M.LORENZO Y G.VAZ
El que tiene más, pagará más y el que tiene menos, pagará menos. La premisa del gobierno para explicar su política de impuestos es clara. El problema aparece a la hora de delimitar ambos grupos: ¿quiénes son los que tienen más y quiénes los que tienen menos? Mientras a los extremos la clasificación es fácil, en el medio la línea se vuelve más difusa. Y es precisamente allí donde aparece la gran protagonista de la historia uruguaya, la primera responsable del crecimiento económico, la principal promotora de los cambios culturales, la clienta que se lleva la mayoría de las miradas en el mercado de consumo y la votante que todos los políticos quieren de su lado para las próximas elecciones: la clase media.
La dificultad es que en Uruguay, ésta puede ser todo, menos homogénea. A diferencia de hace 50 años, cuando el prototipo "familia trabajadora con casa propia, auto y casa afuera" alcanzaba para describir a la clase media típica, hoy ese grupo es tan amplio (el 51,7% de los uruguayos pertenece a ese estrato, según las últimas mediciones) y conviven en él realidades tan disímiles que los sociólogos han tenido que subdividirlo por tres: clase media alta, clase media media, y clase media baja. Adiós a los prototipos.
Por eso, cuando la oposición argumentó que el nuevo sistema de tributos "castiga a la clase media" e integrantes del equipo económico del gobierno refutaron: "¿Qué es clase media?", todas las respuestas parecían plausibles. Sin embargo, tampoco se trata de un término etéreo. Los sociólogos poseen herramientas bien concretas para clasificar a un hogar en uno u otro grupo. Para sorpresa de muchos, aún sin revelar el ingreso económico de alguien, es posible determinar a qué clase social pertenece. Y quizá también entonces saber si está dentro de los que tiene más o con los que tienen menos.
Usted, ¿de qué lado está?
MARX, batlle y otras yerbas. Antes de distinguir cuántos uruguayos conforman cada subgrupo de la clase media en el país y cómo se realiza esa medición, es necesario consensuar un concepto único de clase media, algo por demás complejo. "El término clase social es extremadamente polisémico. Si nos quedamos con lo que dice Marx, habría dos clases sociales por cada modo de producción. En el caso del capitalismo, las clases antagónicas son proletariado y burguesía. ¿Cómo se definen? Si sos propietario de un medio de producción, sos un burgués; si sólo tenés como mercancía tu fuerza de trabajo, sos un proletario. Podés clasificar a todos los individuos en esas dos clases", explica la socióloga Verónica Filardo.
El problema es que esa definición -referente para todos los estudiosos del tema, aunque antes y después de Marx muchos otros autores ensayaron definiciones de clase, aclara Filardo- empezó a encontrar debilidades en las etapas actuales. Hoy "no parece alcanzar con ser propietario o no de un medio de producción para concretar la conciencia de clase", indica.
La división actual es menos contundente, las franjas se han multiplicado y el contenido de cada estrato varía según la realidad de un país en partucular. De esa manera, el estrato del medio estará dado por el grado de desigualdad que exista en cada sociedad, y el método que se utilice para estratificarla, explica el sociólogo Alberto Riella. "La idea de que hay una sola clase media y que la mitad del país pertenece a ella es un poco anticuada científicamente", asegura.
Y también históricamente. Con los cambios políticos y económicos del Uruguay en el último siglo, cambió a su vez el contenido de sus estratos sociales. "En la época del batllismo (José Batlle y Ordóñez, 1903-1907 y 1911-1915) la capacidad de consumo era muchísimo mayor. Un profesor ganaba lo mismo que un legislador. Con la debacle del país en los años 50, vino la debacle de la clase media. Creo que el punto de quiebre es el neobatllismo (Luis Batlle Berres, 1947-1951 y 1955-1956), que fue el gran causante de los problemas económicos que tenemos hasta hoy en día", opina el historiador Leonardo Borges.
