NEWSWEEK | NUEVA YORK
Kingsley Brown, profesor de Derecho de la Wayne State University, con sede en Michigan, está habituado a que lo acusen de discriminar a las mujeres. En un libro anterior, argumentó que las diferencias biológicas entre los sexos -y no la injusticia- explican la existencia del llamado "techo de vidrio", que es el conjunto de trabas y prejuicios que impiden el ascenso femenino. En su nuevo libro, "Combate femenino: las nuevas pruebas de por qué las mujeres no deben pelear en las guerras que libra la nación", -llegará a las librerías el 8 del corriente mes-, sostiene que las mujeres no son física ni psicológicamente apropiadas para el combate. Su presencia en el frente de guerra hasta pone en peligro a la propia institución militar.
-Las mujeres cumplen misiones aéreas y prestan servicio en buques de guerra, pero todavía no están en la Infantería. ¿Existe posibilidad que peleen junto con las tropas de tierra?
-Ha surgido en los debates de los aspirantes a la candidatura por el Partido Demócrata, en los que todos expresaron dudas sobre la exclusión de las mujeres de cualquier posición militar.
-Las jerarquías militares siempre expresan gran apoyo a la presencia de mujeres en sus filas.
-En la actualidad, la política del Ministerio de Defensa de Estados Unidos es excluir a las mujeres de ser insertadas en la Infantería, pero esa política es violada con frecuencia. Las mujeres cumplen muchas tareas en Irak y Afganistán, en las que el enemigo intenta atacarlas. Cuando empiezan los disparos, nadie puede contar con hacer sólo la tarea que tiene asignada. Si la unidad de abastecimientos es blanco del fuego, hay que enfrentar al enemigo. Se puede ser cocinera, pero, de pronto, la vida de otro depende de que la cocinera sea capaz de sacarlo de la línea de fuego.
-En general, la mujer tiene tanta fuerza física como el hombre ¿Psicológicamente?
-Las mujeres sufren el síndrome de estrés postraumático en tasas superiores a los hombres. Sabemos que las mujeres en las Fuerzas Armadas sienten más consecuencias emocionales de la agresión física. Las encuestas muestran que, especialmente las reclutas, no quieren entrar en combate. El porcentaje que se incorpora está en descenso.
-¿Qué "pruebas nuevas" ofrece para demostrar que las mujeres no son aptas para la guerra?
-Surgen del campo de la psicología evolucionista, que reconoce que la mente es producto de nuestra historia de evolución. Los motivos por los cuales los hombres no quieren tener camaradas femeninas en situaciones de peligro es que no confían en ellas cuando empiezan los disparos. Es probable que eso responda a que las mujeres no tienen las claves que suscitan la confianza masculina. Y la confianza es fundamental. Los hombres no dicen: `Esta es una persona a la que seguiría hasta el infierno`. No tienen las conexiones mentales para seguir a las mujeres hacia el peligro. En gran medida, es una reacción emocional.
-Cuando los negros se incorporaron a las Fuerzas Armadas hubo muchos argumentos similares sobre la cohesión de las unidades.
-Los motivos por los cuales hay una oposición a la participación de las mujeres en combate están mucho más claramente vinculadas a diferencias biológicas y no sociales. La integración de las razas a la estructura militar ha sido bastante exitosa. La integración de las mujeres es mucho más difícil, y hay muchos motivos para pensar que el problema es intratable.