M.I.L.
El 85% de los bebés que nacen en Estados Unidos en los sectores más pobres son de parejas que viven juntas, pero no casadas. Pasados cinco años de unión, la mitad de ellas se separa. Y, cuando los hijos llegan a los quince, la cifra asciende a 75%.
Tales datos se desprenden de una investigación realizada por la socióloga estadounidense Kathryn Edin, profesora de la Universidad de Harvard y especialista en temas de familia, pobreza e inclusión social. Ella y su esposo, Timothy Nelson, sociólogo, licenciado en Políticas Sociales y partícipe del estudio, estuvieron la semana pasada por estos lares, en la Universidad de Montevideo. Además de revelar los detalles del trabajo, contaron los periplos que vivieron durante los cuatro años que les llevó realizarlo, ya que se mudaron con sus hijos a los barrios carenciados. Una experiencia que los enriqueció en lo profesional como personal, confiesan, y que les gustaría repetir en Uruguay para comparar culturas.
El motivo que los impulsó a llevar adelante la investigación se relaciona con el aumento de la paternidad monoparental (hijos que viven con un solo padre o madre) en Estados Unidos, señala Edin. "Como ascendió cerca del 30% entre 1950 y 2000 nos pareció importante analizar tanto las causas de la existencia de ese modelo familiar, así como también su fragilidad. Sobre todo porque quienes más lo sufren son los niños, que luego de la separación de sus padres, pierden vínculos sentimentales y materiales con ellos", explica la socióloga.
"Cuando los progenitores se distancian, las mujeres comienzan a tener relaciones casuales con distintos hombres, lo que en el 80% de las veces termina aislando al niño de su familia", revela Nelson.
Sectores bajos. La investigación comenzó en 1995 y se centró en Filadelfia, Texas y Carolina del Sur. Los expertos entrevistaron a 400 parejas de niveles bajos y dentro de cada ciudad analizaron distintos grupos: afroamericanos, blancos y latinos. Edin hizo énfasis en la dinámica de las parejas: cómo se comunicaban, qué tanto se conocían y el tiempo que llevaban de convivencia o separación. "Primero se entrevistó a las madres y luego a la pareja", detalla la socióloga.
Nelson se enfocó en la relación entre padre e hijo. Si bien los especialistas investigaron con rigor las tres ciudades, la que aseguran conocer como la palma de la mano es Filadelfia. Se fueron a vivir dos años y medio a la zona más carenciada de allí junto a sus hijas, de dos y cuatro años. Es un pueblo donde viven 35 mil personas y ocurrieron más de 65 asesinatos durante su estadía. "Fue duro, sobre todo porque las niñas eran chicas, pero valió la pena", confiesa Edin.
Los resultados lo evidencian. El 85% de los padres está presente en el momento en el que nace su hijo. Pese a que no tienen una buena educación, dinero y tampoco casa; para ellos es el momento más feliz de su vida, señala Nelson.
El 100% de los hombres expresa que la llegada de su hijo fue lo que lo sacó de las drogas, el alcohol y la calle, agrega. Tal es su estado de bienestar que el 70% de ellos expresa que se va a casar a los pocos días, aunque sólo el 20% lo termina haciendo.
Se trata de un deseo efímero que surge porque creen que el niño tendrá mayores oportunidades, indican los investigadores.
Sin reglas. El 50% de las parejas no sólo no contrae matrimonio sino que tarde o temprano se termina separando. Así es que las madres comienzan a salir con distintos hombres, teniendo relaciones sexuales sin utilizar métodos anticonceptivos ni cuidarse contra enfermedades, señala la profesora de Harvard. "Cuando vuelven a juntarse con otra pareja es porque ella está embarazada, no por proyectos en común. Prima el deseo de tener hijos antes de con quién", agrega.
Las mujeres, por ejemplo, saben que sería mejor no tener hijos porque no tienen suficiente dinero, pero el miedo que sienten de no poder hacerlo en el futuro es tal, que no les importa, detalla Edin.
Los novios viven como si fuera un matrimonio pero el hecho de que no estén casados implica que lo definan de manera diferente. "No hay reglas claras. El hombre suele ser fiel sólo cuando contrae matrimonio y la mujer cuando queda embarazada", cuenta la experta. Y agrega que la razón por la que generalmente no se casan se debe a que el estándar de vida del país es muy alto. "Se excusan en que no tienen dinero ni para realizar una fiesta o comprar una casa".
Los billetes juegan un papel vital
En los sectores más pobres el 90% de los matrimonios se contraen sólo porque la mujer queda embarazada, detalla Edin. Y, más de la mitad de los mismos fracasan porque los novios casi ni se conocen entre ellos (el 40% de los padres estuvo en prisión alguna vez y muchas madres no lo saben), no son compatibles y pelean, se engañan mutuamente o porque alguno de los dos está envuelto en drogas.
Pero lo económico también pesa, y bastante. El profesor Nelson cuenta que estudios previos en los que se le había dado a las parejas un ingreso de 200 dólares por mes, demostraron que la tasa de divorcio bajó en un 60%. A otras, por ejemplo, se les dieron 1.000 dólares y el 80% de ellas terminaba casándose.
Otro dato novedoso es que a diferencia de los padres solteros, aquellos que dan el sí ante el altar invierten en sus hijos no sólo dinero sino dedicación y afecto.
"La cultura estadounidenses es bastante individualista y eso hace que las personas les den prioridad a lo que da beneficios. Entonces, como el matrimonio es considerado positivo dentro de la sociedad, los padres se preocupan más por sus hijos", explica Edin.
Sin embargo, hay algo que es un hecho: estén casados o no, generalmente el primer hijo nace cuando el hombre tiene 23 y la mujer 21, mientras que en los estratos medios y más altos de Estados Unidos la edad promedio de las féminas es 25 y la de los varones 27, indica la socióloga.
El dato
CIFRAS DE ALERTA
Una rigurosa investigación estadounidense en barrios carenciados indica que para cuando los niños cumplen 15 años, y sus padres nunca se casaron, el 75% de ellos queda viviendo con uno solo de sus progenitores, por tema de separación. A cuanto menor ingreso familiar, más posibilidad de hogar monoparental. En el momento de dar a luz, el 85% de los padres está presente cuando la mujer asiste al parto y señala que se va a casar, pero de esa sentencia, sólo un 20% termina haciéndolo. Sin embargo, los progenitores refieren que ese es el momento más feliz de sus vidas y, de tener dinero, contraerían matrimonio.