GABRIELA VAZ
Dicen que están más zarpados que nunca. Que cambian besos apasionados por regalos en boliches, que practican sexo oral en público, que exhiben su cuerpo despreocupadamente en Internet o que se muestran con parejas del mismo sexo no por deseo sino por moda; todo cuando apenas dejaron atrás las muñecas, los autitos y la túnica blanca. Quizá por eso, para ellos no sea más que un juego.
Si es padre o madre uruguayo y no imagina a su tierno retoño de 13 o 14 años en alguna de esas situaciones, no se alarme; no todavía. La desinhibición sexual adolescente llegada a tales extremos es, por el momento, marca argentina. Así lo aseguran los expertos de enfrente y lo corroboran con historias que a más de uno dejarían con la boca abierta.
Mientras, los de esta orilla sostienen que nada de eso sucede en un nivel generalizado entre jóvenes uruguayos. ¿Cuestión de tiempo? Tal vez. Algunos indicios apuntan en ese sentido. También acá las púberes aparecen superando a los varones en iniciativa y osadía a la hora del sexo, también acá cunde la moda de los besos entre chicas con el fin único de llamar la atención y también acá todo parece transcurrir más temprano y con mayor rapidez. "Lo que está cambiando es el manejo del concepto de sexualidad. Lo están tomando como un poder, como una herramienta. Eso no es negativo. Está bueno conocer y controlar la sexualidad, mientras los movilice en positivo: que puedan decidir cuándo, cómo, con quién. Ellos medirán los límites. Acá siempre vamos atrás en los cambios, pero se nota una apertura. Se ve en la actitud", resume la sexóloga Carolina Villalba cuando se le pregunta si esas prácticas argentinas pueden esperarse aquí en breve, dado que mucho de lo que surge en la vecina orilla aterriza por estos lares, más temprano que tarde.
De hecho, las motivaciones que encuentran allá no son ajenas acá. Los especialistas apuntan a una cultura visual cargada hasta la saturación de imágenes relacionadas con el erotismo y la sexualidad. Citado en La Nación, el psicólogo argentino Sergio Balardini explica: "La sexualidad está más presente y explícita que nunca en todos los medios de comunicación. Hay mujeres desnudas en todas las revistas y en cualquier programa de radio o televisión se hace referencia al tema sin ningún filtro. Hoy se llega más a los chicos porque no hay un público identificado: se diluyó la frontera entre lo que consumen padres e hijos". De muestra, el botón más evidente: ¿quién no cenó en familia viendo a Marcelo Tinelli, baile del caño incluido? En Uruguay, el programa fue lo más visto del 2007, con una media de 140.000 personas que sólo en Montevideo lo seguían diariamente, por lo que no resulta tan extraño que nenas de 10 años jueguen a ser Moria Casán. Una mamá quedó perpleja al ver a su pequeña frente al espejo jugando a las poses de vedette, cuenta la crónica del diario argentino.
"Los medios influyen mucho: marcan los límites y los paradigmas. De allí salen los modelos. Lo positivo es que pueden informar y exteriorizar", apunta Villalba. Antes de escandalizarse, una apertura equilibrada debe ser vista con buenos ojos. Para la psicóloga Laura Morgade, que trabaja temas de sexualidad y género con adolescentes en la ONG Iniciativa Latinoamericana (Inlatina), no existe hoy en Uruguay un particular fenómeno de desinhibición sexual, pero sí una mayor apertura social al tema. "Se debe apoyar la naturalización de la sexualidad, que es saludable, con una educación actualizada. Hay que compensar el bombardeo de los medios, donde no toda la información es certera", señala.
ELLAS AVASALLAN. Pero primero lo primero. Para mejorar la educación sexual, es necesario antes saber en qué terreno se pisa: qué imagen tienen los adolescentes de hombres y mujeres, cuándo y por qué se iniciaron sexualmente, qué métodos anticonceptivos usan, qué opinan sobre la homosexualidad. Sobre esas y otras cuestiones indagó el año pasado una encuesta realizada por las organizaciones Inlatina y Aire.uy a 793 chicos de entre 13 y 18 años, de Montevideo y el interior.
