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La hija de Bill en campaña
Chelsea Victoria, la siguiente Clinton
La hija de Hillary se transformó en un puntal de su campaña; dejó atrás el bajo perfil y recorrió 30 estados en busca del voto joven. Sólo le molesta que le hablen de Lewinsky.

NEWSWEEK Y THE NEW YORK TIMES

Cuando Chelsea Clinton terminó su presentación en la Universidad de Butler (Indianápolis) y se abrió a las preguntas de los estudiantes, no esperaba esta interrogante: "¿Crees que la forma en que enfrentó tu madre el escándalo Mónica Lewinsky fue un signo de debilidad?". Tanto no la esperaba que lanzó una ácida respuesta: "¡Vaya! Eres la primera persona que me hace esta pregunta en 70 campus universitarios que he visitado. Y creo que no es asunto tuyo".

El mal momento de Butler, el martes pasado, pone la última pieza a la imagen de Chelsea, un completo misterio hasta hace pocos meses. La hija de Bill y Hillary, de 28 años y que pasó la mitad de su vida en la Casa Blanca, siempre cultivó el perfil bajo, no daba entrevistas y contrató a un publicista para el objetivo contrario al normal: aparecer lo menos posible en los medios.

Pero algo cambió. Con la primera derrota de su madre en Iowa frente a Barack Obama, la "niña muda" (como la catalogó un columnista de The New York Times) salió al ruedo de la campaña y hasta ahora ha recorrido más de 30 estados. Su objetivo es doble: conquistar a los votantes jóvenes que se han inclinado masivamente por el senador Obama y fortalecer el liderazgo que tiene su madre entre las mujeres.

Después de Butler, otras tres veces le preguntaron sobre Lewinsky, seguramente la espina más filosa de Chelsea. Pero ella volvió a su mesura de una chica con sangre de política. "Creo que es algo privado de mi familia. Estoy segura de que hay cosas privadas para tu familia que considerarías que incumben a nadie más", respondió la última vez, menos brusca. "Por otra parte, creo que no deberías votar a favor o en contra de mi madre solo por mi padre".

Vista durante muchos años como tímida y protegida, Chelsea ha surgido como uno de los puntales de la campaña electoral de su madre. La evolución ha sido gradual. Pasó de las incursiones tentativas en diciembre de 2007 durante la movilización para las primarias de Iowa, donde sonrió y saludó con moderación junto a su madre, hasta la actual serie de presentaciones a solas que a veces parecen actos políticos con todos los ingredientes.

"Chelsea tiene la habilidad original de hablar sobre su madre como nadie más puede hacerlo", señala Philippe Reines, uno de los asesores principales de Hillary, quien ha acompañado a varios actos a la ex y posiblemente futura Primera Hija.

Los organizadores de la campaña electoral afirman que no hubo presión para que Chelsea mostrara perfil más alto. Los allegados dicen que "ella decide por su cuenta. Al igual que su madre, tiene un criterio estratégico. Sabe que logrará los mejores resultados si no tiene una exposición pública excesiva".

Chelsea decidió ayudar a su madre, después del desastroso resultado que ésta tuvo en las asambleas populares de Iowa. Dejó su trabajo en una financiera de Nueva York, donde ganaba 200.000 dólares anuales. "Iré adonde quieran que vaya", dijo la joven, según relata uno de los asesores de la candidata. A lo largo de la campaña ha demostrado suscitar mucho menos polémica que su padre y concitó la atención de los medios de comunicación en lugares a los que su madre no tiene acceso. Sus esfuerzos contribuyeron al triunfo de Hillary en California, donde derrotó a Obama y perdió por escaso margen entre los votantes de 18 a 29 años. Fue una mejora notoria, debido a que en Iowa solo había alcanzado el 11% entre los votantes de esas edades.

Chelsea ha desarrollado durante varias semanas una agenda de campaña electoral casi tan desgastante como la de su madre. Con frecuencia se levanta a las 5:00, pese a que termina las jornadas pasada la medianoche. Entre cada acto, envía mensajes por correo electrónico a su madre y tiene contacto con los directores políticos y juveniles en la central de la campaña. También sostiene conversaciones telefónicas para agradecer el apoyo de la gente y hasta para intentar convencer a los superdelegados para que respalden a su madre en la Convención.

