Dios existe, pero se ve menos

FACUNDO PONCE DE LEÓN

El final del siglo XX y los primeros años del XXI trajeron un auge de espiritualidad en el mundo. Los grandes cines del viejo Montevideo son hoy centros religiosos. No importa si uno cree o no a los predicadores. Lo relevante sociológicamente es que están todos llenos.

A esto se le suma que la gente hace yoga, habla de karmas, de centros de energía, de conexiones íntimas con la Naturaleza, en definitiva, de Dios. No interesa si es cristiano, judío, musulmán, indígena, umbandista, o extraterrestre. También están los que creen que es una mezcla de todos.

Lo interesante es que el misterio de la trascendencia es un tema de primer orden para las personas. Secciones enteras de librerías, programas de televisión y amplia cantidad de películas tienen como eje lo trascendente, lo inexplicable, lo invisible, el misterio.

Y no olvidemos en este panorama el rol de Internet. Un diario español divulgó un estudio realizado en Estados Unidos según el cual el 64% de los norteamericanos utilizan Internet con propósitos espirituales.

La Pew Internet & American Life Proyect informa en su investigación que la gente descarga sermones, canciones religiosas y oraciones a diario. Y les hace bien para vivir. El sitio de Internet que más creció en los últimos meses es Godtube.com, un portal al estilo Youtube.com pero dedicado específicamente a contenidos religiosos que recibe tres millones de nuevos visitantes cada treinta días.

Los jesuitas irlandeses crearon www.jesuit.ie, un sitio que ofrece oraciones para realizar frente a la computadora. En el mes de octubre 513 personas por hora rezaban frente a la pantalla. Por su parte Muxlim.com es una red de portales dedicados enteramente al Islam. Videos, foros, servicios virtuales para musulmanes que quieran conectarse con el creador. Ya hay iglesias que sólo existen virtualmente, ofrecen misa y salas de chat para confesarse y hablar. Godweb.org y Ciberiglesia.net son prueba de ello. Los judíos que entren a www.hebreos.net encontrarán un enorme portal en español dedicado a la religión del pueblo de Yahvé.

¿Cómo interpretar este fenómeno creciente de religiosidad en Internet? Por un lado se lo podría leer como una prueba de que lo religioso se consume y se rige por leyes de mercado (el video más visto de GodTube es el de una niña que relata un salmo). Los contenidos son cortos, directos. Eso aumenta las visitas a los sitios web pero quizás aleje a la religión de la necesaria serenidad y profundidad que requiere. Es una hipótesis.

Otra explicación sería que la gente necesitada de fe encuentra más respuestas en Internet que fuera de ella. O se siente más cómodo en la intimidad de su casa que en la Sinagoga, la Parroquia, la mezquita o el templo. Este es un proceso de larga data, al menos en Occidente. Durante los primeros siglos del cristianismo la confesión era pública. En el medio de la misa, el creyente se levantaba y le decía a todos sus pecados y arrepentimientos. La religión era algo de la comunidad, no del individuo. Con el auge de la privacidad, lo religioso pasó a ser cada vez más íntimo. Internet acrecienta este replegarse en el hogar. Pero cuidado, no hay que olvidar que la Red también sirve para conocer gente y conectarse con creyentes de otros países que sin la nueva herramienta nunca se hubieran conocido.

Una última lectura del fenómeno puede referir a lo que comparten Dios e Internet: son invisibles. Si Dios está en la red, ¿dónde está realmente? A diferencia de lo que se pueda construir físicamente para adorar a un ser superior, Internet brinda el misterio de la invisibilidad. En Internet Dios se ve cada vez más pero, en realidad seguimos sin verlo. Sin tocarlo. Sin poderlo mirar y preguntarle por qué hizo la vida llena de acertijos.

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