Políticos y electores al diván

| La corriente aprovecha los conocimientos de la psicología para comprender la psiquis del elector y por tanto, llevar el mensaje político a más cantidad de gente

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El País

Cómo piensa, siente y actúa un elector? ¿Cuál es el proceso psíquico implícito en la toma de decisiones? La respuesta a estas y otras preguntas corren por cuenta de un área del conocimiento poco conocida en Latinoamérica, pero de gran arraigo en los países anglosajones: la psicología política.

A eso se dedica Daniel Eskibel, psicólogo especializado en Psicología Social y de la Comunicación, docente de la Universidad Pontificia de Salamanca y único miembro uruguayo de la Sociedad Internacional de Psicología Política.

Su legajo incluye además el asesoramiento de Enrique Antía cuando su candidatura a la Intendencia de Maldonado, y la participación -junto a un grupo de expertos- en la formación de los comandos de campañas de los ocho candidatos presidenciales bolivianos de las elecciones de 2005. Actualmente es asesor del diputado nacionalista por Maldonado, Federico Casaretto.

-¿Cuáles son los factores más importantes que debe tener en cuenta un candidato desde el punto de vista de la psicología política?

-Lo primero es el elector, aunque parezca de Perogrullo. Pero de tan obvio, no sucede tan así. Estamos muy acostumbrados a que los candidatos piensen mucho en sí mismos, en su discurso, en su programa, en lo que quieren transmitir y poco en cómo es y qué le está pasando al público al que le están hablando. Por tanto, lo primero es un buen estudio del electorado y, a la vez, una determinación de a qué sector se le va a hablar. No existen los candidatos que puedan hablarle a todo un país, sino a sectores. Después hay que entender cuáles son los problemas de ese público. Además se debe saber qué tipo de rasgos de personalidad se necesitan para poder llevar a cabo una gestión.

-¿Cuáles son esos rasgos?

-Estudios realizados en Estados Unidos e Italia analizan cuáles son esos rasgos que percibe la gente y casi siempre se llega a las mismas características: la dupla conformada por energía y trabajo. La gente necesita ver un candidato que libere una energía interior que tiene que ver con el dinamismo, con la actividad, con la actitud ante la vida, con una cierta dosis de optimismo, de saber hacia dónde va, qué es lo que quiere, tener una visión positiva de las cosas. Junto con eso, el trabajo: que el elector advierta la capacidad de hacer y de ejecutar.

- ¿Qué perfil tiene el elector uruguayo y cuáles son las diferencias con los de los otros países donde ha trabajado?

-Es un elector con una historia política democrática importante. En otros países, uno se encuentra con una fragilidad democrática considerable. Ese saber acumulado a lo largo de las generaciones le permite posicionarse de forma más madura frente a los acontecimientos. Como ejemplo se puede citar lo que pasó en Uruguay en la crisis de 2002 y lo que sucedió en Argentina. Vinculado con eso, en otros lugares las cosas son más rápidas, los procesos son más explosivos, los cambios son más de un día para el otro. En los políticos también, porque la gente tolera más los vaivenes. En Uruguay hay un procesamiento más lento de las cosas. Por otro lado, el público uruguayo tiende a ser conservador y muy cuidadoso del pasado.

-¿En qué se diferencian hombres y mujeres, adultos y jóvenes a la hora de votar?

-El cruce de datos no muestra mayores diferencias entre el comportamiento político de hombres y mujeres, por lo menos no he visto un cambio drástico de preferencias, como puede pasar en otras sociedades como la estadounidense, donde uno sabía que en las primarias demócratas las mujeres votaban a Hillary. En el caso de los jóvenes y adultos lo que hay, y eso sí es un rasgo distintivo, es que se tiene que ser bastante mayor para que te dejen de considerar joven.

-¿Cómo tiene que ser un candidato para ganar? ¿Se trata de impostar una forma de ser o de provocar un cambio interno?

-Primero, no se trata de impostar porque quien lo intenta, tarde o temprano, se cae. Además creo que la gente percibe esas cosas en los políticos, así como en el resto de la gente, más allá de lo que se quiera aparentar. Lo que debe tratarse de hacer es sacar lo mejor de adentro del candidato. A veces hay que ayudarlo a identificar lo mejor. La vida de un candidato es muy acelerada y de pronto una mirada más objetiva, profesional, distanciada le puede ayudar a sacar lo mejor y a descartar.

-¿Es correcto que siempre es mejor estar en los medios aún cuando sea con una presencia negativa?

-Aquello de que hablen, aunque hablen mal, pero que hablen por favor... no. Estar en los medios te da vida o te mata. Se debe tener muy claro que hoy en día los fracasos en un medio de comunicación de un dirigente político pueden significar un grave golpe a su credibilidad, su imagen y a la confianza que le tiene la gente.

¿Y un defecto?

José Mujica. "Pierde la tranquilidad con alguna facilidad. Se enoja, pierde la línea y la compostura".

Danilo Astori. "La gente percibe una cierta distancia, una cierta frialdad de su parte".

Luis A. Lacalle. "Esa misma experiencia le habilita flancos porque abre zonas de cuestionamiento por su gobierno anterior".

Jorge Larrañaga. "Alguna gente de este Uruguay un poco conservador puede decir que el hecho de lo nuevo -y hasta de ser joven a pesar de que tiene más de 50 años- puede considerarlo un defecto".

Pedro Bordaberry. "Creo que tiene como contra que está en un partido que viene muy minimizado y muy golpeado electoralmente. Eso le achica espacio. Y por otro lado el apellido le juega en contra en amplios sectores de la población".

Luis Hierro. "También, la situación del Partido Colorado conspira en su contra. El haber integrado el gobierno de Jorge Batlle, para muchos sectores, también es un punto en contra".

José Amorín. "No es un político muy conocido en el gran público. La gente tiene un elenco estable de caras, tiene listas cortas de políticos. Los que tenemos listas largas somos los que andamos en el entorno: políticos, periodistas, funcionarios, asistentes. Va a tener que hacerse conocer".

Una virtud de:

José Mujica. "La virtud que la gente le reconoce es la austeridad y una línea de conducta a lo largo de las décadas".

Danilo Astori. "La claridad expositiva, es el más didáctico, el más docente de los políticos uruguayos.

Luis A. Lacalle. "La experiencia. Es un hombre que parece tener una capacidad de trabajo inagotable y es un gran generador de ideas".

Jorge Larrañaga. "La renovación, el hecho de ser un factor nuevo dentro de los cánones de la política uruguaya. Y la idea de renovación tiene mucha llegada en los electores porque quien más quien menos, cuando renueva algo, le da un contenido positivo".

Pedro Bordaberry. "El haberle dado a su discurso político una amplitud mayor, haber salido un poco de un esquema confrontacional y haberse ubicado como más amplio".

Luis Hierro. "Es un hombre que es un buen comunicador. Creo que sabe transmitir sus ideas con bastante claridad. Es un hombre con serenidad para saber explicarse".

José Amorín. "Supongo que la gestión parlamentaria, por un lado, y la actitud de renovación de su sector, por otro".

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