MARTÍN FABLET
Egipto resulta (por lo menos para mí) una de las mayores fuentes de inspiración del espíritu humano, obligando a sus estudiosos a acuñar el término "egiptología". Es la civilización por excelencia. Pero a pesar de su gran desarrollo social y científico, los pobres egipcios sufrieron las contingencias de una salud mancillada.
Las enfermedades dentales eran frecuentes y graves. El hallazgo de restos humanos antiguos en forma de momias muestran patologías dentarias de diferentes grados. No estamos hablando de caries, estos individuos de extraño caminar, sufrían de severas atriciones debido a la ingestión de alimentos duros y fibrosos.
Nepher Ir Ethes, que vivió en al año 2600 AC, era conocido vulgarmente como "el fabricante de dientes". De la muchas herramientas utilizadas por Nepher, el punzón incandescente era su preferido. Con él drenaba abscesos dentarios y cauterizaba otros agujeros.
La mayor parte de sus tratamientos eran especialmente dirigidos a extraer gusanos de las encías y de los dientes.
Hoy en día la odontología ha avanzado mucho. Gracias a Dios, los manejos Nepher Ir Ethes quedaron en el pasado.
Quizás la tecnología aplicada que más interesa, es la utilización de láser en el tratamiento de caries.
El láser dental es un rayo de luz altamente enfocado que remueve tejido podrido, o su exceso, vaporizándolo. La luz viaja a través de fibra óptica a un puntero de mano.
Los tratamientos con láser no provocan dolor y suturan rápidamente, y si se sintiera alguna molestia, es posible regular la potencia de trabajo y así eliminar el problema. No más pinchazos en la boca.
El láser odontológico permite tratar caries sin necesidad de recurrir a la horrorosa turbina. No tendrá que escuchar aquel erizante zumbido. El láser produce un sonido prácticamente imperceptible y ninguna vibración. Además de más confortable, permite proteger los tejidos sanos eliminando sólo el tejido enfermo. Desafortunadamente, todavía no es posible dejar de usar completamente la turbina. Por ejemplo, amalgamas viejas deben todavía ser removidas en la forma tradicional.
Con la tecnología convencional, los pacientes requieren de varias visitas al odontólogo para resolver un problema mientras, en la mayoría de los casos, usando tecnología láser esto puede resolverse en una sola sesión. Las razones son muchas. El láser elimina todas las bacterias a su paso y se puede trabajar distintas zonas de la boca en la misma sesión debido a que no es necesaria la anestesia.
Es una pena que Nepher Ir Ethes no pueda ser testigo de este fantástico adelanto.