El estudio se basó en 577 jóvenes que participaban de actividades de Inlatina, algunos escolarizados, otros no, todos de estrato medio hacia abajo. Para evitar que la muestra quedara sesgada, se encuestó a otros 216 chicos, de cuatro colegios privados.
En el primer grupo, casi la mitad ya había tenido su primera relación sexual (60% de los varones y 40% de las mujeres), con una edad promedio de 14 años, mientras que entre los chicos de estrato medio hacia arriba, un tercio había "debutado", en general cerca de los 15 años. En ambos casos, la mayoría de las mujeres aseguraron haberse iniciado con el novio, seguido de lejos por un amigo o una pareja ocasional. Además, también en los dos grupos, ellas tuvieron su primera vez cerca de un año después que los varones de igual estrato.
En cierta medida, este punto podría contradecir la tesis de las "chicas avasalladoras" que toman la iniciativa y "se llevan por delante" a los varones, puesto que siguen iniciándose después que ellos. Pero puede no ser tan así. El aparente auge del sexo oral, uno de los puntales del destape en Argentina, se debe a que ellas creen que así pueden relacionarse sexualmente sin perder la virginidad, además de evitar el riesgo de embarazos y piensan erróneamente que se libran también de contraer enfermedades, cuentan los expertos.
La cuestión es que la moda se ha convertido casi en cuestión de linaje. "Para un varón siempre es más top conseguir un pete que una transa", opina Emilio, varoncito argentino de 18 años. "Hacer un pete" es la forma teen de decir sexo oral, y "transar", término bastante más familiar para muchos padres, es sólo besarse.
Pero otra vez, a no alarmarse. Esa es una de las prácticas que todavía no ha cruzado fronteras. Lo aseguran especialistas que trabajan con jóvenes, y ellos mismos: "¿Eso en un boliche? No, yo nunca vi, ni sé que amigas mías lo hayan hecho en público", dice Florencia, de 16 años, uruguaya y consultada al respecto. La aclaración "en público" lleva sin querer a la siguiente pregunta, ¿y en privado, es común entre tus amigas? "Ah, eso no sé"- se ríe- "pero yo no lo hago".
El corrimiento de lo privado a lo público -que hace que un acto íntimo pueda tener lugar en una disco o al aire libre, tal parece que es la tendencia en la capital porteña- obedece a una necesidad de demostrar osadía, de parte de ellas, y triunfo, de parte de ellos, si son capaces de "conseguirlo". Una moda propia de la era Gran Hermano, dicen. Otro jalón que bien puede pesar de este lado del río también.
Lo cierto es que las mujeres son protagonistas de esas modificaciones, allá y acá. "Las chicas tienen actitud de más poder, de tomar las riendas de la relación. Siempre fue así, pero ahora pasa un poco más y eso tiene inhibido al varón. Sobre todo lo veo en la consulta de chicos jóvenes que tienen eyaculación precoz. Es un síntoma de la ansiedad que les genera una chica que viene con otra propuesta, que los puede exponer a sus incapacidades, o su inexperiencia, que es lógico que tengan dado que recién están comenzando su camino", dice Villalba.
PINTÓ BESARSE. Mientras en la encuesta de Inlatina la mayoría de las chicas declararon haberse iniciado sexualmente con el novio, la experiencia de los varones difiere. Entre los de estrato medio hacia arriba, la mitad lo hizo con una prostituta, una cuarta parte con la novia y luego con una amiga o pareja ocasional. Para los de estrato medio hacia abajo, la primera fue la novia, seguido por una amiga o relación pasajera y sólo un 5% con una trabajadora sexual. Dato a destacar: 5% se inició con otros varones.
