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Comportamiento
El dinero compra felicidad
El metálico puede comprar libertad, y ésta es la que otorga armonía emocional, señalan expertos. Estudios internacionales avalan que más billetes traen dicha.

M.H.

No hace la felicidad pero ¡cómo ayuda!", se dice popularmente sobre la relación dinero-bienestar emocional. Groucho Marx llegó más lejos, con su habitual y exquisito sarcasmo: "La felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna..." Por estos lares, el recientemente desaparecido profesor grado cinco, Enrique Medina Vidal, en sus habituales clases, por supuesto que tenía sus teorías académicas rigurosas al respecto, pero a la hora de la ironía no se quedaba atrás. Con una sonrisa que lo decía todo, espetaba: "No, el dinero no hace la felicidad. Pero cuánto mejor se siente llorar en un Rolls Royce que en el cordón de la vereda".

La historia no pasa por los placeres que ofrece el dinero sino porque con él "se compra la libertad", que es la que proporciona la felicidad, según dice convencido el psiquiatra uruguayo Álvaro Lista.

Una flamante investigación, realizada por la consultora Cifra y Álvaro Lista, concluye que la mitad de los uruguayos tiene síntomas de depresión (aumentó un 100% en la última década), o directamente padecen la enfermedad, y sólo un 10% de ellos se encuentra en tratamiento.

"Este estudio demuestra que la depresión mayor, la más aguda, se observa más en las clases bajas que en las altas. La diferencia es alarmante, de un 300%. El dinero no hace la felicidad pero es fundamental. Las personas pobres, o con menos dinero, son menos felices, se deprimen, se enferman más y se pueden desarrollar menos", agrega Lista.

Más allá de investigaciones, o de reflexiones, anónimas o de autor, los científicos han analizado el tema, y en forma exhaustiva. Hay quienes aseguran que hasta cierto monto de dinero, éste trae felicidad. Después, demasiados billetes amontonados pueden acarrear peores desdichas para quienes los poseen, que para los que no. O por lo menos, según aseguran expertos de la Universidad de Pennsylvania, hasta diez mil dólares al año, el dinero hace a la felicidad. A partir de esa cifra, ya no proporciona más. La felicidad no varía si se gana 10 o 15 mil dólares.

Otros estudiosos, con pruebas clínicas, demostraron que "la gente es más feliz cuando gasta su dinero en los demás", según concluye una investigación de la British Columbia University en Canadá.

Asimismo, otro estudio de la Universidad de Chicago, relaciona el nivel de felicidad con la edad, y señala que la misma se eleva a medida que los años se acumulan. "La probabilidad de ser feliz se eleva un 5% cada diez años", concluyen los especialistas.

SALUD, DINERO, AMOR. Bajo el título ¿El dinero asegura la felicidad?, los economistas Alejandro Cid y Daniel Ferrés de la Universidad de Montevideo y Máximo Rossi de Udelar, analizaron datos de personas con 60 años o más que viven en Uruguay, utilizando la encuesta llamada Salud, Bienestar y Envejecimiento en América Latina y el Caribe. En los resultados, los expertos concluyen que la felicidad está positivamente relacionada con los niveles de ingreso, con la salud, las estructuras familiares (estar o no casados), y con la práctica frecuente de la religión.

"El tener determinado ingreso no determina la felicidad pero influye, es una variable. Pero no por el dinero que se tenga, sino las aspiraciones y expectativas personales. Por ejemplo, un 40% de los encuestados, que se considera en un estado de felicidad, asegura que su ingreso está bien", señala el economista Alejandro Cid.

Pero también, el 26% de los consultados, que se declaran infelices, confiesan que el dinero no es la causa de su desdicha, ya que están satisfechos con sus ingresos.

Los cientos de estudios que se han realizado a nivel mundial sobre la felicidad y la economía llevan, en gran cantidad, a una conclusión: no sólo interesa el ingreso absoluto, sino las aspiraciones de la persona, aclara Cid.

El estudio realizado por los expertos uruguayos, con casi 1.500 encuestados mayores de 60 años, concluye que la felicidad aumenta en primer lugar si se está casado y en segundo término si se considera que se tiene suficiente dinero para cubrir las necesidades del vivir diario. Por otro lado, disminuye por varios motivos: si se considera que se tiene mala salud, si se cree que se posee peor salud que la gente de su edad, la mala nutrición (haber pasado hambre antes de los 15 años o comer sólo una comida al día en la actualidad) y por último vivir solo, esto en el caso de los hombres.

