Si en la sociedad no hay dinero girando, vivo, no se producen estafas. Hoy, por alguna razón que lo podrán explicar mejor los economistas, la sociedad uruguaya está modificando su modalidad de pago, y prácticamente no existe dinero en efectivo funcionando. Entonces, aquellos que antes cometían fraudes, van mutando su forma de delinquir y se dirigen hacia donde está el dinero. Por esa razón, en una de las operaciones más grandes que hubo en el país para combatir la droga, se encontraron muchachos que antiguamente eran estafadores. Van hacia donde está el flujo de dinero. La prueba es que hoy no hay ninguna estafa grande sin aclarar", explican desde Delitos Económicos.

Igualmente, hasta hace dos años el uruguayo más buscado por Interpol era Juan Peirano, justamente por delito económico. "No es que haya prioridades, a todo el que solicita la Justicia hay que detenerlo, pero tenemos que profundizar en determinadas personas por la gravedad de los hechos, y sobre esos blancos se trabaja más coordinadamente con la propia Organización o las oficinas de algunos países", asegura el director de Interpol.

tráfico y más tráfico. En San Pablo, el tráfico de drogas es el delito notoriamente preponderante entre los 25 presos -todos hombres- que contabilizó el consulado allá, y que se encuentran junto otros 900 extranjeros en un presidio en Itaí. Es un número que no cambia, porque a medida que egresan, ingresan otros. Las penas por tráfico de drogas son de 6 a 8 años, dependiendo de la cantidad y de alguna circunstancia agravante como poseer documentación falsa, indicaron autoridades consulares de San Pablo.

En la jurisdicción del Consulado de Porto Alegre, que comprende Río Grande del Sur, se encuentran 44 uruguayos presos. "Es un número bajo si consideramos que residen legalmente más de 23 mil uruguayos en toda la región, lo cual no contabiliza a los ilegales. Los delitos más frecuentes son el tráfico de drogas, el contrabando, robo, homicidio, y el hurto de autos en Uruguay que son ingresados a Brasil", dice el Cónsul General de Uruguay en Porto Alegre, Pablo Scheiner.

Actualmente, para Interpol Uruguay, los blancos más buscados en el mundo se relacionan con asesinatos, narcotráfico, trata de personas, y robo de vehículos y arte. "No hemos tenido problemas con casos de terrorismo. Eso no quiere decir que estos individuos no estén moviéndose, porque sabemos que trabajan con mucha compartimentación, para que sus operaciones no sean desbaratadas. La Organización de Policía Internacional está preocupada por ese tema porque es uno de los problemas que más impacta en las sociedades. Por suerte, Uruguay aún es ajeno, pero los escenarios son dinámicos y no podemos estar tranquilos", indica Campos.

FAMILIARES. La OFAS, que depende de la Dirección de Asuntos Consulares de Cancillería, cuenta dentro de su área social con la posibilidad de hacer de nexo entre los condenados y sus familiares en Uruguay. "No tenemos todos los casos, sino aquellos en que los familiares se acercan", asegura Lluberas y añade: "Lo que más les interesa a los allegados es saber cómo va el proceso, si hay sentencia, si le dan libertad condicional; los consulados nos dan esa información que le pasamos a los familiares".

Noelia Viurrarena, funcionaria de OFAS, complementa: "A veces, nos piden envío de cartas; ahora para las fiestas, por ejemplo, vienen cada vez más de esos pedidos, que se mandan por valija diplomática. O tenemos algunos que están enfermos, entonces se le envían medicamentos y le pedimos al consulado un seguimiento más intenso de esa situación. Tampoco permitimos el abuso. Hay gente que ha querido enviar fiambres o quesos , pero eso no es posible".

Hay un caso, por ejemplo, de un condenado uruguayo en una isla de Oceanía que está enfermo de cáncer y la familia pide la expulsión por razones humanitarias para que pueda volver a Uruguay. "Las autoridades locales, en principio, le dieron entrada al pedido y veremos qué ocurre", asegura el embajador José Luis Remedi, director de Asuntos Consulares y Vinculación, el llamado Departamento 20.

En Nueva York, un recluso uruguayo murió hace unos meses. Se había intentado suicidar dos veces y la última quedó prácticamente como un vegetal, relata Lluberas. "Los hermanos hacían poderes para autorizar que lo desconectaran de los aparatos, pero falleció antes", agrega.

Los consulados realizan un registro de detenidos en su jurisdicción, pero sus números a menudo no son completos. "A veces las autoridades policiales o judiciales no comunican cuando hay un uruguayo detenido. Entonces, las mismas oficinas consulares llaman a las cárceles para enterarse y hacer lo más completo el registro", añade Remedi, aunque aclara que el Servicio Exterior no puede involucrarse en los procesos (ver nota aparte).