La homosexualidad es todo menos un tema nuevo. Sin embargo, que varones heterosexuales se den piquitos entre sí, o que chicas sin aspiración alguna de vivir experiencias gays "transen" en un boliche, parece la última moda. Los expertos aclaran que no se trata de homosexualidad, ni siquiera bisexualidad, porque antes del deseo está el afán por llamar la atención, justamente, del sexo opuesto. Y muchas veces es sólo por diversión: "pintó", nada más. Esta práctica, también de marca argentina -pero esta vez con ejemplos uruguayos-, es muy poco original. Está importada directamente de Europa, y es común entre jóvenes de Alemania u Holanda.
"En la adolescencia se define la identidad sexual. Es una etapa de prueba, por definición. También puede ser que se pruebe sólo por jugar, para llamar la atención. Yo lo veo como un juego de poder, sobre todo cuando es entre chicas. Es una forma de decir: `estamos acá, hacemos lo que queremos`, para que los varones vean que tienen el control. No es algo consciente, es una revancha social interna. Simplemente lo estamos viendo todo más claro y la diferencia se muestra porque se puede mostrar", opina Villalba.
Sin embargo, cuando son preguntado directamente por el tema, la mayoría de los adolescentes todavía ve a la homosexualidad con cierto recelo, según consta en la encuesta de Inlatina y Aire.uy, que por primera vez recoge opiniones de adolescentes uruguayos sobre diversidad sexual. Cuando se les preguntó cuál es la posición de sus amigos y familia referente al tema, más de la mitad aseguraron que están en desacuerdo con prácticas homosexuales.
Más sorpresivo fue cuando la interrogante se dirigió directamente a ellos y su opinión sobre relaciones entre personas del mismo sexo. Entre los varones de estrato medio hacia abajo, 60% se declararon en desacuerdo, y apenas un 20% dijo estar "de acuerdo" o "muy de acuerdo". Entre los de estrato medio hacia arriba, el rechazo llegó a 70%. Vale aclarar que los varones muestran un desacuerdo más enfático que las mujeres. Entre ellas, el rechazo es de 40%, mientras un 30% asegura estar afín con el tema.
A priori, las posturas pueden resultar al menos reaccionarias para chicos tan jóvenes. "No hay estadísticas anteriores para realizar una comparación. Sabemos que hay mucho por trabajar, pero se ve cierta apertura: los temas se hablan, hay más flexibilización", dice Morgade. Al menos eso, coinciden todos, es una buena noticia para esta generación.
El negocio de la precocidad
Nunca falta quien ve en cada tendencia el signo de pesos. En Argentina, el destape sexual es en algunos casos promovido por adultos que encontraron ahí una oportunidad para incrementar su cuenta bancaria. Así es que en muchas matinés bonaerenses están de moda las "fiestas del dólar". En ellas, los organizadores reparten a los varones dólares de fantasía que sirven para comprar regalos, como peluches, remeras o mochilas. La idea es cambiar esos billetes por besos de las chicas. La que se va triunfante con el oso de peluche gigante (que en el boliche cuesta unos 50 "dólares"), es porque ha besado a muchos compañeros.
Igual empuje sucede en Bariloche: en las fiestas de disfraces para quinceañeros, para ellas sólo suele haber disponibles trajes del estilo de enfermerita sexy o conejita de PlayBoy. Al parecer, la precocidad es todo un negocio.
Para Laura Batalla, médica jefe del Servicio de Atención al Adolescente de la Asociación Española, lo principal es estar al tanto de las actividades de los hijos, escucharlos y comprenderlos, tal como debe hacerse en la consulta médica. "Saben que pueden hablar y preguntar sobre cualquier tema con su médico de confianza. No los juzgamos, sí les hablamos de los riesgos", indica.
Las cifras
14 Edad promedio de debut sexual de los chicos de estrato medio hacia abajo, según una encuesta de Inlatina de 2007.
50% De los chicos de estrato medio hacia arriba se inician con una trabajadora sexual. En el estrato medio hacia abajo, esa cifra es 5%
5% De los varones de estrato medio hacia abajo declararon haberse iniciado sexualmente con otros varones.
70% De los varones de estrato alto dijo estar en "desacuerdo" con la homosexualidad. Entre los de estrato bajo, la cifra es 60%.