Antes, la composición de la clase media no sólo era más homogénea, sino que había más movilidad entre una clase y otra. "Ahora es más difícil pasar de un estrato a otro, algo que se solía hacer, básicamente, vía educación. El caso más clásico era cuando un hogar de estrato bajo lograba mandar a uno de sus hijos a la Universidad y, de esa forma, ese hijo lograría años más tarde llegar a una clase más alta que la de sus padres", afirma Riella.
Un claro ejemplo de esto lo encarna el propio Tabaré Vázquez, sostiene el economista Washington Ribeiro, asesor del líder nacionalista Jorge Larrañaga. "Un individuo que nació de una familia humilde pudo, en base exclusivamente a su esfuerzo y tesón, educarse y prepararse, llegando a ser un referente a nivel nacional e internacional dentro de su profesión, y al mismo tiempo, convertirse en presidente de la República", apunta Ribeiro.
Aunque la movilidad hacia arriba todavía puede darse, aparece hoy con una magnitud muy reducida, dice entretanto el sociólogo Riella. "Han crecido las fuerzas hacia la exclusión social y el empobrecimiento general, lo que naturalmente inhibe la movilidad ascendente".
CONSUMO. Tradicionalmente, la clase media siempre ha sido la más completa: la que más produce y consume, según asegura el historiador Borges. "La clase baja consume poco y la clase alta consume afuera". No obstante hoy, ese poder se ha devaluado tanto que la clase media como tal está desapareciendo, según entienden varios especialistas.
"En los últimos 30 años ha emergido con vigor un grupo con mucha capacidad de consumo dentro de la clase media que designamos como `clase media alta`, que antes no era tan importante. Pero como contracara de este movimiento, también un grupo mayor de hogares de clase media se empobrece, lo que llamamos `clase media baja`. Ese es el mayor cambio: la estratificación interna de la clase media", explica Riella.
Según cifras de 2005, el 26,6% de los uruguayos es de clase media baja, el 15,9% de media media y el 9,2% de media alta. ¿Cómo se establece quién pertenece a cada grupo? No, el ingreso no es necesariamente un factor determinante. Hace cuatro años, un equipo de sociólogos de la Facultad de Ciencias Sociales validó un Índice de Nivel Socio Económico (INSE) elaborado por investigadores de mercado, publicistas y anunciantes que utiliza una decena de variables muy concretas para clasificar hogares y dividirlos en uno u otro estrato (ver recuadro). El objetivo es establecer la capacidad de consumo de un hogar. Y es ahí donde la brecha se va ampliando cada vez más.
"Antes, la clase media tenía servicios de seguridad y educación pública que hoy no tiene, entonces hace esfuerzos enormes para pagar educación complementaria, privada. Además hay cambios de costumbre. Hoy la gente no puede ir a almorzar a sus casas y eso aumenta sus costos. En pocas palabras: hoy se precisa más plata que antes para vivir bien", considera el senador colorado Isaac Alfie. "Cada vez se pagan más impuestos y hay menos servicios", por lo que aparece más agobiada y preocupada por sus ingresos cotidianos, razona.
Para el senador Alberto Couriel, sin embargo, la clase media "no existe", simplemente porque a quienes se denomina de esa manera no tienen intereses comunes."Las capas medias son muy heterogéneas". Además, el legislador opina que el cambio en varios estratos ha sido para bien. Tal es el caso de los asalariados, sostiene, que mejoraron su ingreso real.
Dividida o no, esa gran masa sin rostro que supone la franja media de la sociedad uruguaya sigue teniendo un peso muy fuerte en varios aspectos. "Es el colchón social, el que construye una cultura común, un conjunto de referencias societales más sólidas", dice el sociólogo Pablo Mieres, líder del Partido Independiente, a la vez que concluye que dado un "proceso de crisis de la integración social" que ya lleva una década, hoy se da "un debilitamiento de la clase media".
Entre debilidades y fracturas, muchos estudiosos opinan que la clase media está desapareciendo, si es que ya no existe, como opina Couriel. Lo cierto es que en su estratificación interna, ese "medio" propiamente dicho es cada vez más ajustado.