La respuesta habitual del público es cálida. "Es una persona auténtica", señala la actriz América Ferrara, quien ha acompañado a Chelsea en la campaña electoral. "Es muy difícil hacerle una pregunta que no pueda contestar".

Si bien Chelsea ha convencido a unos cuantos votantes, en otros casos no logró que cambiaran de posición. "Creo que es muy convincente al trasmitir el mensaje de su madre", dice Nicky Adamson, un estudiante que escuchó a Chelsea en la Universidad Stanford, aunque terminó votando por Obama en las primarias. "Pero, el estudiante universitario medio no se identifica con ella porque parece muy intelectual".

La nueva presencia de Chelsea en la escena pública es un cambio impactante. Durante los años en que estuvo en la Casa Blanca junto a sus padres, los medios de comunicación siguieron un código no escrito para mantenerse a distancia de ella. Hasta en los años posteriores, en hitos de su vida -su graduación de las Universidades de Stanford y de Oxford (Gran Bretaña), su primera relación sentimental y su primer trabajo en un fondo de inversiones en Manhattan- no tuvieron demasiada difusión. Siempre rechaza las solicitudes de entrevista y también las preguntas que le hacen los periodistas al término de un acto. Incluso rechazó la que le hizo una "periodista" de 9 años de un diario escolar de Iowa. "Lo lamento. No hablo con la prensa, pese a que pienso que eres muy rica", le dijo.

Ahora, cuando los votantes le plantean preguntas, hace todo lo contrario.

Mimada. A los 12 años, Chelsea Victoria Clinton apareció en un video de su padre Bill, hablando de las virtudes de él en la familia. Seis años después, durante el escándalo causado por Monica Lewinsky, fue fotografiada tomando de las manos a sus padres como si quisiera mantener unida a la pareja.

Cuando Hillary Rodham Clinton se postuló al Senado por primera vez, Chelsea, que tenía 20 años, recorrió todo el Estado de Nueva York junto a su madre. Ahora, a los 28 años, sigue sonriendo y aplaudiendo en apoyo a sus padres y los acompaña en viajes -ejemplos recientes, a Aspen, en el Estado de Colorado, Alemania e Israel- ayuda a recaudar fondos (tuvo participación en el esfuerzo para obtener más de US$ 20 millones para la fundación de su padre, en 2007) y desempeña una versión más glamorosa de su papel de toda la vida: la hija ejemplar.

Pero, la joven también tiene vida propia. Trabaja en un fondo de inversiones, tiene novio, un estrecho círculo de amigos y un lugar permanente en las fiestas sociales de Nueva York.

Aislada de la prensa durante los años en que estuvo en la Casa Blanca, Chelsea Clinton tiene un publicista, cuya tarea principal es mantenerla lejos de la atención pública.

Hija única, Chelsea Victoria Clinton nació el 27 de febrero de 1980, en Little Rock, Arkansas. Su nombre proviene de la canción Chelsea Morning, compuesta y grabada por Joni Mitchell, aunque fue la versión de ese tema musical interpretada por Judy Collins la que inspiró a Bill y Hillary Clinton.

Egresó con honores de la Universidad Stanford, en junio de 2001, e hizo los cursos de posgrado en relaciones internacionales, en la Universidad de Oxford, en Gran Bretaña, donde su padre había estudiado. Cuando tenía tres años, Bill fue electo gobernador de Arkansas y luego, pasó de los 12 a los 20 años en la Casa Blanca.

Tras los años universitarios, se incorporó a McKinsey, una consultora que es conocida como un ámbito de máximo nivel para la formación en materia de negocios.

Desde fines de 2007, Chelsea Clinton pasó a desempeñarse en Avenue Capital Group, un fondo de inversiones dirigido por Marc Lasry, quien siempre ha realizado donaciones a causas del Partido Demócrata y especialmente las vinculadas a los Clinton.

¿El futuro? La cintura que demuestra Chelsea en la campaña, incluso superior a la de su padre, ha levantado las suspicacias sobre sus aspiraciones políticas.

Se lo han preguntado y lo negó, pero varios allegados a la familia dejan correr las especulaciones de que Chelsea encarnaría un "plan B" de la familia más influyente de Estados Unidos para llegar a la Casa Blanca. "Si Hillary falla, será el final de la aspiración presidencial de esta familia o acaso estará Estados Unidos por descubrir a una más joven, más bonita, pero potencialmente igual de formidable Clinton, lista para tomar la batuta", escribió el columnista Tony Allen-Mills, del británico The Times. O tal vez es el "plan A" al término de un eventual mandato de Hillary.

