EL MERCURIO | PAULA LEIGHTON N.
Un promisorio hallazgo de científicos chilenos que se publicó en la revista Science puede esconder la clave para desarrollar nuevas terapias contra la drogadicción. La investigación se hizo en ratas, pero si sus resultados son semejantes en seres humanos, podrían desarrollarse terapias más efectivas para la dependencia de sustancias.
Estudiando ratas adictas a las anfetaminas, los investigadores Marco Contreras, Fernando Torrealba y Francisco Ceric, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica, identificaron una zona del cerebro que al ser bloqueada hace que los animales dejen de sentir temporalmente el irrefrenable impulso de recibir la droga.
Si futuras pruebas en humanos muestran resultados similares, se podría avanzar en la creación de nuevos fármacos que eliminen en los adictos el deseo de consumir drogas.
Además, sería posible evitar efectos secundarios que ciertos medicamentos tienen sobre el comportamiento de las personas. Esto se desprende del trabajo científico, porque en un segundo experimento los investigadores también observaron que al bloquear la misma zona, las ratas dejaban de presentar malestares y problemas gastrointestinales provocados por el uso prolongado de litio, sustancia que se emplea para tratar trastornos del ánimo.
ISLA CEREBRAL. La clave del hallazgo está en la llamada corteza insular o ínsula, una región muy poco investigada hasta ahora, que es parte del sistema sensorial del cerebro.
La ínsula reúne información de cómo el cuerpo percibe sus estados fisiológicos, sus necesidades y emociones.
"Por eso sería una estructura clave en la toma de decisiones", explica Fernando Torrealba.
En sus experimentos, los científicos inactivaron esta zona cerebral inyectándole un anestésico.
"Al silenciar la ínsula, las ratas adictas dejaban de tener ansias compulsivas por la droga. Luego de quince a veinte minutos, el efecto del anestésico cesaba por completo y los roedores volvían a buscar en forma muy intensa las anfetaminas", señala Marco Contreras.
El especialista destaca que durante el lapso en que la ínsula estaba desactivada, las ratas adictas tenían una conducta normal, sin manifestaciones de irritabilidad o descontrol, propias de la privación de drogas que se observa en humanos en esa situación.
"Es decir, al hacer modificaciones en esa zona del cerebro, se modifican también conductas, proceso que es reversible", indica otro de los expertos del equipo, Francisco Ceric.
RESGUARDOS. Los desafíos por delante son varios. Torrealba señala que "se necesita ver si al bloquear la ínsula también se afectan otras necesidades o sensaciones placenteras, como por ejemplo, el alimentarse, entre otras".
Otra línea de estudio apunta a observar si es posible evitar el deseo de consumir drogas por un tiempo más prolongado.
Por otra parte, se analizará si se pueden aliviar otras situaciones que produzcan tensión o conductas indeseadas.
A más largo plazo, la investigación se plantea, para avanzar en el desarrollo de fármacos que actúen sobre la ínsula, que es necesario identificar previamente los neurotransmisores presentes en esa región cerebral.
Por ahora, sin embargo, el equipo de científicos chilenos sólo celebra los resultados de un estudio que Peter Stern, editor en jefe de la revista especializada Science, califica como "significativo, no sólo por sus implicancias prácticas y terapéuticas, sino también por su aporte a la ciencia básica".
Las cifras
1,5 Años trabajaron Contreras,Torrealba y Ceric en el estudio financiado por Fondecyt e Iniciativa Científica Milenio.
30% De los uruguayos que tomaron alcohol en el último año presentan un consumo problemático (230.000 personas).
4 De cada 10 que experimentaron con marihuana, la sigue consumiendo, según encuesta de la Junta Nacional de Drogas.