"Hay un proceso de varias décadas en donde se ha ido estrangulando la estructura interna de la clase media. Su peso global, definido en términos muy amplios, es de la mitad del país. Pero ese grupo se estranguló: apareció una `clase media alta`, se redujo una `clase media media` y se amplió la `clase media baja`", explica Riella.
En ese sentido, afirmar, por ejemplo, que un impuesto "castiga a la clase media" como si esta fuera un conglomerado único, es inviable.
Algo seguro es que la clase media uruguaya, aún con poder de decisión y consumo, se ha ido empobreciendo. "Estamos llegando al proceso de países a los cuales nunca nos quisimos parecer, donde sólo hay una clase alta y una clase baja. La clase media aparece desdibujada", concluye el historiador Leonardo Borges.
"La idea de que hay una sola clase media y la mitad del país pertenece a ella es anticuada".
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DE PORTADA Estigma de Clase media
TESTIMONIOS
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Los extremos son más fáciles de identificar
¿Qué tan importante es para un uruguayo pertenecer a uno u otro estrato? ¿Y saber a cuál corresponde el vecino? ¿Qué elementos se utilizan para encasillar el entorno cotidianamente? Más allá de clasificaciones sociológicas, en el diario vivir, ¿cuánto pesa el concepto de clase?
Para la socióloga Verónica Filardo, al menos en términos de "pobres", se realiza una diferenciación. Eso concluyó tras una investigación sobre el uso de los espacios públicos en Montevideo. "A nivel macro podríamos decir que no hay dificultades sociales para identificar a los `pobres`, aunque dónde empieza la pobreza para cada uno es una cosa distinta. Sin embargo, hay una tipificación del pobre, y en especial del joven pobre".
En el estudio, se vio que un espacio urbano utilizado por aquellos tipificados como pobres rápidamente "se degrada", tornándose "inusable" por otros sectores sociales, explica Filardo. "Se manifiesta en algunos discursos que hacen referencia al Estadio Centenario o la Noche de las Luces, cuando la gente de Pocitos no baja a la playa porque `se llena de planchas`. Hay una necesidad de marcar de quién es cada espacio".
Mientras la identificación de un prototipo de `pobre` o `rico` es relativamente fácil porque se encuentra bien definido en el imaginario social, dar con una imagen de "clase media" actual se vuelve una tarea más compleja.
Asimismo, "desde lejos" es más difícil distinguir las diferencias, dice Filardo y da un ejemplo con los tramos de edad. "Para los muy jóvenes, todo aquel que tenga más de 40 años es viejo. Para los muy viejos, todo el que tenga menos de 30 es joven. En cambio, para los de 25, hay una enorme cantidad de clases de edad entre 15 y 35 años: púberes, adolescentes, jóvenes-jóvenes, adultos-jóvenes...Nosotros le llamamos miopía: no se puede ver de lejos. Se es miope en los extremos. En las clases sociales puede encontrarse el mismo mecanismo de distinción: lo que está lejos se ve más borroso", afirma.
En este sentido, a una persona de estrato bajo-bajo, le será más difícil percibir una diferencia entre estrato medio-medio y medio-alto, por ejemplo. Será clase media, al fin y al cabo.
Isaac Alfie
Economista, Partido Colorado.
"Hoy se ve una clase media agobiada porque el Estado cobra más impuestos y brinda menos servicios. Antes, tenía un servicio de seguridad y una educación pública que hoy no tiene (...) Estamos en un país donde pagamos impuestos como países desarrollados y tenemos servicios de países subdesarrollados".
"El estrato medio está desdibujado. Nos acercamos a tener sólo clases altas y bajas."
Pablo Mieres
sociólogo, partido independiente.
"La clase media es el colchón social, el que construye una cultura común, un conjunto de referencias societales más solidas. Uno tiene la sensación de que estamos en un período en el que hay tendencias a la crisis de la integración social, a la fragmentación y eso podría indicar un debilitamiento de la clase media".
Alberto Couriel
Economista, Frente Amplio.
