Eureka!
¡AGUA! El telescopio espacial Spitzer de la NASA descubrió la presencia de grandes cantidades de gases orgánicos simples, y vapor de agua, en una zona de formación de planetas, según reveló esta semana el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial. El hallazgo fue posible gracias a un aumento de la capacidad del telescopio que permite mejorar la visión de las primeras etapas en la formación de los planetas, algo que podría aumentar el conocimiento sobre el origen de nuestro sistema solar y el potencial de vida en otros. "Aunque no detectamos tanta agua como la que existe en los océanos de la Tierra, pues sólo vemos la superficie del disco, pensamos que es abundante", indicó uno de los investigadores al portal IBL News.
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