"Los resultados sugieren que la felicidad de los adultos mayores está estrechamente relacionada en especial con tener buena salud y con estar casados, y en segundo lugar con el nivel de ingreso del hogar", indica el economista Cid.

¿QUÉ COMPRAR? "El dinero es un componente fundamental en la compra de la libertad, y la libertad sí hace a la felicidad", reflexiona el psiquiatra Álvaro Lista. "Lamentablemente, el dinero es central en la sociedad en que vivimos, para acceder a todas esas cosas que nos dan certezas -no placeres, certezas-. Sólo así logramos esa tranquilidad que necesitamos para desarrollar nuestro potencial".

Si la persona se encuentra sana, y tiene acceso a comprar esa libertad, la podrá usar en el desarrollo global de todo su ser. "Eso otorga felicidad: sentir que uno puede desarrollarse, que es libre, que tiene la posibilidad de realizar sus deseos y ambiciones".

El vil metal, como tantos denominan en broma, se ha convertido en un componente esencial en la búsqueda de armonía. "Y esa armonía es lo que trae felicidad", dice Lista, quien confiesa que el tema dinero es recurrente en la consulta psiquiátrica.

Un ejemplo extremo fue la crisis de 2002, donde la ausencia de felicidad estaba relacionada directamente con la pérdida. "Fue brutal, lo viví como médico. No sólo la pérdida, sino la imposibilidad de los uruguayos de lograr el desarrollo necesario de acuerdo a las naturales ambiciones que tienen todos los seres humanos. Y eso aparece como un hecho que produce incertidumbre, amenaza, frustración, y produce desesperanza. Eso es lo más tremendo".

EXCESOS. Entonces, ¿qué cifra debe alcanzar la cuenta bancaria para que una persona logre la felicidad? Los expertos internacionales, concuerdan que depende de la variabilidad de cada ser humano. Las expectativas de una persona son completamente diferentes a la de otra.

El exceso de billetes puede acarrear desdicha, aclara el psiquiatra, si el dinero tiene un símbolo totalmente distinto que para aquellos que sólo lo consideran vital para sentirse libres y desarrollarse como seres humanos. "Las personas que lo acumulan y que sienten que el dinero es un fin en sí mismo, son tremendamente desdichadas, tengan millones de dólares o dos mil. Si el único foco son los billetes por sí mismos, se será infeliz toda la vida porque siempre habrá alguien que tenga más, nunca será suficiente. El dinero cumple un lugar importante siempre y cuando no sea el fin en sí mismo".

¿Trae o no trae felicidad? Sí, concuerdan expertos, extranjeros y nacionales, pero aclaran que no sólo de dinero vive el hombre. La felicidad es una receta con varios ingredientes, aunque el metal sea el que no puede faltar. (Producción María Inés Lorenzo).

Billeteras polémicas

El economista estadounidense Richard concluyó en 1974 que aunque "los ingresos de la población de los países industrializados crecía, su felicidad se estancaba". Mientras la renta per cápita anual no cayera debajo de los 10 mil dólares, Easterlin sostenía que el dinero apenas contribuía a generar mayor felicidad.

Lo contrario afirma una investigación de la Universidad de Pennsylvania, a cargo de Bettsey Stevenson y Justin Wolfers. "El dinero hace feliz, absolutamente. Da lo mismo lo rico que sea uno: todavía más dinero hace aún más feliz", señalan los expertos.

En un equilibrio entre ambas posiciones se encuentra el profesor Ruut Veenhoven, de la Universidad Erasmus de Rotterdam. "¿Que el dinero no hace la felicidad? Sí, la hace, hasta los diez mil dólares anuales. A partir de esa cantidad no proporciona más felicidad".

Un estudio reciente, de la Universidad British Columbia, Vancouver, ha levantado polvareda. Su autora, la psicóloga social Elizabeth Dunn, concluye que "la felicidad no pasa por tener mucho dinero, sino por gastarlo en otros". Tan importante como tenerlo, es de la manera que se gasta, dice la especialista. "Quienes gastaron dinero en otros dijeron sentirse más felices que quienes gastaron en sí mismos".

En la Universidad de Chicago, la doctora Yang Yang, luego de una exhaustiva compulsa realizada a 28 mil personas, asegura que "la buena nueva es que la felicidad llega con la edad", ya que a medida que la persona envejece siente que su vida mejora. Según el estudio, la probabilidad de ser feliz aumenta 5% cada diez años de edad. (Fuente: Grupo Diarios de América GDA)

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