"La clase media no existe(...). Para que haya una clase tiene que haber sujetos sociales con intereses comunes y las capas medias son muy heterogéneas (...). Hay sectores sociales que la gente vincula con las capas medias por su nivel de ingreso que han mejorado. Se ve, por ejemplo, en la reducción de la tasa de desempleo".
Washington Ribeiro
Economista, Partido Nacional.
"Hoy la clase media siente sobre sí la responsabilidad de toda la solidaridad que el gobierno quiere ofrecer. Con o sin voluntad de hacerlo, el resultado de las principales reformas que este gobierno ha implementado recae económicamente sobre la clase media (...) Es deudora de la sociedad en su conjunto".
La fórmula que descubre su consumo
No es fácil ponerse de acuerdo en qué se entiende por estrato alto, medio y bajo. Y peor aún cuando cada uno de esos grupos tiene a la vez subdivisiones internas. Con la idea de consensuar en este sentido, hace cuatro años un equipo del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales validó un Índice de Nivel Socio Económico (INSE) propuesto por anunciantes, publicistas e investigadores de mercado que logra una clasificación que se aproxima con bastante veracidad al poder de consumo de un hogar uruguayo.
Para la primera medición, realizada en 2005, el cuestionario incluyó 18 variables, cada una con un rango de puntajes que luego, sumados, indicarían a qué estrato corresponde cada hogar.
Por ejemplo, la primera variable, "Ocupación del jefe de hogar", puntúa de 0 (en el caso de un desocupado) a 16 (en el caso de cargos representativos nacionales, como legisladores o diplomáticos, altos ejecutivos, entre otros). Alguien que hace changas o un chofer de ómnibus obtiene 4; un capataz, 9; un empleado público sin jerarquía, 10; un docente, periodista o enfermero, 12; y un universitario grado 3, 4 o 5, obtiene 14 puntos.
La segunda variable, "Nivel educativo del jefe de hogar", va de 0 (para quien no ha estudiado o sólo cursó Primaria) a 3 (para quienes tienen Universidad completa o incompleta, o Magisterio o Profesorado completo). Puntúan 2 quienes tienen Secundaria completa o Magisterio o Profesorado incompleto, y 1 quienes no terminaron Secundaria o hicieron la UTU.
Y así continúa, con los ítems: "El hogar tiene al menos una persona con educación universitaria" (0-3), "Cantidad de preceptores de ingreso" (0-11), "Servicio doméstico" (0-6), "Automóvil" (0-7), "Tarjeta de crédito internacional" (0-4), "Acceso a Internet en el hogar" (0-5), "TV para abonados" (0-4), "Número de baños de la vivienda" (0-9), "Material predominante de los techos del hogar" (0-6).
También se incluye equipamiento del hogar, pero el problema con esas variables es que cambian constantemente y las indicadoras en 2005 ya no sirven hoy, explica el sociólogo Alberto Riella. El primer INSE puntuaba "Radios" de 0 a 3 (0 para quien no tuviera, o tuviera sólo una, y 3 para el que tuviera más de una), "TV Color" (0-9), "Lustradora/aspiradora" (0-2), "Heladera con freezer" (0-2), "Aire acondicionado" (0-4), "Videocasetero" (0-2) y "Cámara filmadora" (0-4). Hoy algunos de éstos ítems ya no tienen sentido, pues el poder de consumo puede identificarse mejor con otros aparatos (reproductor de dvd o laptops, por ejemplo).
Sumando el puntaje correspondiente a cada variable, es posible establecer la pertenencia a una clase social: entre 100 y 74 puntos, el hogar es de estrato alto-alto; de 73 a 61, alto-medio; de 60 a 50, medio-ato; de 49 a 39, medio-medio; de 38 a 30, medio-bajo; de 29 a 20, bajo-medio y de 19 a 0, bajo-bajo.
Si bien el INSE no lo toma en cuenta para su medición, el estudio de validación del indicador comprobó que es un predictor efectivo del ingreso económico y mantiene con éste una relación lineal lógica: a mayor estrato, más ingreso.