Chelsea ostenta un frondoso currículum académico. Y no oculta para nada su pasión por los estudios, una fama contraria a la de las hijas de George W. Bush, amantes de las fiestas nocturnas.

En enero, en un mitin en la Universidad de Weber (Utah), un joven le preguntó si su madre era calculadora. Ella contestó espontánea: "Después de esta Administración, no estaría nada mal que alguien que sabe calcular se hiciera cargo del país".

"Hillary sería mejor líder que Bill"

Tarde o temprano se lo iban a preguntar y así fue: "¿Tu madre sería mejor presidenta que su padre?". Pues Chelsea Clinton, la hija de ambas, respondió afirmativamente. "Sí, mi madre sería mejor presidente". La joven de 28 años se ha sumado a pleno a la campaña de Hillary, con especial llegada entre los jóvenes.

Durante su primera presentación universitaria, en Nebraska, Chelsea Clinton fue al grano. No hizo un encendido discurso electoral. No dijo frases para suscitar el aplauso. Simplemente preguntó: "¿Alguien tiene una pregunta sobre mi mamá?"

A partir de allí, hubo una serie de exposiciones de la joven sobre la posición que tiene Hillary sobre temas tan diversos como las becas para estudiantes y los derechos de los homosexuales. En ocasiones, Chelsea giró hacia relatos de carácter personal, para revelar que su madre es fanática de la serial de televisión Grey´s Anatomy y cómo sus padres le hacían ordenar su cuarto y poner la mesa en los años en que estuvieron en la Casa Blanca.

Por supuesto, todo estuvo orientado a apoyar la candidatura de su madre. Pocos días después, afirmó ante una multitud estudiantil en la Universidad de Lincoln: "No hay nadie que me guste más y en que confíe más en todo el mundo, que mi mamá".

Hillary también recurre a historias familiares en sus mítines de campaña, aunque ha metido la pata con una historia exagerada.

La precandidata demócrata contó que en 1996, durante un viaje a Bosnia cuando era primera dama, debió correr del fuego de francotiradores junto a su hija Chelsea. Pero el archivo televisivo reveló que la familia fue recibida por una niña que les dio la bienvenida. Hillary pidió perdón por el "fallo de memoria".

El dato

Otra hija, pero una republicana

Chelsea Clinton no es la única "hija de..." que ha entrado en la feroz campaña presidencial de Estados Unidos. Meghan McCain, de 23 años e hija del candidato republicano, apoya a su padre a través de su blog (mccainblogette.com).

Meghan es el complemento ideal de John McCain, un hombre poco integrado al mundo de las nuevas tecnologías. Ella, en cambio, con su notebook, iPod y cámaras digitales reporta todos los mítines organizados por el aspirante republicano.

Pero Meghan no solo habla de política. Estudia historia del arte y no deja de opinar sobre moda y diseño. Y se mantiene fiel a un estilo desenfadado.

En un entrada, reconoció que ella es más liberal que su padre y que ella voto por el demócrata John Kerry en los comicios de 2004. Además, agrega fotos del candidato en pantuflas o la madre cocinando.

El candidato tiene otro hijo, Jimmy McCain, pero este busca la menor visibilidad posible. Es soldado y pronto será enviado a Irak a luchar. John McCain ha evitado usar este caso con algún rédito político y mantiene su postura de continuar con esa guerra.

Carrera que se complicó

Hillary Clinton comenzó las primarias del Partido Demócrata con amplia ventaja en las encuestas. Pero su contrincante Barack Obama le propinó una durísima derrota en Iowa, en enero. En California, semanas después, Hillary logró recuperarse y a partir de allí, todas las primarias mantienen la paridad. El 22 de abril, en Pensilvania, serán las próximas primarias y de acuerdo al resultado, se verá si queda saldada la contienda. La puja se ha trasladado también a la recaudación. Obama ha logrado donaciones por 234 millones de dólares mientras que Clinton sumó a sus arcas 175 millones. Tanto su esposo Bill como su hija Chelsea, se han sumado a la maratón recaudatoria, vital para la campaña presidencial estadounidense. Chelsea, por ejemplo, organizó el miércoles un concierto de Elton John que logró una recaudación de 2,5 millones de dólares.



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