Todos los cónsules tiene al menos una historia de detenido uruguayo para contar. Píriz, de Barcelona, relata que les ha llevado ropa, que los visita, les compra tarjetas telefónicas. "Todo de nuestro bolsillo; eso no entra en las competencias formales o gastos del consulado", añade. El mismo Remedi, que fue cónsul en Londres e Irán, entre otros, relata por ejemplo, la detención de una uruguaya de más de 50 años que llevaba droga a Gran Bretaña. "Le pagaban algunos miles de dólares por llevar unos paquetes. Ella, que estaba endeudada, aceptó y la detuvieron en Londres. Diez años le dieron".

EL DATO

Organización de policía criminal

La Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) es el organismo de cooperación policial internacional más importante del mundo, con 187 estados miembros; el último en ingresar fue el Vaticano.

En las notificaciones que realiza Interpol Uruguay al exterior prevalecen los delitos contra la personalidad física y moral del hombre (homicidio o lesiones) y contra la propiedad (rapiñas, copamientos, hurtos).

El organismo local busca por todos los medios que las denominadas "empresas criminales" no se establezcan en Uruguay a operar fuerte, más allá que ya lo hacen. Generalmente las propias organizaciones captan al delincuente, o el criminal la busca a ella a través de otros "colegas".

Cuando un uruguayo huye porque cometió un crimen, en algunas ocasiones se mantiene en anonimato para preservar su libertad. Pero en otros, pertenece a una red que opera aquí y en el exterior, y enseguida que se va, intenta vincularse porque necesita dinero y documentación. En esos casos es más fácil su detención.

"El delincuente empieza con un robo, se conecta, y después viene el famoso `¿no te animás?`"

¿Qué hace el consulado?

El uruguayo que comete un delito debe atenerse a la justicia del país en donde se ha incurrido en la falta.

Los consulados uruguayos en el exterior, que suman más de 200, deben interesarse por las causas, sirviéndoles en caso necesario de intérpretes. También les facilitan el conocimiento de las normas legales, aunque no pueden participar del proceso. Se aseguran que tenga defensa, sea particular o de oficio y que reciban el mismo trato que los detenidos locales. Solo en caso contrario, podrían intervenir para asegurar el respeto de los derechos humanos.

Así sintetiza el embajador José Luis Remedi, director de Asuntos Consulares y Vinculación (Departamento 20), las obligaciones consulares en casos de detenidos.

"Más allá de lo que haya hecho, es un uruguayo en el exterior, en problemas, y se merece asistencia", asegura.

Debido a esta problemática, el Departamento 20 está organizando jornadas de capacitación para los cónsules y funcionarios, donde los instruyen en contención. "Estamos formados en otras áreas, pero cada vez más realizamos una tarea social y debemos prepararnos", añade.

Las cifras

950 Uruguayos están procesados o condenados en el exterior, según estimación de Asuntos Consulares.

33 Cantidad de uruguayos sobre los que pesa un pedido de extradición, según Interpol.

501 Mil uruguayos residen fuera del país. El 30% en Argentina y el 50% en EE.UU., España y Brasil.

Sin documentos: deportados

A diferencia de otros países, en Estados Unidos, la mayor causal de detenidos es la residencia ilegal. No pasan a juez, sino que las autoridades migratorias norteamericanas deciden y fijan fecha para la deportación. En general son privados de su libertad por uno o dos meses, hasta que son extraditados, señalaron autoridades consulares de Washington. "Cuando hay casos de detenciones de uruguayos con hijos menores, por lo general, se es sensible a ello y dejan a la madre en libertad fijando una fecha para su presentación ante autoridades migratorias, para su deportación".

En Washington solo se recuerda un caso de delito de tráfico de droga en los últimos años, por el cual el detenido cumplió sentencia en Estados Unidos y luego fue extraditado a Uruguay. Este año, 10 personas fueron deportadas desde esa jurisdicción, uno se encuentra a la espera, y también hay otra persona con pase a juez por delito grave. En similar situación se encuentran otros consulados nacionales, salvo Florida y Nueva York, donde el número de detenidos y deportados puede ser mayor debido a que las colonias uruguayas son también más importantes en número.

El engaño de la trata de blancas

"Se busca chica para salón de belleza en el exterior". Un aviso así o similar puede ser el inicio de una maniobra de proxenetismo para llevar a mujeres a prostituirse, fundamentalmente a Italia o España.

El resultado, en general, es conocido: chicas que terminan en la prostitución, con sus documentos secuestrados y bajo amenaza.

Desde la Dirección de Asuntos Consulares, reconocen la frecuencia de estos casos y casi siempre está el engaño presente.

"A veces, van completamente engañadas, pero en otras tal vez se les dice y ellas aceptan ir a prostituirse, pero no saben todo el cuento: que les van a sacar los documentos, que van a estar casi presas", asegura Federico Xiviller, director de Asuntos Consulares, de Cancillería.

Han sido múltiples los casos de repatriación de estas mujeres, inclusive menores. Martha Echarte, subdirectora de Asuntos Consulares, recuerda el caso de 14 chicas que volvieron de España hace unos meses, cuando ella era cónsul en Madrid. "Les habían dicho que iban a trabajar a un salón de belleza".

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